Sabrina Dhowre Elba: cómo apoyar a los pequeños agricultores puede acabar con el hambre mundial

Rome, 11 February 2020 – FAO Headquarters, 43rd Governing Council - Launch of IFAD’s Twelfth Replenishment and Call for Action; The Role of IFAD12 in the Achievement of the SDGs: A conversation with IFAD's Governors.
Activist Sabrina Dhowre Elba is calling on governments to increase funding for the world’s smallholder farmersImage: IFAD/Daniele Bianchi
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  • La modelo y activista Sabrina Dhowre Elba pide a los gobiernos que aumenten la financiación destinada a los pequeños agricultores del mundo, cuyas vidas dependen de los alimentos que producen.

  • En abril, la Embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas lanzó el fondo de ayuda de 200 millones de dólares de la ONU contra la COVID-19 para las comunidades rurales.

  • El Foro Económico Mundial ha codirigido el evento Acción audaz por la alimentación como fuerza para el bien, previo a la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU 2021.

  • Su objetivo es identificar iniciativas transformadoras y crear una red mundial de líderes que impulse el cambio hacia sistemas alimentarios sostenibles.

El año pasado, antes de que la pandemia paralizara los viajes internacionales, Sabrina Dhowre Elba y su esposo Idris visitaron Sierra Leona – donde nació el padre del actor – para reunirse con agricultores que reciben apoyo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de la ONU.

Más de el 65 % de los adultos pobres que trabajan en el mundo se gana la vida con la agricultura, lo que significa que el desarrollo agrícola es fundamental para acabar con la pobreza extrema, reducir la inseguridad alimentaria y alimentar al mundo.

La COVID-19 solo ha intensificado la inseguridad alimentaria y el hambre mundial, según el secretario general de la ONU, António Guterres.

Unos 130 millones de personas corren el riesgo de caer al borde de la inanición a finales de este año, a sumarse a los 690 millones que ya carecen de alimentos suficientes.

«La pandemia está haciendo que la vida sea mucho más difícil para los agricultores de África y de las zonas rurales de todo el mundo», afirma Dhowre Elba, modelo y activista canadiense, inspirada para ayudar a otros por su propia madre somalí, que crio sola a cinco hijos.

En abril, la pareja de alto perfil fue designada Embajadora y Embajador de Buena Voluntad de la ONU, con el mandato de sensibilizar sobre la seguridad alimentaria y el cambio climático, y lanzó el fondo de ayuda de 200 millones de dólares del FIDA contra la COVID-19 para las comunidades rurales.

Junto con el FIDA y otras muchas organizaciones, el Foro Económico Mundial ha codirigido el evento Acción audaz por la alimentación como fuerza para el bien previo a la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU 2021. Su objetivo es identificar iniciativas transformadoras y crear una red mundial de líderes que impulse el cambio hacia sistemas alimentarios sostenibles.

El crecimiento del sector agrícola es de dos a cuatro veces más eficaz para aumentar los ingresos de los más pobres en comparación con otros sectores, según el Banco Mundial.

Aquí, Dhowre Elba explica por qué los pequeños agricultores de todo el planeta necesitan más apoyo.

Sabrina Dhowre Elba en Roma, en febrero de 2020.Image: IFAD/Daniele Bianchi

¿Por qué es tan importante apoyar a los pequeños agricultores?

La gente no se da cuenta de lo importantes que son los pequeños agricultores. Son verdaderamente los héroes silenciosos de este mundo. No solo producen el 80 % de los alimentos que se consumen en Asia y en el África subsahariana, sino que también alimentan a las personas y a los niños más vulnerables al hambre. Por eso son fundamentales para el desarrollo de las economías y para la creación de empleo en las zonas rurales de todo el mundo. Y necesitamos su ayuda ahora mismo. Como todos sabemos, son tiempos increíblemente difíciles.

Debido a la COVID-19, el hambre aumenta y se prevé que la pobreza crezca por primera vez en más de 20 años. Es aterrador escucharlo. Y todos sabemos que el cambio climático amenaza nuestras reservas mundiales de agua dulce y nuestra capacidad para cultivar los alimentos que comemos. Pero también existen la degradación de la tierra y la deforestación causadas por malas prácticas agrícolas. Todo ello dificulta producir alimentos saludables a partir de suelos agotados. Y luego están las personas del medio rural, especialmente los pequeños agricultores y productores. No han hecho nada para crear estas condiciones, pero luchan por producir alimentos suficientes. Luchan incluso por alimentarse a sí mismos en esta crisis.

¿Cómo está transformando el apoyo de la ONU la vida de algunos agricultores durante la crisis?

El FIDA está presente sobre el terreno en más de 100 países, trabajando para erradicar el hambre creciente mediante el empoderamiento de los pequeños agricultores para que produzcan más alimentos y lo hagan de forma sostenible durante esta crisis. Así, les ayudan a acceder a financiación para sus negocios, a mantenerse a flote o a conectarse con mercados donde vender durante los confinamientos, y les proporcionan las semillas y herramientas que necesitan para sembrar otra temporada, lo que, evidentemente, a su vez significa que más niños tienen comida y más comunidades pueden sobrevivir hasta que todo vuelva a la normalidad.

