Las proteínas alternativas transformarán la alimentación, mitigarán el cambio climático y generarán beneficios. Así es cómo

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  • Se prevé que las alternativas vegetales y las basadas en microorganismos y células animales a la carne, el pescado, los huevos y los productos lácteos de origen animal representen al menos el 11 % del consumo mundial de proteínas en 2035; con el impulso de los reguladores y avances tecnológicos decisivos, podrían alcanzar hasta el 22 % del total.

  • Para 2035, el cambio a la carne y los huevos de origen vegetal por sí solo ahorraría tantas emisiones de carbono como las que Japón genera en un año, suficiente agua para abastecer a la ciudad de Londres durante 40 años, y promovería la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

  • Un nuevo informe de Blue Horizon (BHC) y Boston Consulting Group (BCG) afirma que el mercado de proteínas alternativas, valorado en 290.000 millones de dólares es la base de un sistema alimentario más sostenible.

A los consumidores de todo el mundo les encantan las proteínas de origen animal: tanto, que en 2020 consumieron 574 millones de toneladas métricas de carne, pescado, productos lácteos y huevos, casi 75 kilogramos por persona. Y la cantidad consumida sigue aumentando, sobre todo en las economías en desarrollo. Sin embargo, la preocupación por los costos ambientales de criar todos los animales que comemos, el trato que reciben y las consecuencias para la salud humana de consumir toda esa carne, pescado, productos lácteos y huevos crece aún más rápido.

Por eso, en apenas los últimos años, las proteínas alternativas han pasado de ser un producto de nicho a un fenómeno generalizado. Las carnes de origen vegetal ya son habituales en los restaurantes de comida rápida de todo el mundo, y la leche vegetal es un producto básico en los hogares. Las alternativas basadas en microorganismos existen desde hace décadas, y en restaurantes de Singapur e Israel se puede probar carne cultivada a partir de células animales.

De hecho, pronto será posible preparar nueve de los diez platos más populares del mundo con proteínas alternativas a precios razonables, sobre todo aquellos que utilizan carne menos estructurada, como la carne picada de vacuno.

Prevemos que el mercado de proteínas alternativas crecerá hasta superar siete veces su tamaño actual en los próximos 15 años: pasará de los 13 millones de toneladas métricas anuales actuales a 97 millones de toneladas métricas en 2035, cuando representará el 11 % del mercado total de proteínas. Si se supone un ingreso medio de 3 dólares por kilogramo, esto equivale a un mercado de aproximadamente 290.000 millones de dólares.

Image: Imagen: BHC y BCG

Estas cifras presuponen un patrón constante de aceptación por parte de los consumidores, apoyo regulatorio y cambio tecnológico. ¿Cómo afectarían al crecimiento del mercado los cambios en estos supuestos? De forma significativa y, en su mayoría, al alza, según los escenarios alternativos que desarrollamos.

Image: Imagen: BHC y BCG
  • Escenario favorable n.º 1. Los esfuerzos adicionales de científicos, empresas emergentes, empresas establecidas e inversores generan avances tecnológicos decisivos que mejoran la calidad del producto y aceleran el plazo para alcanzar la paridad. Las proteínas alternativas crecen más rápido y llegan al 16 % del mercado en 2035.

  • Escenario favorable n.º 2. Políticas y regulaciones más favorables, como la aplicación generalizada de impuestos a las emisiones de gases de efecto invernadero o la reasignación de subvenciones agrícolas para respaldar la transición a las proteínas alternativas, hacen que estas sean mucho menos costosas que los alimentos convencionales de origen animal, lo que eleva su penetración al 22 % del mercado en 2035.

  • Escenario desfavorable. Los consumidores que actualmente afirman no tener una opinión definida sobre los sustitutos de proteínas se vuelven más reacios a probarlos, lo que ralentiza el crecimiento del mercado hasta el 10 % del total previsto para 2035.

