Varios bancos centrales del África subsahariana están en fase piloto de una moneda digital, tras la introducción de la e-Naira por parte de Nigeria en octubre.
Las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC) son versiones digitales del efectivo, más seguras y menos volátiles que los criptoactivos, porque los bancos centrales las emiten y regulan.
Las CBDC podrían acercar los servicios financieros a personas que antes no tenían cuentas bancarias y hacer que las transferencias y los pagos transfronterizos fueran más rápidos y baratos.
Pero también plantean riesgos y desafíos, como la privacidad de los datos, los ciberataques y el acceso público a la infraestructura digital.
Varios bancos centrales del África subsahariana están explorando una moneda digital o se encuentran en fase piloto, tras la introducción de la e-Naira. Nigeria fue el segundo país, después de Bahamas, en poner en circulación una CBDC.
Las CBDC son versiones digitales del efectivo, más seguras y menos volátiles que los criptoactivos, porque los bancos centrales las emiten y regulan. Como Gráfico de la semana muestra, Sudáfrica y Ghana están realizando pruebas piloto, mientras que otros países se encuentran en fase de investigación.
El Banco de la Reserva de Sudáfrica está experimentando con una CBDC mayorista, que solo pueden utilizar las instituciones financieras para transferencias interbancarias, como parte de la segunda fase de su Proyecto Khokha. El país también participa en un programa piloto transfronterizo con los bancos centrales de Australia, Malasia y Singapur.
Por su parte, el Banco de Ghana está probando una CBDC de uso general o minorista, la e-Cedi, que puede utilizar cualquier persona mediante una aplicación de monedero digital o una tarjeta inteligente sin contacto que también funciona sin conexión.
Por qué los países africanos emiten más CBDC
Los países tienen distintos motivos para emitir CBDC, pero la región podría obtener algunos beneficios importantes.
El primero es promover la inclusión financiera. Las CBDC podrían acercar los servicios financieros a personas que antes no tenían cuentas bancarias, especialmente si se diseñan para funcionar sin conexión. En zonas remotas sin acceso a internet, se pueden realizar transacciones digitales a bajo costo o sin costo alguno mediante teléfonos básicos.
Las CBDC pueden utilizarse para distribuir ayudas sociales específicas, especialmente durante crisis repentinas como una pandemia o un desastre natural.
También pueden facilitar las transferencias y los pagos transfronterizos. El África subsahariana es la región más cara para enviar y recibir dinero, con un costo promedio de algo menos del 8 % del importe transferido. Las CBDC podrían hacer que el envío de remesas fuera más fácil, rápido y barato al acortar las cadenas de pago y aumentar la competencia entre los proveedores de servicios. La liquidación más rápida de los pagos transfronterizos contribuiría a impulsar el comercio dentro de la región y con el resto del mundo.
Sin embargo, antes de emitir una CBDC deben tenerse en cuenta los riesgos y desafíos. Los gobiernos tendrán que mejorar el acceso a la infraestructura digital, como los teléfonos y la conexión a internet. Aunque la región ha avanzado considerablemente, hace falta invertir más.
En términos más generales, los bancos centrales deberán desarrollar los conocimientos especializados y la capacidad técnica necesarios para gestionar los riesgos para la privacidad de los datos, incluidos los posibles ciberataques, y para la integridad financiera. Para ello, los países tendrán que reforzar sus sistemas nacionales de identificación, a fin de facilitar el cumplimiento de los requisitos de conocimiento del cliente. También existe el riesgo de que los ciudadanos retiren demasiado dinero de los bancos para comprar CBDC, lo que afectaría a la capacidad de préstamo de estos. Esto supone un problema particular para los países con sistemas financieros inestables.
Los bancos centrales también deberán considerar cómo afectan las CBDC al sector privado de servicios de pago digital, que ha logrado avances importantes en la promoción de la inclusión financiera mediante el dinero móvil.




