La seguridad alimentaria es un esfuerzo colectivo: esto es lo que debemos hacer

Workers inspect tomatoes in a greenhouse at Agrico, which has the country's biggest hydroponic farm, in Al-Khor, north of Doha, Qatar May 15, 2019. Innovation and cooperation are key to securing the future of the global food system and food security.
Innovation and cooperation are key to securing the future of the global food system and food security.Image: REUTERS/Naseem Zeitoon
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  • Un tercio de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero está relacionado con la industria alimentaria mundial.

  • Existe una brecha de financiación de 15.200 millones de dólares para la innovación en el sistema alimentario que se necesita para reducir las emisiones y garantizar la seguridad alimentaria.

  • Solo juntos, con la cooperación del sector privado, el sector público y las personas, podremos construir un sistema alimentario mundial sostenible y seguro.

Los sistemas alimentarios mundiales se enfrentan a desafíos sin precedentes, que van desde los efectos del cambio climático hasta las interrupciones en las cadenas de suministro que se sienten a escala mundial. Al mismo tiempo, el sistema alimentario representa aproximadamente un tercio de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Es evidente que ya no satisface las necesidades de sostenibilidad del mundo.

Pero el cambio en nuestros sistemas alimentarios tiene un coste: el Foro Económico Mundial estima que existe una brecha de financiación de 15.200 millones de dólares para la innovación en el sistema alimentario. En el contexto de la necesidad de alimentar a una población en constante crecimiento, esto supone un riesgo significativo para las naciones de todo el mundo.

La seguridad alimentaria no puede lograrse únicamente con la acción de los gobiernos. La construcción de sistemas alimentarios mundiales resilientes requiere un esfuerzo colectivo que involucre a una amplia variedad de partes interesadas de la economía. Desde los organismos gubernamentales hasta las entidades privadas e incluso los consumidores individuales, cada uno desempeña un papel importante para abordar eficazmente los complejos problemas a los que se enfrentan los sistemas alimentarios modernos, y para avanzar hacia un futuro más sostenible.

Esto es todo lo que necesita saber sobre el papel del gobierno, del sector privado y de las personas en la construcción de un futuro con seguridad alimentaria.

Gobierno: sentar las bases del cambio

No cabe duda de que los gobiernos y las entidades del sector público deben liderar el camino para afrontar las complejidades de los sistemas alimentarios mundiales. Pero la carga no puede recaer únicamente sobre ellos. Dar prioridad a la seguridad alimentaria en las agendas nacionales es un primer paso importante; sin embargo, la clave del éxito es facilitar una transformación profunda en otros ámbitos de la economía para romper con las prácticas y los patrones de consumo insostenibles.

Esto puede adoptar diversas formas. Los gobiernos pueden fomentar el cambio subvencionando la investigación y la innovación en la agricultura; pueden realizar o promover inversiones específicas en instalaciones de vanguardia para la producción o el almacenamiento de alimentos; y pueden impulsar estratégicamente enfoques revolucionarios, como la nutrición personalizada basada en macrodatos.

Algunos países ya están avanzando gracias a iniciativas de este tipo. Entre ellas se incluye la introducción con éxito de más variedades de arroz resilientes al clima en Bangladés, el tercer mayor productor de arroz del mundo; el anuncio del plan de almacenamiento de grano más grande del mundo por parte del Gobierno indio en 2023; y la emergencia de Brasil como uno de los principales exportadores de productos agrícolas como resultado de los esfuerzos gubernamentales por acelerar la innovación en el sector.

Sector privado: catalizar la innovación

Es en el nivel de adopción donde entra en juego el sector privado. Las empresas deben abrazar la innovación y movilizar capital para hacer realidad las ambiciones fijadas por los gobiernos. Por lo general, esto implica desafiar el statu quo y tomar decisiones empresariales comparativamente más arriesgadas, centradas en el largo plazo.

Entre los ejemplos exitosos se encuentra el despliegue de robots de cosecha en huertos de manzanos de Chile, a medida que las técnicas de agricultura de precisión impulsadas por IA empiezan a afianzarse en el país. En los Emiratos Árabes Unidos, un país que tradicionalmente ha importado un gran porcentaje de sus alimentos debido a su clima desértico, los parques agrícolas de interior a gran escala constituyen un caldo de cultivo para la implementación de conceptos y tecnologías innovadores, con un porcentaje creciente de frutas y verduras de consumo local producidas mediante agricultura vertical e hidroponía.

La creación de alianzas entre los sectores público y privado desempeña un papel importante en estos avances. Iniciativas como el FoodTech Challenge, una competición de seguridad alimentaria puesta en marcha por el Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos en 2019, que otorga premios en metálico, incentivos para startups y subvenciones para la innovación a las soluciones agrícolas más innovadoras, pueden ayudar a impulsar tecnologías prometedoras. Varias de las tecnologías ganadoras se están probando actualmente en Oriente Medio y más allá, como la adopción de tecnologías de cadena de bloques para respaldar una cadena de suministro agrícola sin fisuras.

Un innovador explica: Cómo la hidroponía puede devolver la naturaleza a nuestras ciudades.
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Particulares: defender las opciones sostenibles

La responsabilidad por la seguridad alimentaria recae en todos nosotros. Se estima que un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo se pierde o desperdicia a lo largo de su ciclo de vida, lo que equivale a unos 1.300 millones de toneladas al año, con un valor de casi 1 billón de dólares. Los consumidores pueden contribuir de forma significativa a prevenir el desperdicio de alimentos a diario mediante decisiones conscientes. Esto abarca desde un consumo responsable hasta optar por comprar productos de producción local, y desde la reducción de residuos en el hogar hasta la defensa de prácticas sostenibles para ayudar a difundir el mensaje.

En muchos países, estos esfuerzos cuentan con el apoyo de los gobiernos o de las ONG. Ne’ma, la Iniciativa Nacional de Pérdida y Desperdicio de Alimentos de los Emiratos Árabes Unidos, tiene como objetivo reducir a la mitad el desperdicio de alimentos del país para 2030. Mediante alianzas con organizaciones destacadas de todo el ecosistema local, Ne’ma sensibiliza sobre el papel de las contribuciones individuales para favorecer la seguridad alimentaria a mayor escala y impulsa proyectos que respaldan este objetivo.

En definitiva, crear un sistema alimentario mundial más resiliente exige un enfoque integral y multilateral. Mediante la colaboración y la coordinación de esfuerzos para abordar las causas profundas de la inseguridad alimentaria, los gobiernos, el sector privado y las personas pueden dar pasos tangibles hacia un mundo en el que los alimentos seguros y nutritivos sean accesibles para todos.

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