Con una cuota actual del 11 % de todas las proteínas, la transformación del sector ya ofrece beneficios sustanciales. Solo con el cambio a la carne y los huevos de origen vegetal, el mundo podría ahorrar ya mil millones de toneladas de emisiones de carbono desde ahora hasta 2035, el equivalente a que Japón alcanzara mañana la neutralidad de carbono durante todo un año.

A esto se sumarían 39.000 millones de metros cúbicos de agua, suficientes para abastecer a la ciudad de Londres durante 40 años, y una superficie del tamaño del Reino Unido que dejaría de necesitarse para la agricultura. Se puede reducir el número de animales sometidos a prácticas éticamente cuestionables en granjas industriales; por ejemplo, entre 2020 y 2035 se consumirían 50.000 millones menos de pollos.

La biodiversidad, el clima y la salud humana recibirían un impulso muy necesario, en consonancia con seis de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Para cada consumidor, esto significa que puede ahorrar tantas emisiones de carbono como las que genera un automóvil nuevo al recorrer 10 km, simplemente preparando una ración de espaguetis a la boloñesa con carne picada vegetal, que ya se puede comprar hoy en la mayor parte del mundo.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para ayudar a garantizar la seguridad alimentaria mundial?

Tanto si se materializa alguno de estos escenarios alternativos como si no, será necesario invertir un capital considerable en toda la cadena de valor de las proteínas para respaldar esta transformación. Por ejemplo, la capacidad de extrusión necesaria para las proteínas vegetales requerirá hasta 11.000 millones de dólares para alcanzar el escenario de referencia, con una adopción del 11 % en 2035, y hasta 28.000 millones de dólares si se materializa el escenario más favorable.

También se necesitará una capacidad de biorreactores de casi 30 millones de toneladas para microorganismos y células animales en el escenario de referencia, lo que exigirá hasta 30.000 millones de dólares en capital de inversión, y mucho más en cualquiera de los dos escenarios favorables. Estas son solo dos de las tecnologías necesarias para desbloquear el crecimiento del mercado; es probable que el capital total necesario sea mucho mayor.

Actualmente, la mayor parte del capital de inversión se destina a empresas integradas a lo largo de la cadena de valor, lo que les permite garantizar el control de calidad mientras exploran nuevas tecnologías. Sin embargo, a medida que la industria madure, surgirán dos tipos de oportunidades de inversión.

La primera es una apuesta tecnológica: es probable que una empresa que resuelva un desafío tecnológico concreto se convierta en el proveedor de referencia para una etapa específica de la cadena de valor, como la aromatización, y que otras empresas licencien con entusiasmo su propiedad intelectual para mejorar sus propios procesos. La segunda es una apuesta por plataformas: empresas o inversores con abundante financiación construirán plataformas industriales para tecnologías que requieren mucho capital, como la extrusión.

Un sistema alimentario sostenible y sabroso

Los beneficios de las proteínas alternativas son claros: alimentos sabrosos, nutritivos y saludables, menores emisiones de carbono y menos preocupaciones por las implicaciones éticas y ambientales de la ganadería intensiva.

Los agricultores y los científicos están en el centro de la transformación y aportan los medios tecnológicos y los insumos de calidad necesarios. Los productores consolidados y las empresas emergentes perfeccionarán y ampliarán la producción para que las alternativas sean más sabrosas y menos costosas, y ganarán cuota de mercado en la carrera por alcanzar la paridad.

Los consumidores demandarán proteínas alternativas más apetecibles. Los inversores con la visión y la experiencia adecuadas pueden financiar la transformación y participar en cada etapa de la cadena de valor. Juntos, pueden beneficiarse de un mercado de 290.000 millones de dólares mientras construyen un sistema alimentario más sostenible y también sabroso.

Consulta el informe conjunto de Blue Horizon y BCG «Food for Thought: The Protein Transformation» para conocer más detalles.

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