Tras reimponer unilateralmente sanciones contra Irán, la administración del presidente estadounidense Donald Trump amenaza con penalizar a las empresas que hacen negocios con la República Islámica, negándoles el acceso a los bancos estadounidenses. Sin embargo, eso podría acelerar el declive del dólar como principal moneda global.
El unilateralismo del presidente estadounidense Donald Trump está remodelando el mundo de maneras profundas e irreversibles. Está socavando el funcionamiento de las instituciones multilaterales. Otros países, por su parte, ya no consideran a Estados Unidos un socio de alianza fiable y se sienten obligados a desarrollar sus propias capacidades geopolíticas.
Ahora, la administración Trump está erosionando el papel global del dólar. Tras reimponer unilateralmente sanciones contra Irán, amenaza con penalizar a las empresas que hacen negocios con la República Islámica, negándoles el acceso a los bancos estadounidenses.
La amenaza es seria porque los bancos estadounidenses son la principal fuente de dólares utilizados en transacciones transfronterizas. Según la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT), los dólares se usan en casi la mitad de todos los pagos transfronterizos, una proporción muy superior al peso de EE. UU. en la economía mundial.
Como respuesta a la postura de la administración Trump, Alemania, Francia y el Reino Unido, junto con Rusia y China, han anunciado planes para eludir el dólar, a los bancos estadounidenses y el control del gobierno de EE. UU. «Planes» quizá sea un término algo fuerte, dado que se han proporcionado pocos detalles. Pero los tres países han descrito en términos generales la creación de una entidad financiera independiente, de propiedad y organizada por los gobiernos en cuestión, para facilitar las transacciones entre Irán y empresas extranjeras.
Es de suponer que esas empresas liquidarán sus cobros en euros, no en dólares, lo que las liberará de la dependencia de los bancos estadounidenses. Y en la medida en que el vehículo financiero de propósito especial de los europeos también evite SWIFT, será difícil para EE. UU. rastrear las transacciones entre Irán y empresas extranjeras e imponer sanciones.
¿Es viable este esquema? Aunque no existe ningún obstáculo puramente técnico para crear un canal de pagos alternativo, hacerlo provocaría sin duda la ira de Trump, quien presumiblemente responderá con otra ronda de aranceles contra los países infractores. Ese, lamentablemente, es el precio de la independencia política, al menos por ahora.
Tras haber aprendido una dolorosa lección sobre la dependencia del dólar, ¿otros países se alejarán de él de forma más general? El hecho de que el dólar se utilice tan ampliamente lo dificulta. Los bancos y las empresas prefieren usar dólares porque tantos otros bancos y empresas los usan y esperan que sus contrapartes hagan lo mismo. Cambiar a otra moneda requeriría una acción coordinada. Pero, con los gobiernos de tres grandes países europeos habiendo anunciado precisamente esa coordinación, tal escenario ya no puede descartarse.
Vale la pena recordar cómo el dólar alcanzó por primera vez una notoriedad internacional. Antes de 1914, prácticamente no desempeñaba ningún papel internacional. Pero un shock geopolítico, junto con un cambio institucional, transformó la posición del dólar.
El shock geopolítico fue la Primera Guerra Mundial, que dificultó que los países neutrales realizaran transacciones con bancos británicos y liquidaran sus cuentas en libras esterlinas. El cambio institucional fue la Ley de la Reserva Federal, que creó una entidad que mejoró la liquidez de los mercados de créditos denominados en dólares y permitió por primera vez que los bancos estadounidenses operaran en el extranjero. A comienzos de la década de 1920, el dólar había igualado y, en algunos aspectos, superado a la libra esterlina como principal vehículo de las transacciones internacionales.
Este precedente sugiere que de 5 a 10 años es un plazo plausible en el que EE. UU. podría perder lo que Valéry Giscard d’Estaing, entonces ministro de Finanzas de Francia, denominó célebremente el «privilegio exorbitante» que le concedía emitir la principal moneda internacional del mundo. Esto no significa que los bancos y las empresas extranjeras vayan a evitar por completo el dólar. Los mercados financieros estadounidenses son grandes y líquidos, y es probable que sigan siéndolo. Los bancos estadounidenses operan a escala mundial. En particular, las empresas extranjeras seguirán usando dólares en las transacciones con el propio EE. UU.
Pero en una era de unilateralismo estadounidense, querrán cubrir sus apuestas. Si el shock geopolítico del unilateralismo de Trump impulsa una innovación institucional que facilite a los bancos y empresas europeos realizar pagos en euros, la transformación podría ser rápida (por así decirlo). Si Irán recibe euros en lugar de dólares por sus exportaciones de petróleo, usará esos euros para pagar importaciones de mercancías. Con empresas de otros lugares obteniendo euros en lugar de dólares, habrá menos razones para que los bancos centrales mantengan dólares para intervenir en el mercado de divisas y estabilizar la moneda local frente al billete verde. En ese punto, no habría vuelta atrás.
Una motivación para establecer el euro fue liberar a Europa de una dependencia excesiva del dólar. Esta es también una de las motivaciones de China para tratar de internacionalizar el renminbi. Hasta ahora, el éxito de ambos esfuerzos ha sido, en el mejor de los casos, desigual. Al amenazar con castigar a Europa y China, Trump está, irónicamente, ayudándolos a alcanzar sus objetivos.
Además, Trump está desperdiciando la influencia de EE. UU. Trabajando con los europeos y los chinos, podría haber amenazado a Irán, y a las empresas que hacen negocios allí, con sanciones integrales y eficaces, si hubiera existido evidencia de que el país incumplía sus obligaciones de desnuclearización. Pero trabajar juntos para garantizar el cumplimiento de Irán era, por supuesto, precisamente lo que el Plan de Acción Integral Conjunto, abandonado por la administración Trump a principios de este año, fue creado para hacer.




