Dos mil quinientos millones de personas en todo el mundo no tienen cuenta bancaria o tienen un acceso bancario insuficiente.
Por razones tan corrientes como no tener historial crediticio o ser una persona migrante recién llegada sin la documentación adecuada, casi la mitad de la población adulta mundial queda excluida de nuestro sistema económico.
Esto no solo las deja sin seguridad financiera, sino también sin acceso al mercado laboral o a la posibilidad de alquilar una vivienda.
Últimamente, esa tendencia ha empezado a cambiar. Y con el auge de RegTech, está a punto de cambiar aún más.
Inversionistas audaces e innovadores
Desde la crisis financiera de 2008, los servicios financieros se han enfrentado a una montaña de regulaciones.
A medida que ha aumentado la carga de cumplimiento normativo para los bancos, los equipos encargados de esta tarea se han disparado: hasta 30.000 empleados en el caso de Citi Bank.
Mientras las entidades tradicionales tenían dificultades, la innovación se abrió paso.
El crecimiento de FinTech —servicios financieros habilitados por la tecnología— se ha disparado en los últimos años y ahora amenaza con cerrar la brecha con la banca tradicional.
Al centrarse primero en las necesidades de los clientes y atender a menudo a nuevos mercados, el auge de FinTech ya ha contribuido mucho a ampliar el acceso para nuevos usuarios. Desde PayJoy, que ofrece financiación al consumo mediante teléfonos inteligentes, hasta Pockit, referente para quienes tienen un acceso bancario insuficiente, las empresas FinTech están poniendo los servicios financieros al alcance de más personas que nunca.
Pero, a pesar del nuevo enfoque, persisten los mismos problemas de siempre.
Ofrecer servicios como gastar, enviar y prestar dinero en territorios inexplorados es arriesgado, y la alta probabilidad de explotación hace necesario que la regulación del sector sea estricta y evolucione continuamente.
Si incluso los bancos —los adultos sensatos y reacios al riesgo del ecosistema— se sienten frustrados por esas restricciones, el problema es aún mayor para los adolescentes rebeldes y experimentales de FinTech.
Abordar el cumplimiento normativo con tecnología
Como ocurre en tantas familias disfuncionales, la clave para lograr una mayor armonía es la comunicación.
La Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido (FCA) ha puesto en marcha un entorno de pruebas sectorial precisamente con ese fin: ofrecer un foro para el intercambio continuo de comentarios entre las empresas FinTech, las entidades tradicionales, los reguladores y las empresas de tecnología regulatoria (RegTech).
RegTech traduce regulaciones complejas a código API. Agiliza los engorrosos procesos de cumplimiento normativo para reducir tanto los riesgos como el uso de recursos humanos. Y urge contar con estas soluciones: las empresas emergentes de FinTech sencillamente no tienen medios para contratar a un ejército de responsables de cumplimiento normativo. Con la nueva tecnología regulatoria, no tienen que hacerlo.
Innovaciones como el aprendizaje automático, la biometría y los registros distribuidos ayudan a garantizar el cumplimiento normativo con menos recursos, y sus beneficios son considerables.
En lugar de incorporar solo al 70 % de los «buenos clientes», las empresas FinTech pueden incorporar al 95 % de ellos, y hacerlo automáticamente, lo que permite aprovechar mejor sus limitados recursos humanos para atender al 5 % que requiere criterio humano.
Así, RegTech está contribuyendo a eliminar el histórico dilema entre acceso y seguridad, y resuelve un problema para los servicios financieros y los 2.500 millones de personas de todo el mundo con acceso bancario insuficiente.
Equilibrar el acceso y la seguridad
FinTech puede ayudar a las personas sin servicios bancarios a acceder a microfinanciación y a enviar remesas, y está en auge, sobre todo en el 90 % de los mercados emergentes donde solo se usa efectivo.
