Cómo la financiación islámica puede reforzar la resiliencia frente al cambio climático

A man walks through the dried-up Puzhal reservoir, on the outskirts in Chennai, India, June 20, 2019. REUTERS/P. Ravikumar - RC1C4DEC0FC0
A dried up reservoir on the outskirts of Chennai, IndiaImage: REUTERS/P. Ravikumar
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En las tierras áridas y semiáridas (ASAL), fenómenos meteorológicos extremos como las sequías provocadas por periodos prolongados de escasez de lluvias, entre otros factores de estrés climático, ponen en riesgo las ASAL y intensifican los conflictos.

El agravamiento de los efectos del cambio climático, como las fluctuaciones extremas de las precipitaciones y las temperaturas, está afectando negativamente a la producción agrícola de alimentos, a las cadenas de valor ganaderas y a los medios de vida.

Para abordar el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13 («adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos»), la inclusión financiera puede utilizarse como herramienta para facilitar un acceso muy necesario a los servicios financieros en las ASAL. Esto, a su vez, puede ayudar a las comunidades vulnerables a romper un círculo vicioso y a prepararse mejor y afrontar las crisis climáticas, como las sequías o las inundaciones.

Dado que una proporción significativa de las personas que viven en las ASAL son musulmanas, la financiación islámica puede servir de estímulo para esa inclusión financiera. Brinda la oportunidad de incluir a quienes tienen un acceso escaso o nulo a los servicios financieros, sin comprometer sus creencias religiosas.

La financiación islámica como catalizador

La relación entre los servicios financieros y la adaptación y la resiliencia climáticas es clara. Un número creciente de investigaciones sugiere que un mayor acceso a los servicios financieros permite a las personas gestionar riesgos, planificar y mitigar las crisis, a través del ahorro, los préstamos, las remesas y los pagos digitales.

Tomemos como ejemplo el condado keniano de Wajir, situado en una zona árida del norte de Kenia: el 90 % de su población es musulmana y, al carecer de un acceso suficiente a los servicios financieros, le resulta difícil ahorrar para un día de lluvia, o para la falta de lluvia en este contexto. En su informe más reciente, la Autoridad Nacional de Gestión de la Sequía advirtió de que, en la temporada agrícola actual, los condados de Kenia situados en tierras áridas y semiáridas sufrirán una caída del 50 % en la producción de alimentos como consecuencia de las lluvias irregulares.

En tales casos, mejorar la inclusión financiera puede ayudar a las personas a prepararse para las irregularidades ambientales y ofrecer una red de seguridad financiera frente a las crisis climáticas.

Un proyecto puesto en marcha por la agencia humanitaria internacional Mercy Corps tiene precisamente este objetivo: Crescent Takaful Sacco, una institución de microfinanzas, creó en 2016 una sucursal en Wajir como la primera cooperativa privada del condado en ofrecer productos financieros islámicos. La iniciativa fue dirigida por Mercy Corps y gran parte de su clientela está formada por pastores (normalmente nómadas que crían ganado).

Con un acceso limitado a los servicios bancarios y financieros, hay escasez de productos y servicios financieros que se ajusten a los principios islámicos y que estén disponibles para los pastores. El objetivo de la iniciativa era «tratar de cubrir una carencia que los bancos y las instituciones tradicionales no pueden o no quieren cubrir», dado que un número significativo de pastores y agricultores son musulmanes.

Ampliar el acceso a los servicios financieros islámicos para la adaptación climática

Aunque las experiencias del condado del norte de Kenia son distintas, hay algunas lecciones que pueden aprender las ASAL de los Estados miembros de la Organización de Cooperación Islámica (OCI).

En primer lugar, las instituciones de microfinanzas islámicas pueden cubrir una laguna vital que no atienden las instituciones de microfinanzas convencionales, al dirigirse a los pastores, la mayoría de los cuales carece de acceso bancario y presenta un enorme potencial sin explotar.

El pastoreo es la columna vertebral del condado de Wajir y una fuente crucial de ingresos. La producción ganadera representa más del 12 % del PIB de Kenia y el 60 % de la cabaña ganadera keniana se encuentra en las ASAL, y se estima que 13 millones de pastores dependen del ganado.

El acceso al crédito puede ayudar a los pastores a mitigar la pérdida de ganado y a afrontar las sequías frecuentes, ya que, en periodos de sequía, su ganado corre el riesgo de morir. El crédito puede ofrecer a este grupo una red de seguridad financiera y darle la capacidad de alimentar a sus animales en los periodos secos.

La segunda lección es que la confianza es un componente importante que puede utilizarse como garantía para quienes tienen poca o ninguna garantía colateral.

Crescent Takaful Sacco aplica un enfoque de garantía social. La institución de microfinanzas presta dinero a grupos en lugar de a individuos y «la cohesión y la reputación del grupo actúan como garantía».

Este enfoque de préstamo basado en grupos es similar al concepto de asabiyah, también conocido como solidaridad social, término acuñado por primera vez por el filósofo Ibn Jaldún. Un método de sustitución de garantías puede ser una vía viable para integrar en el sistema financiero formal a grupos con acceso financiero limitado, como los pastores.

La inclusión financiera será cada vez más esencial frente a los crecientes efectos del cambio climático, como las sequías prolongadas y las lluvias irregulares.

Dados los principios de justicia social e inclusión, la financiación islámica puede contribuir a reforzar la resiliencia frente a las crisis climáticas. Debe emplearse para mejorar la inclusión financiera, especialmente en las tierras áridas y semiáridas, donde el cambio climático aumenta la inestabilidad y los conflictos.

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