Combatir el hambre: qué debemos hacer hoy para mejorar la seguridad alimentaria

Failing to take action on food security will have a myriad of impacts, including mass migrations and the destabilization of nations.
Failing to take action on food security will have a myriad of impacts, including mass migrations and the destabilization of nations.Image: Unsplash/Tshedza Muvhango
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  • La seguridad alimentaria es uno de los desafíos más urgentes del mundo y solo tenemos un breve margen de tiempo para actuar al respecto.

  • Nuestro sistema alimentario, que está roto, también es responsable de más de un tercio de las emisiones globales de carbono y del 80% de la deforestación.

  • Debemos actuar ahora haciendo que las prácticas agrícolas sean más sostenibles y garantizando que todas las personas puedan acceder a los alimentos que necesitan.

Seguridad alimentaria se encuentra en estado de emergencia como resultado de riesgos catastróficos en todo el mundo, y solo tenemos un breve margen de tiempo para actuar.

La comida es una de las pocas cosas que todos los seres humanos tenemos en común y afecta a muchos aspectos de nuestras vidas. El hambre es un problema clave en muchas partes del mundo debido a los conflictos, el cambio climático y la reciente pandemia de COVID-19: motivos por los que todos deberíamos preocuparnos e implicarnos en la lucha contra la creciente crisis de seguridad alimentaria.

Nuestro mundo se enfrenta a un sistema alimentario roto, responsable de más de un tercio de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, el 80% de la deforestación y la principal causa de la destrucción de hábitats.

'Comemos a costa del planeta'

Nunca ha sido tan evidente que comemos a costa del planeta que todos llamamos hogar y que lo estamos consumiendo con el fuego del hambre. Es imperativo apagar este fuego del hambre y debemos actuar ahora: de ello dependen nuestra supervivencia y la de las próximas generaciones, y no hay atajos.

Muchos conflictos se han producido por la falta de alimentos: la Guerra de las Harinas de 1775, que fue un preludio de la Revolución francesa; los disturbios del arroz de 1918 en Japón; y los disturbios del pan de 1977 en Egipto, por mencionar algunos.

A la luz de la magnitud de la crisis actual, está claro que lograr soluciones duraderas requerirá enfoques tanto a corto como a largo plazo, con el clima en el centro de todas las decisiones y, sobre todo, el compromiso de todos nosotros.

El primer elemento para crear estrategias de solución eficaces es la concienciación, mediante una campaña amplia dirigida a todo el mundo. La crisis de seguridad alimentaria no debe debatirse solo entre los ricos y las élites; debe implicarse a cada ciudadano de todos los países.

La alimentación y el medio ambiente deben convertirse en temas electorales e incluirse en la educación desde el primer año de escuela. Los niños son los más vulnerables a la crisis y debemos educar y alimentar a todos y cada uno de ellos.

En 2020, 149 millones de niños menores de cinco años presentaban retraso del crecimiento y el 45% de las muertes en ese mismo grupo de edad se atribuyeron a la desnutrición, según la Organización Mundial de la Salud.

Los enfoques que buscan soluciones a la inseguridad alimentaria sin dar prioridad a la agricultura regenerativa —una forma de cultivo centrada en la salud del suelo— no suelen ser sostenibles. Muchos de nuestros alimentos ya no contienen suficientes nutrientes porque el suelo se ha degradado.

El costo de una dieta saludable es cuatro veces mayor que el de la dieta mínima suficiente en calorías y resulta inasequible para muchas familias. Es vital evitar que la crisis de asequibilidad de los alimentos se convierta en una crisis de disponibilidad. Hoy todavía podemos comprar alimentos, pero si no actuamos, mañana, aunque tengamos dinero, no será suficiente para comprarlos.

La producción de alimentos debe ser lo más sostenible posible

Debemos garantizar las próximas temporadas agrícolas y asegurarnos de que se respete la tasa mínima de contenido orgánico del suelo; tener en cuenta el uso de los recursos hídricos; diversificar y encontrar fuentes alternativas de proteínas, incluidos los insectos; y utilizar yuca o mijo en el pan y otros productos alimentarios para los que usamos trigo.

Regenerar el suelo es necesario para nuestra supervivencia y la de las generaciones futuras. El suelo es biológico y puede sanar; es un organismo vivo y podemos sanarlo haciendo lo correcto.

Cómo esta granja en el desierto de los Emiratos Árabes Unidos garantiza la seguridad alimentaria.
Cómo esta granja en el desierto de los Emiratos Árabes Unidos garantiza la seguridad alimentaria.
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No hacerlo solo nos llevará a destruir más reservas naturales y selvas tropicales en busca de más tierras para producir alimentos. La parte brasileña de la selva amazónica —que durante miles de años ha sido uno de los sumideros de carbono más importantes de la Tierra— ahora libera más carbono del que absorbe.

Los océanos cubren más del 70% de la superficie de nuestro planeta y proporcionan más del 10% de los alimentos que consumimos; por eso es de suma importancia protegerlos y regular su explotación con normas estrictas.

Todos debemos actuar para mejorar la seguridad alimentaria

Para lograr soluciones duraderas, se necesitan compromisos de todas las partes interesadas. Los gobiernos deben adoptar políticas basadas en incentivos para avanzar hacia una producción alimentaria sostenible y equitativa, y fortalecer la capacidad de los países para alimentar a su población e invertir en innovación alimentaria.

También es importante garantizar la transparencia en la producción de alimentos y evitar que las grandes empresas recurran al lavado verde para aprovecharse del mercado y elevar los precios. Los alimentos deben ser asequibles y llegar a quienes más los necesitan.

Estamos en un momento crítico, un momento de responsabilidad, y nunca ha habido en nuestra historia un mejor momento para que todos los seres humanos participen en los sistemas alimentarios.

Los consumidores son los actores más poderosos de los sistemas alimentarios. Podemos ir al supermercado y decidir comprar alimentos producidos destruyendo el medio ambiente, por ejemplo, mediante el uso excesivo de fertilizantes químicos y pesticidas en la agricultura, la contaminación ambiental y la sobrepesca. También podemos decidir comprar alimentos que ayuden a restaurar la biodiversidad de los ecosistemas de la Tierra y a sanar nuestro planeta.

La medida decisiva para erradicar el hambre es instar a los líderes mundiales a poner fin a las guerras. Los conflictos son el principal factor que impulsa el hambre: el 70% de las personas que padecen hambre en el mundo vive en zonas afectadas por la violencia.

Aún hay esperanza y todos debemos actuar ahora, pues nuestra supervivencia y la de las generaciones futuras es nuestra responsabilidad. No actuar en materia de seguridad alimentaria tendrá múltiples consecuencias, entre ellas migraciones masivas y la desestabilización de los países.

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