¿Qué aprendió en su viaje a Sierra Leona?

Es un viaje que nunca olvidaremos, y deseo que todas las personas puedan ver lo trabajadores y esperanzados que son estos agricultores y cómo existe la solución para acabar con el hambre. Ya sabemos lo que funciona. Hablamos con la gente de allí. Solo necesitamos que los ciudadanos conozcan más sobre estos temas y que nuestros gobiernos y líderes inviertan de otra manera para acabar con el hambre mundial, y no solo para repartir ayuda. Creo que la era de la ayuda ha terminado. Esto requiere invertir en la agricultura y en los pequeños agricultores para que siembren de una forma sostenible y viable para ellos.

Este año y el próximo serán los años más importantes para la financiación de la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola. Los gobiernos tienen la oportunidad de comprometer fondos para la agricultura y la seguridad alimentaria de los pueblos y naciones más pobres del mundo. Por ello, pedimos a los gobiernos que dupliquen su financiación, para evitar el aumento del hambre y cambiar la forma de resolver estos problemas alimentarios mundiales, invirtiendo más en los pequeños agricultores y empoderando a las personas sobre el terreno que cultivan los alimentos del mundo. Se trata de las personas. Se trata de nuestra alimentación. Se trata de nuestro planeta. Nunca he tenido tanta esperanza de que exista otra forma de resolver esta crisis alimentaria.

¿Cómo están afrontando la pandemia las personas que conoció en Sierra Leona?

Recientemente tuve noticias de Isatu, una agricultora que conocimos en nuestro viaje. Dice que su comunidad se preocupa más por morir de hambre que por el virus, porque las restricciones de movilidad impidieron que los agricultores llevaran sus cultivos al mercado. Y, sin ingresos, no han podido comprar alimentos para sus familias ni semillas para la próxima temporada de siembra. Tiene cuatro hijos. Ya no van a la escuela porque no puede pagar las cuotas, y solo comen una pequeña comida al día. Aunque sigue llevando cada día verduras de su huerto al mercado, dice que hay pocos clientes y que los precios son bajos. Aun así, se considera una de las afortunadas.

Con el apoyo del FIDA, ha podido ampliar su superficie de cultivo, sembrar arroz y reforzar la resistencia de las semillas. Me recuerda a mi madre: fuerte, ingeniosa, decidida a dar a sus hijos un futuro mejor, lo que exactamente hizo mi madre por nosotros cuando se trasladó de Somalia a Canadá. Pero nunca nos deja olvidar las cosas que dábamos por sentadas: la escuela, la comida en la mesa, incluso los zapatos. A demasiados niños se les niegan estas cosas. Trabajamos para que la gente empatice con estos niños y comprenda la situación, porque para ellos es una realidad que con demasiada frecuencia se da por sentada.

¿Qué pueden hacer los gobiernos y los líderes mundiales?

Creo firmemente que invertir [en los pequeños agricultores] es la mejor manera de combatir el hambre creciente y que necesitamos cambiar el sistema. Hace falta una reforma completa. Para muchas personas, la agricultura familiar en África parece otro mundo, pero todos necesitamos alimentos para sobrevivir. Los sistemas alimentarios mundiales son muy poderosos, pero también son muy frágiles.

La pandemia mundial es un ejemplo perfecto de cómo todos estamos conectados y de cómo nuestras acciones individuales, grandes o pequeñas, nos afectan a todos. Pero también demuestra que un medio ambiente limpio y una alimentación sana son vitales para fortalecer nuestro sistema inmunitario. A todos nos preocupa la salud. El hambre mundial es un problema que tiene solución. También lo son la desnutrición y la obesidad a escala mundial. Hay alimentos suficientes, pero el sistema en su conjunto está roto y perjudica a muchas personas por el camino.

¿Qué puede hacer la gente para contribuir a mejorar el sistema alimentario?

Creo que es hora de abrir los ojos. Tenemos que empezar a preocuparnos por lo que compramos en los supermercados y por los programas que apoyan nuestros gobiernos. Tenemos un enorme poder, como consumidores y como ciudadanos, para comprar alimentos sanos que nos mantengan bien y no dañen el medio ambiente. También tenemos la obligación de no apartar la mirada de la injusticia que se produce en nuestros sistemas alimentarios, tanto en nuestro país como en el extranjero.

Debemos exigir a los gobiernos y a los líderes que pongan en marcha políticas y sistemas que cuiden a los agricultores vulnerables y garanticen el acceso a agua limpia y alimentos frescos para todos, porque todos necesitamos alimentos para sobrevivir. Pero creo que los días de desconexión con el origen de esos alimentos han terminado. La gente se está levantando contra la injusticia en todas partes. No podemos cerrar los ojos ante las personas y comunidades aisladas en zonas rurales remotas que producen alimentos y sufren con más intensidad la pobreza y la desigualdad, porque no tienen voz. Son quienes más se ven afectados. Y si ellos fracasan, fracasamos todos.

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