El presidente de la Reserva Federal de EE. UU., Jerome Powell, señaló un giro hacia una política monetaria más expansiva en el Simposio Económico anual de Jackson Hole.
Varios bancos centrales importantes también han indicado que tienen intención de bajar los tipos de interés en los próximos meses.
Los encuestados en la edición de mayo del Foro Económico Mundial destacaron la flexibilización de la política monetaria como una medida para impulsar el crecimiento: Perspectivas de los economistas jefe.
«Ha llegado el momento de ajustar la política».
Estas ocho palabras, pronunciadas por el presidente de la Reserva Federal de EE. UU., Jerome Powell, en el Simposio anual de Jackson Hole, anuncian otro punto de inflexión en la evolución, a veces drástica, de la política monetaria desde la pandemia.
Tras un período de rápidas subidas de precios y tipos de interés disparados, la mayoría de los principales bancos centrales del mundo tienen ahora suficiente confianza en la trayectoria de la inflación para empezar a bajar los tipos de interés.
«La incertidumbre política y económica sigue siendo alta», afirma Aengus Collins, director de Crecimiento Económico y Transformación del Foro Económico Mundial, «pero es muy alentador que la moderación de la inflación permita flexibilizar la política monetaria».
Aunque a muchos nos costaría localizar Jackson Hole en un mapa, esta localidad de Wyoming acoge cada año una reunión muy observada de altos cargos de bancos centrales, economistas y expertos financieros para debatir las tendencias económicas y las posibles trayectorias de las políticas.
Dada la influencia decisiva de la evolución de los tipos de interés estadounidenses en el resto de la economía mundial, los comentarios del presidente de la Reserva Federal siempre se analizan minuciosamente en busca de señales sobre la posible evolución de los tipos.
El discurso del señor Powell del 23 de agosto, en el que subrayó que la Fed pretende prestar ahora más atención a las señales del mercado laboral en sus decisiones, se interpretó ampliamente como una indicación de que el banco central estadounidense bajará los tipos en septiembre.
Este giro se produce en un momento decisivo para la economía estadounidense, con las elecciones presidenciales previstas para el 5 de noviembre y muchos hogares aún preocupados por el coste de la vida, pese a la moderación de la inflación.
«La señal de Jackson Hole de que la Fed está a punto de empezar a bajar los tipos sugiere que confía en que las presiones inflacionarias están bajo control», afirma Collins. «Ahora su prioridad es apoyar la economía, sobre todo después de que un reciente repunte del desempleo suscitara inquietud ante la posibilidad de una recesión».
Por lo general, los tipos de interés más bajos aumentan la actividad económica al estimular el endeudamiento y la inversión. En la última edición de Perspectivas de los economistas jefe del Foro Económico Mundial, se preguntó a los economistas jefe qué instrumentos de política serían más eficaces para impulsar el crecimiento durante los próximos cinco años; el 74 % citó la política monetaria en las economías de ingresos altos y el 59 % en las de ingresos bajos.
Los bancos centrales debaten la bajada de tipos
Los comentarios de la Fed y el simposio se producen cuando otros responsables de bancos centrales también sopesan bajar los tipos de interés. Varios funcionarios del Banco Central Europeo han expresado su apoyo a un recorte, alegando preocupación por el crecimiento económico y el debilitamiento de los mercados laborales. Además, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, ha dicho que los riesgos de una inflación persistente parecen estar disminuyendo, lo que sugiere que estaría a favor de una mayor flexibilización.
Los bancos centrales de Canadá, Nueva Zelanda y China también están flexibilizando su política monetaria, mientras que Japón es una excepción.
Esto supone un cambio sustancial en la política internacional, después de que la Fed subiera los tipos de forma agresiva para combatir la elevada inflación, situando el tipo de los fondos federales en un rango del 5,25 % al 5,50 % en julio de 2023, su nivel más alto desde 2001. En julio de 2024, los tipos se habían mantenido estables en ese nivel durante ocho reuniones consecutivas.
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El Banco Central Europeo redujo en 25 puntos básicos sus tres tipos de interés principales en junio de este año y, en el Reino Unido, el banco central redujo su tipo de interés de referencia para los préstamos en un cuarto de punto porcentual, hasta el 5 %, en agosto, la primera reducción desde el inicio de la pandemia.
Aun así, aunque la orientación de la política monetaria parece estar aclarándose y los tipos probablemente bajarán, persiste cierto grado de incertidumbre sobre el ritmo y el alcance de los futuros cambios de tipos.
La próxima edición de Perspectivas de los economistas jefe del Foro se publicará el 24 de septiembre.


