Un nuevo informe del Foro Económico Mundial revela que casi el 15 % del pescado, los productos del mar y otros alimentos acuáticos se desperdicia.
Los alimentos acuáticos son una importante fuente de nutrición para muchas personas, y cada vez consumimos mayores cantidades.
Las mejoras en el procesamiento y el almacenamiento, junto con las nuevas tecnologías, están ayudando a reducir la cantidad de alimentos que se pierde y se desperdicia.
En un mundo donde hay personas que pasan hambre, un nuevo informe del Foro Económico Mundial revela que un alarmante 15 % del pescado y los productos del mar de nuestra cadena alimentaria se desperdicia.
Los alimentos acuáticos son fundamentales para la nutrición mundial y la seguridad alimentaria, y su consumo aumenta cada año. Sin embargo, también acaba sin consumirse una cantidad cada vez mayor. El informe técnico Investigación sobre la pérdida y el desperdicio de alimentos acuáticos a nivel mundial concluye que en 2021 se perdieron o desperdiciaron 23,8 millones de toneladas de alimentos acuáticos comestibles.
Las principales fuentes de pérdida y desperdicio de alimentos (PDA) son el procesamiento en tierra y los descartes de la pesca de captura silvestre (a diferencia de la piscicultura), cada uno de los cuales representa más de un tercio del total.
Es fundamental que una mayor proporción de los alimentos acuáticos que capturamos acabe en nuestros platos y no en la basura, para reducir el desperdicio y reforzar la seguridad alimentaria a largo plazo. Aunque la magnitud del problema es considerable, la tecnología, la innovación y la colaboración nos ofrecen cada vez más estrategias para desperdiciar menos, señala el informe.
La PDA contribuye de manera significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que los alimentos que llegan a los vertederos emiten metano al descomponerse, un gas con un potencial de calentamiento muy superior al del dióxido de carbono.
Una fuente de nutrición cada vez más importante
Como muestra el gráfico anterior, en el mundo se consumen más alimentos acuáticos que pollo, cerdo, carne de vacuno u ovino. Más de 3.000 millones de personas en todo el mundo dependen de ellos para obtener una quinta parte o más de sus proteínas de origen animal.
Los alimentos acuáticos también contienen vitaminas y otros nutrientes que no se encuentran fácilmente en otras fuentes alimentarias. Son especialmente importantes en los países de ingresos bajos y medianos, donde pueden constituir la principal y, a veces, la única fuente de proteínas.
Gracias a estos beneficios, los alimentos acuáticos se han convertido en algunos de los productos alimentarios de mayor valor y más comercializados del mundo, y su consumo ha crecido más rápido que la población. El consumo mundial es cinco veces mayor que hace seis décadas y, según las previsiones del informe, en 2030 el mundo consumirá 181 millones de toneladas de alimentos acuáticos.
Dónde se producen las pérdidas y el desperdicio de alimentos
Durante la pesca en el mar se pierde una cantidad considerable de alimentos, ya que las capturas que no se consideran lo bastante valiosas se devuelven al mar. Muchos peces son devueltos muertos o mueren poco después por los traumatismos o por una mayor vulnerabilidad a los depredadores.
En el caso de los peces que se conservan, el procesamiento a bordo de los barcos pesqueros es la siguiente fuente más importante de pérdidas en la cadena de valor. Eviscerar, descabezar, desollar y recortar el pescado en esta etapa reduce la necesidad de procesarlo cuando llega a tierra y, por tanto, prolonga su vida útil, pero genera más desperdicio.
Una vez en tierra, las capturas se procesan aún más. Las pérdidas dependen aquí de las exigencias del mercado: los países de ingresos más altos suelen preferir productos fáciles de preparar y consumir, como filetes o productos listos para comer elaborados con pescados como el atún, el bacalao, el eglefino, el salmón y los langostinos. En cambio, en los países de ingresos más bajos se suele consumir más pescado fresco entero.
Una vez que las capturas llegan al mercado minorista, se producen pérdidas cuando los alimentos se contaminan, se estropean o superan su fecha de caducidad.
Los alimentos que compran hoteles y restaurantes pueden perderse por una manipulación y un almacenamiento inadecuados, así como por errores humanos durante su preparación y cocción. También se pierden alimentos debido a una mala rotación de las existencias y a los excedentes sin utilizar.
El pescado que se consume en casa suele desperdiciarse por un almacenamiento inadecuado, pero también influyen en los niveles de desperdicio las diferencias culturales y geográficas en el consumo. Comer pescado entero, como es más habitual en los países de ingresos más bajos, genera menos desperdicio que consumir productos parcialmente preparados o totalmente preparados.
La acuicultura como fuente alternativa
La acuicultura —la cría de peces— ofrece una alternativa a la pesca de captura silvestre. Sin embargo, también genera pérdidas, y las innovaciones, como la tecnología de sensores y la detección de enfermedades, pueden ayudar a reducir la mortalidad. Asimismo, las alternativas a la harina de pescado y la capacitación en técnicas de manipulación contribuyen a mejorar la producción acuícola y reducir las pérdidas.
¿Dónde se producen más pérdidas y desperdicio de alimentos?
El informe muestra que los niveles de PDA varían mucho entre regiones. Asia registra el mayor nivel de pérdida de alimentos acuáticos: el 37 % de todas las existencias comestibles. Europa le sigue de cerca, con pérdidas de poco menos de un tercio. En el otro extremo se encuentra Oceanía, donde se pierde menos del 2 % de los alimentos acuáticos comestibles.
¿Cómo podemos reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos acuáticos?
El informe señala que, dado que las pérdidas y el desperdicio se producen en múltiples puntos de la cadena de valor, también podemos introducir mejoras en varios de ellos.
Una de las medidas más evidentes es encontrar nuevos usos para los subproductos de la industria. Por ejemplo, las partes comestibles y no comestibles ya se utilizan en alimentos para mascotas, piensos para la acuicultura y la agricultura, fertilizantes y biocombustibles. También se están explorando aplicaciones prometedoras en la cosmética, los productos farmacéuticos y los nutracéuticos.
Las mejoras en la infraestructura, que ayudan a mantener los productos muy perecederos a temperaturas bajas y constantes, también tendrán un efecto significativo. Esto puede incluir cambios en el proceso de congelación, sobre todo en las primeras etapas de la cadena de valor.
El informe señala que las tecnologías emergentes también están marcando la diferencia. La inteligencia artificial, la cadena de bloques y otras tecnologías digitales ayudan a mejorar el seguimiento y la trazabilidad, así como a predecir mejor la demanda del mercado para crear cadenas de suministro más ágiles y eficientes.
A medida que surjan soluciones nuevas y mejores para reducir la PDA, la colaboración entre asociaciones del sector, el mundo académico y las alianzas público-privadas ayudará a difundir y ampliar las mejores prácticas.


