El efectivo está desapareciendo en Suecia.
Entre 2007 y 2015, el efectivo en circulación disminuyó casi un 15%.
Y entre 2010 y 2015, el número de pagos en efectivo en las tiendas casi se redujo a la mitad, del 39% al 20%.
Al mismo tiempo, los pagos electrónicos se han disparado. El 95% de los suecos tiene acceso a una tarjeta de débito o crédito y realizó una media de 290 pagos con tarjeta al año en 2015. Esa cifra supera con creces la media de la UE, de 104 pagos con tarjeta al año.

¿Qué hay detrás de este cambio?
Suecia se está convirtiendo en una sociedad sin efectivo por varias razones. Cuna de Skype y Spotify, Suecia es conocida como un país de alta tecnología e innovador, así que no sorprende que los suecos estén adoptando los pagos digitales.
La mayoría de la población sueca tiene teléfonos inteligentes y tabletas, y está dispuesta a utilizarlos para realizar transacciones financieras.
Además, el efectivo resulta caro para los bancos y, según el banco nacional sueco, el Riksbank, las entidades financieras están tan interesadas como los consumidores en pasar del efectivo a los pagos electrónicos. Hay menos bancos grandes, lo que facilita relativamente la cooperación en materia de pagos.
La sociedad sueca también se caracteriza por un alto nivel de confianza en los proveedores de servicios de pago, lo que hace que la gente esté más dispuesta a adoptar la tecnología.
Los pagos electrónicos están en auge
El auge del comercio electrónico en los últimos años, junto con la llegada de las tarjetas sin contacto y las aplicaciones de pago, hace que pagar en cuestión de segundos sea más fácil que nunca: basta con acercar el teléfono inteligente a un terminal.
En todo el mundo, las transacciones sin efectivo alcanzaron los 433.1 mil millones en 2015, un crecimiento del 11.2%. Estados Unidos encabezó la lista, seguido de la eurozona y China, según el último Informe mundial sobre pagos.

Los consultores de McKinsey prevén que los ingresos mundiales por pagos crecerán de 1.8 billones de dólares en 2014 a 2.2 billones de dólares en 2020.
Singapur, los Países Bajos y Francia se suman a Suecia como algunos de los países menos dependientes del efectivo del mundo.

Donde el efectivo sigue siendo el rey
Dicho esto, el efectivo sigue desempeñando un papel importante en la economía mundial.
África, América Latina y las economías emergentes de Asia-Pacífico siguen dependiendo en gran medida del dinero tradicional. Muchas regiones más pobres deben hacer frente a la falta de infraestructura para los pagos sin efectivo, como un acceso a internet lento o inexistente. En algunas zonas, un gran número de personas trabaja fuera de la economía formal, donde el dinero en papel sigue imperando.
Puede que el efectivo esté desapareciendo en Suecia, pero el Riksbank afirma que «una sociedad completamente sin efectivo aún está muy lejos».



