Venezuela ha eliminado cinco ceros de su moneda

A woman shows the new two Bolivar Soberano (Sovereign Bolivar) bills, after she withdrew them from an automated teller machine (ATM) at the Banesco bank headquarters in Caracas, Venezuela August 20, 2018. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins - RC124030E970
Inflation is forecast to hit 1 million percent this year.Image: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
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El lunes, Venezuela eliminó cinco ceros de los precios como parte de un amplio plan económico que, según el presidente Nicolás Maduro, frenará la hiperinflación, pero que sus críticos califican de otra serie de políticas socialistas fallidas que hundirán aún más en la crisis al caótico país.

Las calles estaban tranquilas y los comercios cerrados debido a un feriado nacional que Maduro decretó para el primer día del nuevo plan de precios en la maltrecha economía, para la que el Fondo Monetario Internacional estima una inflación del 1 millón por ciento al cierre del año.

Image: FMI

El cambio de precios viene acompañado de un aumento del 3.000 por ciento del salario mínimo, subidas de impuestos destinadas a reforzar las arcas del Estado y un plan para vincular los salarios, los precios y el tipo de cambio del país al petro, una criptomoneda estatal respaldada por el Gobierno cuya existencia es difícil de rastrear.

Los economistas afirman que el plan, anunciado el viernes pasado, probablemente agravará la crisis que afronta la que antes fuera una nación próspera y que ahora sufre escasez de productos al estilo soviético y un éxodo masivo de ciudadanos que huyen a otros países sudamericanos.

Los venezolanos se mostraban escépticos ante la posibilidad de que el plan revirtiera la situación económica.

«No encuentro un cajero automático porque hoy están cerrados todos los bancos», dijo José Moreno, de 71 años, ingeniero jubilado de la ciudad central de Valencia, al quejarse de unos servicios públicos crónicamente disfuncionales.

«No hay dinero, no hay agua, no hay electricidad: no hay nada».

Tras una década de bonanza petrolera que impulsó un auge del consumo en este miembro de la OPEP, muchos ciudadanos ahora se ven obligados a rebuscar comida en la basura, ya que los salarios mensuales equivalen actualmente a unos pocos dólares estadounidenses.

Las nuevas medidas han preocupado a los comerciantes, que ya luchan por mantenerse a flote debido a la hiperinflación, los precios fijados por el Gobierno para productos que van desde la harina hasta los pañales y los estrictos controles de divisas que restringen las importaciones.

Image: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

El lunes, Fedecámaras, la principal organización empresarial de Venezuela, arremetió contra el plan económico de Maduro, calificándolo de «improvisado», y afirmó que causará confusión y pondrá la actividad económica del país en «grave riesgo».

«Vincular el bolívar al petro nos parece un grave error», dijo Carlos Larrazábal, presidente de Fedecámaras, en una rueda de prensa. «El plan es incoherente».

El combustible sigue siendo barato

Aunque Maduro anunció este mes que el Gobierno subiría el precio de la gasolina venezolana, fuertemente subvencionada, hasta niveles internacionales, el lunes los conductores siguieron repostando a los mismos precios de la semana pasada.

La única diferencia notable en las estaciones de servicio era que los cubos de basura estaban llenos de billetes antiguos de 100 bolívares que los conductores habían tirado y que ya no se aceptan como moneda de curso legal. Los billetes antiguos de denominaciones de 1.000 en adelante seguirán circulando junto con los nuevos durante un período indeterminado.

Al tipo de cambio del lunes, el equivalente a 0,01 dólares compra 4.233 galones de gasolina, mientras que una pastilla de jabón de manos se vende por el mismo precio que 152.381 galones de combustible, según cálculos de Reuters.

El lunes, el bolívar cotizaba en el opaco mercado negro a unos 96 bolívares por dólar, un tipo de cambio que refleja la reforma monetaria e implica una depreciación en términos reales de casi el 30 por ciento desde la semana pasada. Expertos del sector dijeron que el tipo podría no ser representativo del mercado en general, ya que los volúmenes de negociación fueron bajos debido al feriado nacional.

El creciente descontento con Maduro se ha extendido al ejército, mientras los soldados tienen dificultades para conseguir suficiente comida y muchos desertan y abandonan el país, junto con miles de civiles.

Este mes fueron arrestados dos oficiales militares de alto rango por su presunta participación en las explosiones de drones ocurridas durante un discurso de Maduro, quien las ha descrito como un intento de asesinato.

El caos se ha convertido en una preocupación cada vez mayor para la región. En los últimos días, Ecuador y Perú han endurecido los requisitos de visado para los venezolanos, y la violencia obligó el sábado a cientos de migrantes venezolanos a cruzar de vuelta la frontera con Brasil.

Maduro, reelegido para un segundo mandato en mayo en unos comicios ampliamente condenados por fraudulentos, afirma que su Gobierno es víctima de una «guerra económica» liderada por adversarios políticos con ayuda de Washington, y acusa a Estados Unidos de intentar derrocarlo.

Estados Unidos ha negado las acusaciones. Sin embargo, ha calificado de dictador al exconductor de autobús y dirigente sindical y ha impuesto varias rondas de sanciones financieras contra su Gobierno y altos funcionarios.

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