3 cosas que aprendí en Davos 2019

Impressions at the Annual Meeting 2019 of the World Economic Forum in Davos, January 25, 2019. Congress Cenre - Jakobshorn. Copyright by World Economic Forum / Valeriano Di Domenico
'The Davos consensus tends to be a reliable contrary indicator'Image: World Economic Forum/ Valeriano Di Domenico
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El ambiente en Davos 2019 fue el más incierto de los últimos años. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la desaceleración del crecimiento mundial, la reacción contra las grandes tecnológicas, la volatilidad de los mercados y los enfrentamientos políticos están sembrando dudas entre inversores y líderes empresariales. Está muy lejos del entusiasmo desbordante del año pasado.

Las conversaciones estuvieron dominadas no solo por quiénes estaban presentes, sino también por quiénes no lo estaban. Numerosos líderes políticos se quedaron en casa. Un inversor sostuvo que estamos ante la mayor incertidumbre política y normativa desde la década de 1970.

Tras bambalinas, identifiqué tres grandes temas de especial relevancia para el sector financiero.

1. ¿Cuánta preocupación debemos sentir por la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial (IA) ha desplazado a la cadena de bloques como gran tema de conversación para los directivos, solo por detrás del comercio entre Estados Unidos y China. Hubo 11 sesiones públicas sobre IA, más que sobre cualquier otro tema. El ochenta y cinco por ciento de los directores ejecutivos consideraba que la IA y el aprendizaje automático a partir de enormes conjuntos de datos transformarían de forma significativa su negocio en los próximos cinco años, según un informe de PwC. Pero cuando se les preguntó si la IA destruirá más empleos de los que creará, los directores ejecutivos se mostraron indecisos: el 49 % cree que sí, el 41 % que no y el 10 % no lo sabe.

También fue un gran debate si China iba camino de superar a Estados Unidos en el desarrollo de la IA. Steve Schwarzman, director ejecutivo de Blackstone, y Kai-Fu Lee, autor de AI Superpowers, consideraban ambos que era probable.

Image: PwC - 22.ª Encuesta Anual Global a Directores Ejecutivos

Una de las discusiones más animadas a las que asistí fue una sesión a puerta cerrada sobre la ética de la IA en los servicios financieros. Debatimos un marco para que las decisiones tomadas por la IA sean explicables, transparentes y justas para los consumidores. Aunque hubo un amplio acuerdo sobre los principios, hubo menos consenso sobre los detalles. Un profesor sostuvo que probablemente la IA debería estar sujeta a un estándar aún más exigente que el de los seres humanos, dado que estas herramientas suelen aprender a partir de conjuntos de datos incompletos o ya sesgados, o porque, cuando algo sale mal, su alcance y su impacto pueden ser catastróficos. La conclusión es esta: si las empresas no definen sus propias normas «éticas», es probable que se les impongan.

2. ¿Vencerán las grandes tecnológicas a las grandes finanzas?

En los últimos años se ha producido un cambio radical en Davos en torno a la amenaza percibida de los nuevos modelos habilitados por la tecnología para afectar a los beneficios de los bancos. Los banqueros, y algunos responsables de políticas, temen que los nuevos competidores puedan erosionar los beneficios de los bancos y dejarlos expuestos a costosas cargas heredadas.

La batalla entre cada start-up y cada institución financiera se reduce a si la primera obtiene distribución antes de que la segunda obtenga innovación. Los mayores bancos mundiales presentes en Davos están elevando de forma notable su apuesta en gasto para la transformación digital y en ciberdefensa. No es de extrañar que muchas de las empresas fintech que aún no han alcanzado escala busquen ahora asociarse en lugar de tratar de ser disruptoras.

Pero la velocidad de crecimiento y el tamaño de algunas de las nuevas empresas están dando a los banqueros motivos para reflexionar. En China, las principales plataformas ya han entrado a gran escala en la banca y los seguros. La empresa china de pagos Ant Financial acaba de superar los mil millones de clientes, cinco veces más que Citigroup. Es la amenaza que representan las grandes plataformas, cada vez más activas en los servicios financieros, lo que mantiene en vilo a los máximos responsables financieros presentes en Davos.

3. ¿Cómo integrar la inversión sostenible en la corriente principal?

Aunque muchos delegados quedaron deslumbrados por sir David Attenborough, me animó comprobar cómo algunos inversores destacados estaban dando pasos prácticos para que la inversión sostenible llegue a ser una práctica habitual.

TPG anunció en Davos que va a compartir el conjunto de herramientas que ha creado para medir el impacto de sus inversiones sostenibles, mediante la creación de Y Analytics como empresa independiente, mientras que Refinitiv anunció una nueva iniciativa para ayudar a las empresas a comparar sus acciones. Seiscientas empresas, que representan 100 billones de dólares en activos, han acordado ya publicar sus riesgos relacionados con el clima siguiendo las métricas del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras relacionadas con el Clima (TCFD). Mientras tanto, Blackrock organizó un animado debate sobre el cambio en su postura de inversión, de «¿por qué?» a «¿por qué no?».

Como sabe todo inversor, si no se puede medir, no se puede gestionar el riesgo. Aún queda mucho trabajo arduo por delante para definir métricas mejores, más útiles y más sostenibles con las que tomar decisiones, pero la dirección que se está tomando es alentadora.

¿Qué viene después?

El ánimo algo apagado de este año podría ser una buena señal, ya que el consenso de Davos suele ser un indicador contrario bastante fiable. Pero también refleja vulnerabilidades reales. Un director ejecutivo de un banco estadounidense me dijo que no veía nada en la actividad de sus clientes que sugiriera una desaceleración significativa; no obstante, consideraba que había una probabilidad similar a la de una recesión en 2020.

En 2017, al regresar de Davos, sostuve que invertir en los mercados occidentales podría empezar a parecerse más a invertir en mercados emergentes, donde se necesita un atento seguimiento de los riesgos país, la economía política, las políticas comerciales y la volatilidad de las divisas.

Si invertimos en un mundo más «incierto», el conjunto de herramientas de los mercados emergentes, junto con una comprensión de cómo la tecnología está remodelando las sociedades y los mercados, podría seguir siendo una guía útil.

Huw van Steenis es asesor principal del gobernador del Banco de Inglaterra y miembro del Consejo Global de Futuro en Servicios Financieros del Foro Económico Mundial. Escribe a título personal. Este artículo se publicó originalmente en Financial News el 28 de enero de 2019.

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