El comercio mundial de anacardos está en auge y se ha más que duplicado entre 2000 y 2018.
Sin embargo, los agricultores a menudo no se benefician de los ingresos que genera este cultivo.
Tolaro Global, una empresa de África Occidental, utiliza métodos sostenibles y una filosofía centrada en la comunidad para producir sus productos de anacardo.
Forma parte de un cambio global hacia la agricultura sostenible.
Los frutos secos son sabrosos, muy nutritivos y, ya sea enteros o como ingrediente, constituyen un gran negocio.
Se estima que se producen cinco millones de toneladas de frutos de cáscara (que incluyen almendras, nueces de Brasil, nueces, avellanas y pistachos) cada año, y una de las variedades más populares del mundo es el anacardo.
El comercio mundial de anacardo crudo se más que duplicó entre 2000 y 2018 hasta alcanzar los 2.100 millones de kilogramos al año. Sin embargo, la cadena de suministro mundial de anacardos presenta problemas, como el trabajo infantil y malas condiciones laborales.
Ahora, una empresa de África Occidental pretende cambiar esta situación. Tolaro Global produce sus anacardos mediante «una comunidad agrícola justa, próspera y sostenible», según sus fundadores, Serge Kponou y Jace Rabe.
Los cultivos se procesan en las instalaciones propias de la empresa, que comercializa una gama de productos, entre ellos harina y mantequilla de anacardo, y frutos secos tostados en seco envasados en tarros y bolsas.
Exportar frutos secos crudos, y con ellos la riqueza
África es un foco destacado de la producción de anacardos, pues representa casi dos tercios del crecimiento registrado entre 2000 y 2018. Sin embargo, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), los agricultores africanos no obtienen los ingresos potenciales de este cultivo.
«Los países que cultivan anacardos pero no los procesan a gran escala retienen solo una pequeña parte del valor generado a medida que la nuez viaja desde la granja hasta el punto de venta», afirma Miho Shirotori, responsable de los trabajos de la UNCTAD sobre negociaciones comerciales y diplomacia comercial.
En 2018, según la UNCTAD, el precio de exportación de los anacardos de la India a la Unión Europea era aproximadamente 3,5 veces superior al pagado a los productores de anacardo en Costa de Marfil. Se trata de una diferencia de precio del 250 %, que representa un flujo de riqueza y oportunidades, y no solo de anacardos, que sale de África.
«Los agricultores, exportadores y trabajadores africanos están perdiendo una gran cantidad de oportunidades», afirma Shirotori.
Una alternativa más justa
Tolaro Global, en el país de África Occidental Benín, quiere cambiar esta situación.
La empresa emplea a más de 600 personas, comercia con 7.000 agricultores de anacardo y su planta de procesamiento maneja alrededor de 6.000 toneladas de anacardo crudo al año. Más de la mitad de sus empleados son mujeres, al igual que tres cuartas partes de los cargos directivos, mientras que el rendimiento medio de los agricultores de Tolaro se ha multiplicado por cuatro, según el sitio web.
Tolaro proporciona comidas diarias a sus trabajadores, así como atención sanitaria para ellos y sus familias, y guardería gratuita en su propio centro de cuidado infantil.
Sus empleados también eligen a sus propios representantes de los trabajadores para mantener la comunicación con los directivos o gestionar las quejas.
Un cambio hacia la agricultura sostenible
La transición hacia una silvicultura, una agricultura y un comercio de materias primas más sostenibles es una prioridad destacada por la plataforma UpLink del Foro Económico Mundial, que fomenta la participación en el Desafío de materias primas de los bosques tropicales. Respaldado por el Diálogo sobre Bosques, Agricultura y Comercio de Materias Primas (FACT) de la Presidencia de la COP26 y por la Alianza por los Bosques Tropicales, el desafío busca conocer nuevas ideas para el cambio en la agricultura y en las industrias afines.
«El objetivo es dejar de despejar terrenos para la producción, y centrarse en optimizar las tierras ya despejadas o no boscosas, sin alto stock de carbono y sin alto valor de conservación», afirman los organizadores del desafío.
Los fundadores de Tolaro, junto con Sarah, la esposa de Rabe, también han puesto en marcha una organización sin ánimo de lucro que trabaja con mujeres locales y cuestiones comunitarias, denominada Projects for Progress, y una empresa comercial llamada Beyond the Nut, que promociona y vende algunos de los productos de la fábrica de Tolaro. Según afirma la empresa, esto implica que más dinero de la cadena de valor del anacardo se queda no solo en Tolaro, sino también en Benín.



