2018 marcó el décimo aniversario del colapso de Lehman Brothers, el acontecimiento emblemático de la crisis financiera mundial, y cuyas repercusiones todavía se sienten en todo el mundo.
Como asesores jurídicos en la administración de Lehman Brothers, tenemos una visión privilegiada desde dentro, no solo de los aspectos técnicos complejos del proceso, sino también de lo que requirió que las personas involucradas gestionaran la crisis con éxito. Las lecciones que aprendimos son pertinentes no solo para gestionar insolvencias, sino también para crisis y otras situaciones complejas en cualquier ámbito.
Cuando Lehman entró en administración, PwC actuó como administrador concursal de las operaciones de Lehman Brothers en el Reino Unido y Europa, y Linklaters actuó como asesor jurídico de los administradores. Correspondía al equipo de administración, y no a los empleados de Lehman Brothers, gestionar el negocio. Esto significó que un equipo de personas de PwC, con el apoyo de Linklaters, tuvo que incorporarse al negocio el 15 de septiembre de 2008 (el día en que el banco entró en administración) para dirigirlo.
Entre ambas firmas, trazamos la estructura organizativa de Lehman Brothers y conformamos equipos de especialistas de todas las áreas pertinentes de nuestras firmas (regulación financiera, mercados de capitales, empleo, etc.) para dirigir las distintas partes de Lehman.
Respeto: aprovechar los beneficios de las relaciones
Desde el principio, se formó un «comité ejecutivo» de miembros sénior de Linklaters y PwC para encargarse de la gestión general de la administración. Los miembros del Comité Ejecutivo ya se habían cruzado entre sí (así como con muchos otros despachos de abogados y firmas de servicios profesionales), trabajando en el mismo lado o en lados opuestos de la mesa en numerosas operaciones durante décadas. Por ello, ya existía un importante conocimiento institucional sobre el funcionamiento de las organizaciones de cada uno y, lo que es crucial, un enorme respeto personal por las capacidades de los demás.
Este conocimiento y respeto fueron fundamentales. Nos permitieron arrancar desde el primer momento, en lugar de dedicar tiempo y energía a conocer nuestros estilos y características de trabajo. Al gestionar una crisis, ya es bastante difícil hacerse una idea de la situación (sobre todo una tan compleja como la de Lehman Brothers), por lo que trabajar con personas que uno conoce y respeta resulta de gran ayuda; por tanto, dedicar tiempo a construir estas relaciones en épocas de bonanza es una excelente inversión.
Confianza: permita que los miembros de su equipo confíen en su experiencia para que usted pueda centrarse en las cuestiones más importantes
La administración de Lehman exigió tomar cientos de decisiones cada hora. Simplemente no había tiempo para someter todo a debate, por lo que era fundamental confiar en la experiencia de quienes tenían asignada la responsabilidad de tomar las decisiones correctas.
Permitimos que las personas tomaran muchas decisiones basándose en la información que tenían a mano y en la experiencia de que disponían, no solo su propia experiencia jurídica y contable, sino también la de personal clave de Lehman que había permanecido en su puesto tras la administración, y luego «unimos los puntos» en nuestras llamadas diarias de actualización del equipo al final de la jornada. Esta confianza en la experiencia de los miembros de nuestro equipo agilizó el proceso de gestión y liberó al «comité ejecutivo» para centrarse en las decisiones más estratégicas y complejas.
Sostenibilidad: mantenerse «en forma»
Tras el periodo inicial de tomar contacto con el negocio, nos dimos cuenta de que la administración de Lehman sería a la vez prolongada y compleja. Habría sido imposible trabajar sin descanso en ella durante largos periodos: esto habría provocado fatiga, decisiones de peor calidad y, en última instancia, agotamiento. En cambio, procuramos que todos tuvieran al menos un día libre a la semana. Permitir algo de tiempo de descanso durante la semana ayudó a mantener la energía y la motivación, y nos mantuvo «listos para competir» a lo largo de los muchos años de la administración.
También procuramos delimitar la jornada laboral con un inicio y un final claros en la medida de lo posible. A las 8:00 teníamos nuestra reunión informativa diaria, en la que se asignaban las tareas del día, y a las 19:00 nuestro resumen diario de cierre. Una vez más, evitar las jornadas interminables de trabajo nocturno fue fundamental para mantener la calidad de nuestro trabajo y la motivación de nuestro equipo.
Conclusión
La administración de Lehman Brothers fue una de las tareas de gestión empresarial más complejas de la historia, y gestionar bien esta crisis fue fundamental para mantener la integridad del sistema financiero mundial.
La situación fue, sin duda, muy compleja desde el punto de vista técnico. Y, por supuesto, la pericia en la materia (el conocimiento del derecho, de la contabilidad, del funcionamiento de los mercados financieros, etc.) fue fundamental para gestionar con éxito esta crisis. Pero diez años después, llama la atención que consideremos que nuestra toma de decisiones durante toda la crisis se basó no solo en la experiencia técnica y en una amplia trayectoria, sino también en cualidades más universales —respeto, confianza, sostenibilidad—, que pueden encontrarse en cualquier organización y aplicarse a cualquier crisis.



