Las enfermedades autoinmunes son cada vez más frecuentes en todo el mundo.
Se producen cuando al sistema inmunitario del organismo le cuesta distinguir las células sanas de los microorganismos nocivos.
Entre estas enfermedades se encuentran la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple.
La propagación mundial de las dietas occidentales está relacionada con una mayor incidencia de enfermedades autoinmunes.
¿Te apetece una hamburguesa, una pizza o quizá pollo frito? La comida rápida de este tipo se ha vuelto muy popular en todo el mundo, pero, según los científicos, consumirla con regularidad podría ser responsable del aumento mundial de los casos de enfermedades autoinmunes.
Las enfermedades autoinmunes son aquellas en las que el sistema inmunitario del organismo confunde las células sanas con intrusos microbianos indeseados. Entre ellas se encuentran la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple.
Estas enfermedades son cada vez más frecuentes, sobre todo en regiones como Oriente Medio y Asia Oriental, donde antes los casos eran muy poco comunes, explicó a The Observer.
Según Lee y su colega investigadora Carola Vinuesa, la responsable es la comida rápida occidental, que ha ganado popularidad y se ha extendido por todo el mundo.
“Las dietas de comida rápida carecen de algunos ingredientes importantes, como la fibra, y hay indicios de que este cambio afecta al microbioma de una persona, es decir, al conjunto de microorganismos que tenemos en el intestino y que desempeñan un papel clave en el control de diversas funciones del organismo”, explicó Vinuesa a The Observer.
Aumento de los casos
Solo en Estados Unidos, decenas de millones de personas desarrollan enfermedades autoinmunes, y el número de casos ha aumentado en las últimas décadas.
Un estudio dirigido por Frederick Miller, del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos, analizó los niveles de anticuerpos antinucleares —biomarcadores de enfermedades autoinmunes— en el suero sanguíneo de más de 14.000 personas durante un periodo de 25 años. También relacionó estos datos con variables como el sexo, la edad, el origen étnico, el peso, los antecedentes de tabaquismo y el consumo de alcohol.
Los resultados mostraron que la concentración de anticuerpos antinucleares aumentó del 11 % en las primeras muestras, tomadas a finales de los años ochenta y principios de los noventa, a casi el 16 % en las últimas, tomadas en la década de 2010.
En el Reino Unido, casi el 7 % de la población padece al menos una enfermedad autoinmune, lo que significa que afecta a alrededor de 4 millones de personas, según National Voices, una destacada coalición de organizaciones benéficas de salud y asistencia social de Inglaterra.
La mayoría de las enfermedades autoinmunes no tienen cura, pero muchas se pueden controlar. Sin embargo, el coste es elevado. El aumento de los casos hizo que el gasto mundial en el tratamiento de enfermedades autoinmunes se multiplicara por más de cuatro entre 2011 y 2020. En 2020, el total alcanzó los 107.000 millones de dólares, y se prevé que siga aumentando hasta llegar a los 140.000 millones de dólares a finales de 2022.
En busca de la causa
Continúan las investigaciones sobre las causas de estas enfermedades, pero una pregunta clave es por qué algunas personas son más propensas a contraer enfermedades autoinmunes.
Además de la dieta, se cree que intervienen muchos factores variables. Los genes son importantes, aunque los investigadores todavía tratan de explicar por qué algunas variantes genéticas generan mayores factores de riesgo.
El sexo también es importante, ya que las enfermedades autoinmunes tienen tres veces más probabilidades de afectar a las mujeres que a los hombres, aunque la investigación aún no ha descubierto el motivo. Como muestra el gráfico anterior, algunas enfermedades son 16 veces más frecuentes en las mujeres.
Aún queda mucho por hacer antes de que la comunidad científica logre determinar las causas y los efectos de las distintas enfermedades autoinmunes.
Y, aunque no hay una solución rápida para frenar la expansión de la cultura de la comida rápida, una mayor conciencia del vínculo entre la dieta y las enfermedades autoinmunes puede ser un buen punto de partida.