Sin embargo, se estima que el 2,5 % del PIB mundial —equivalente a unos 1,6 billones de dólares— corresponde a dinero blanqueado que se utiliza para la trata de personas, el narcotráfico y delitos aún peores.
La mayor fortaleza de FinTech es su capacidad para irrumpir con audacia en nuevos mercados. También es su mayor riesgo.
En la actualidad, existen alrededor de 150 empresas RegTech que ayudan a equilibrar esta situación.
En Onfido automatizamos los procesos de «conozca a su cliente» (KYC) para que sean tan sencillos como tomar una foto de un documento de identidad y una selfi, y luego verificarlos con agencias de información crediticia.
Empresas como ComplyAdvantage realizan búsquedas de sanciones y listas de vigilancia a gran escala, mientras que Featurespace ofrece supervisión del comportamiento para detectar actividades fraudulentas.
Con RegTech aliviando la carga de las medidas de cumplimiento normativo, se reduce el riesgo para las empresas FinTech y estas pueden seguir ofreciendo acceso a quienes actualmente están excluidos de nuestro sistema financiero.
RegTech no es solo innovadora: es revolucionaria.
Repensar la regulación
A pesar de ello, algunos todavía no están preparados para repensar la regulación.
Los reguladores suelen dividirse en dos grupos.
En el primero están quienes se proponen prevenir las malas prácticas: un objetivo noble que, paradójicamente, intentan alcanzar deteniendo toda innovación.
En el segundo están quienes se proponen ayudar a los consumidores a acceder a nuevos servicios y, al mismo tiempo, prevenir las malas prácticas.
Por fortuna, la FCA del Reino Unido pertenece al segundo grupo, y la tendencia general en otros países es seguir el modelo británico.
La FCA no ha indicado a las empresas reguladas qué soluciones deben adoptar, sino que las ha apoyado para que experimenten.
Si las nuevas tecnologías demuestran que cumplen los requisitos normativos con más rapidez y eficacia que las existentes, son bienvenidas.
Se invita a las pequeñas empresas FinTech y RegTech a participar en el diálogo junto con las entidades tradicionales más grandes. Esto ha convertido la regulación, que los inversores extranjeros suelen considerar un inconveniente, en un activo estratégico para el Reino Unido.
Dado que el Reino Unido sigue siendo líder mundial tanto en FinTech como en RegTech, parece que este enfoque está dando resultados.
En cambio, hasta ahora Alemania se ha resistido a las innovaciones que podrían facilitar el acceso bancario a quienes carecen de él.
La legislación reciente respalda el statu quo y fomenta métodos de cumplimiento normativo presenciales en lugar de permitir la incorporación digital a los servicios financieros. Esto no solo resulta costoso para las empresas FinTech, sino que también dificulta el proceso para los clientes y excluye a quienes tienen un historial crediticio limitado.
La revolución de RegTech
Aun así, la revolución de RegTech ya está haciéndose notar.
Gracias a RegTech, que mantiene los riesgos bajos, Pockit Bank puede ofrecer una tarjeta de débito a cualquiera de los 4 millones de personas sin servicios bancarios que hay en el Reino Unido.
Transferwise y World Remit están reduciendo el costo de las remesas para los países africanos, de tasas cercanas al 16 % a alrededor del 1 %.
Empresas FinTech como estas están creciendo porque los servicios financieros tradicionales no atendían las necesidades de una base de clientes cada vez mayor que carecía de atención.
Ahora, esas entidades tradicionales empiezan a seguir su ejemplo.
Poco a poco, incluso los bancos más grandes empiezan a innovar y ampliar su oferta para llegar a más usuarios. Nos beneficia a todos: un aumento del 1 % en la inclusión financiera podría sumar un 3,6 % al PIB.
Está totalmente a nuestro alcance lograr mejoras aún mayores.
Al repensar la regulación, los servicios financieros de todo tipo pueden crecer y hacerlo de forma segura. Se acerca la revolución de RegTech, que incorporará a los 2.500 millones de personas sin servicios bancarios.
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