Estas son las tres conclusiones principales de los panoramas económicos de este mes del Banco de la Reserva Federal de Nueva York.
La inflación es la principal preocupación de los estadounidenses, afecta a la confianza de los consumidores y hace probable que muchos pospongan las grandes compras necesarias para disipar los temores de recesión.
El auge inmobiliario de la COVID-19 podría estar llegando a su fin: los precios de la vivienda están en máximos históricos y el aumento del coste de los préstamos está dejando a muchas personas fuera del mercado inmobiliario.
La escasez de fertilizantes y las tensiones económicas mundiales han elevado la inflación alimentaria a más del 10%.
3 claves sobre los últimos datos económicos de EE. UU., del Banco de la Reserva Federal de Nueva York
Cada mes, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York publica panoramas económicos mensuales.
Para que este informe sea accesible a un público más amplio, hemos identificado sus tres conclusiones más importantes y las hemos reunido en una infografía.
1. Las cifras de crecimiento del segundo trimestre decidirán si hay recesión
Por lo general, una recesión comienza cuando una economía registra dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB. Como el PIB de EE. UU. se contrajo un -1,5% en el primer trimestre de 2022 (de enero a marzo), mucho depende de la cifra del segundo trimestre (de abril a junio), que debería publicarse el 28 de julio.
A partir de la sólida actividad empresarial y del continuo crecimiento del gasto de los consumidores, los economistas prevén que el PIB de EE. UU. crecerá un +2,1% en el segundo trimestre. Esto supondría un cambio decisivo respecto al primer trimestre y pondría fin, por el momento, a los temores de recesión.
Por desgracia, la inflación es la principal preocupación financiera de los estadounidenses, y está debilitando la confianza de los consumidores. El índice de confianza de los consumidores que se muestra a continuación refleja las perspectivas a corto plazo de la población sobre los ingresos, las empresas y las condiciones laborales.
La caída de la confianza de los consumidores sugiere que más personas aplazarán grandes compras, como automóviles, electrodomésticos y vacaciones.
2. El auge inmobiliario de la era de la COVID podría haber terminado
Los mercados inmobiliarios han estado en auge desde el inicio de la pandemia de COVID-19, pero es probable que esta racha esté llegando a su fin. Esto es lo que ha ocurrido desde 2020:
Los confinamientos de principios de 2020 generaron una gran demanda acumulada de viviendas
El aumento del ahorro de los hogares y las tasas hipotecarias en mínimos históricos impulsaron aún más la demanda
Las interrupciones de las cadenas de suministro encarecieron considerablemente materiales como la madera
La construcción de viviendas nuevas no pudo seguir el ritmo, y la oferta de viviendas cayó a mínimos históricos
Hoy, los precios de la vivienda están en máximos históricos y el coste de los préstamos aumenta rápidamente. Basta con observar la tasa hipotecaria fija a 30 años, que se ha duplicado desde principios de 2022 y supera el 6%.
A la luz de estos acontecimientos, la caída del número de ventas de viviendas podría indicar que muchos estadounidenses ya no pueden permitirse comprar en el mercado.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para apoyar el futuro del sector inmobiliario?
3. No esperes que los alimentos sean más baratos
Según los datos económicos del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, la inflación ha sido un tema candente este año, sobre todo porque el precio de la gasolina ha llegado a 5 dólares por galón. Pero hay una categoría de bienes quizá aún más preocupante: los alimentos.
La siguiente tabla muestra la inflación de los alimentos durante los últimos tres años, como variación porcentual de los últimos 12 meses.
Consulta aquí los datos restantes del período de tres años: aquí.
Estos datos muestran que la inflación de los alimentos se aceleró notablemente en abril de 2020, al pasar al +3,5% desde el +1,9% del mes anterior. Esto se debió a las interrupciones de las cadenas de suministro y a un repunte repentino de la demanda mundial.
Si avanzamos hasta hoy, la inflación de los alimentos se dispara y alcanza el 10,1%. Un factor que contribuye a ello es la inminente escasez de fertilizantes, consecuencia de la guerra de Ucrania. Resulta que Rusia no solo es un gran exportador de petróleo, sino también de trigo y fertilizantes.




