Según los científicos del clima, la alimentación y la agricultura podrían ser responsables de un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Una importante cadena de supermercados afirma que puede producir huevos neutros en carbono alimentando a las gallinas con insectos en lugar de soja.
El sector de los supermercados está en una posición privilegiada para liderar el camino hacia una producción alimentaria más sostenible, afirma un estudio.
Los huevos neutros en carbono están a punto de llegar a nuestras mesas de desayuno, mientras la crisis climática nos obliga a reinventar la forma en que obtenemos nuestros alimentos.
Los huevos proceden de una importante cadena de supermercados del Reino Unido que ha empezado a alimentar a sus gallinas con insectos en lugar de soja en algunas de sus granjas.
Morrisons afirma que esto reduce la deforestación y las emisiones de carbono asociadas a la producción y el transporte de soja.
La cadena de supermercados es una de las muchas empresas minoristas que buscan formas más ecológicas de abastecerse de alimentos, porque los métodos actuales son insostenibles. Los científicos advierten que las emisiones de la agricultura son cada vez más responsables del calentamiento global a corto plazo.
Descarbonizar la industria alimentaria
Según las Naciones Unidas, los sistemas de producción alimentaria están vinculados a un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Dado que la descarbonización de los alimentos es un desafío mundial urgente, el sector de los supermercados tiene una «oportunidad única» para liderar el camino, según un estudio de McKinsey & Company.
El estudio afirma que la producción alimentaria sostenible es tanto una necesidad como una oportunidad para las cadenas de supermercados. Los compradores pagan más por productos que consideran «beneficiosos tanto para el planeta como para ellos mismos».
McKinsey sostiene que las empresas percibidas como sostenibles pueden contratar a los mejores trabajadores y atraer a inversores cada vez más motivados por criterios ambientales, sociales y de gobernanza.
Métodos agrícolas más ecológicos
Según el informe de McKinsey, muchos supermercados ya colaboran con agricultores para reducir las emisiones. El informe destaca una importante cadena suiza que cuenta con un fondo para apoyar a sus proveedores en proyectos respetuosos con el clima, así como un productor lácteo europeo que trabaja con casi 8.000 granjas en siete países para promover la agricultura sostenible.
Los huevos de las gallinas de Morrisons que comen insectos son otro ejemplo de una cadena de supermercados que impulsa una agricultura más ecológica.
El proyecto utiliza tecnología desarrollada por la empresa emergente británica Better Origin, que produce millones de insectos en contenedores especiales para alimentar a las gallinas.
Credenciales ecológicas
Los insectos comen los restos de las operaciones de frutería, verduras y panadería del supermercado, lo que Better Origin describe como un «sistema circular impulsado por un supermercado, pionero en el mundo».
La granja donde se produjeron los primeros huevos cuenta con credenciales ecológicas destacadas: una gran turbina eólica, paneles solares y un programa de captura de carbono para compensar las emisiones restantes. Una quinta parte de sus terrenos está plantada con árboles.
Morrisons pidió al Centro de Sostenibilidad Industrial de la Universidad de Cambridge que revisara cómo había calculado el impacto ambiental de los huevos.
Producción alimentaria sostenible
Ian Bamford, director comercial del Centro, afirma: «Nos complació mucho… revisar y analizar el enfoque que Morrisons ha adoptado para calcular el impacto de carbono de varios de sus productores de huevos… las medidas de mitigación aplicadas por la primera granja en producir huevos neutros en carbono le permitieron alcanzar ese objetivo».
Morrisons no es la única. Una de sus competidoras en el Reino Unido, Sainsbury’s, vende huevos neutros en carbono del productor Respectful. Esas gallinas se alimentan con habas de campo en lugar de insectos, informa The Guardian.
Independientemente de dónde los compremos, los huevos respetuosos con el planeta no serán el único ingrediente que necesitamos para establecer una producción alimentaria sostenible. En el Reino Unido, al menos un productor promociona patatas neutras en carbono y se está investigando si alimentar a las vacas con algas podría reducir las emisiones de metano.
Impulsar el cambio
Sin embargo, algunos cuestionan si los líderes mundiales están haciendo lo suficiente para promover cambios en el sector de la alimentación y la agricultura.
«Debemos empezar por reconocer la urgencia del desafío», dijo a Reuters Ben Lilliston, director de estrategias rurales y cambio climático del Instituto de Agricultura y Política Comercial. «El IPCC [Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático] advierte que, hasta ahora, los gobiernos no han estado a la altura de la tarea».
Estados Unidos está respondiendo conun aumento de la inversión federal en programas de agricultura sostenible y fue uno de los más de 100 países que se comprometieron a reducir considerablemente las emisiones de metano en las conversaciones sobre el clima de la COP26 de 2021.
Pronto, los compradores podrían disponer de más información para elegir alimentos respetuosos con el planeta. Científicos de la Universidad de Oxford han desarrollado un algoritmo que podría ayudar a que los consumidores conozcan el impacto ambiental de los productos que compran, informa la BBC.
El profesor Peter Scarborough afirma: «Esto [el etiquetado ecológico] cubre una enorme carencia. Los fabricantes, las empresas de catering y los minoristas tienen objetivos para alcanzar las emisiones netas cero y no disponen de las herramientas necesarias para lograrlo… Los datos podrían ayudar a los fabricantes a ajustar sus formulaciones».




