Cómo están dando forma la colaboración y la tecnología a la economía del futuro

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  • La Reunión Anual 2025 del Foro Económico Mundial adoptó una mentalidad de «optimismo constructivo», centrada en soluciones prácticas y cooperativas a los desafíos globales compartidos.

  • El Foro impulsó la gobernanza y la innovación en inteligencia artificial (IA) mediante iniciativas como AI for India 2030, al tiempo que amplió los esfuerzos centrados en el clima, como la iniciativa Transitioning Industrial Clusters.

  • este artículo se publicó originalmente en The Economic Times, léalo aquí.

La Reunión Anual 2025 del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) encarnó el optimismo constructivo, promoviendo la colaboración y soluciones tangibles. Entre los resultados clave figuraron estrategias de crecimiento económico, gobernanza de la IA, acción climática y avances en salud.

Los líderes dieron prioridad a la estabilidad, la innovación y la cooperación para abordar los desafíos globales. La reunión destacó el poder transformador de la IA, la importancia de democratizar la tecnología y la necesidad de infraestructuras resilientes, pasando de los relatos de crisis a una acción práctica y orientada al futuro.

Si hubiera un elemento definitorio de un evento tan extenso y multifacético como la Reunión Anual del Foro, este año sería el optimismo constructivo. En su esencia está la necesidad colectiva de mantener una perspectiva positiva y movilizar un esfuerzo amplio para lograr resultados.

Ha surgido como una respuesta realista a nuestro contexto actual. Es importante señalar que no busca pasar por alto los desafíos, sino ponerlos en primer plano e invitar a todos a expresar sus ideas y debatir soluciones con respeto y sin prejuicios.

Como también pude observar durante la semana, hay muchos motivos de esperanza en todo el mundo. Muchos países y regiones cuentan con fundamentos sólidos, una percepción que coincide con las previsiones del producto interno bruto mundial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos para 2025 y 2026.

La tarea ahora consiste en partir de estos fundamentos, en lugar de centrarnos en las divisiones. Pero fortalecer los fundamentos de las economías y abordar los desafíos sistémicos solo será posible si damos prioridad a la estabilidad y nos centramos en encontrar soluciones tangibles a los desafíos que afrontamos, muchos de ellos compartidos.

Por eso me alegró que avanzáramos en varias áreas clave durante la reunión. Al reunir a altos dirigentes y brindarles el espacio y la oportunidad para intercambiar ideas, interactuar, discrepar y, en última instancia, buscar soluciones, concluimos la Reunión Anual ampliando nuestra iniciativa Transitioning Industrial Clusters.

Esto hizo que 13 nuevas ciudades y regiones se sumaran —cinco de ellas de la India—, lo que elevó a 33 el número de clústeres en todo el mundo. En ellos, empresas e instituciones públicas se comprometen a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo.

También logramos avances similares en el ámbito de la salud; me complació firmar la carta de intención del Foro con el Ministerio de Salud de Nigeria para establecer a Nigeria como el primer activador de la Red Global de Activadores para la Salud Materna.

A menudo se pasa por alto la salud de las mujeres, pese a que es vital para el desarrollo socioeconómico, y es alentador ver avances en este componente esencial del ODS 3.

Tengo la impresión de que hemos dejado atrás el discurso sobre las policrisis, tan presente en la Reunión Anual de 2023, y estamos buscando formas tangibles de abordarlas.

La Reunión Anual destacó hasta qué punto la IA se ha convertido en una prioridad estratégica, pero también puso de relieve las diferencias en el grado de madurez y adopción entre sectores, regiones y países. Cada vez más, tecnologías como la IA son el principal motor del cambio y la disrupción en todos los sectores.

Lo que me parece distinto de las transformaciones que hemos presenciado en el pasado no es solo la velocidad —que las tecnologías de frontera han llevado a una escala sin precedentes—, sino también que la Era Inteligente está transformándolo todo a la vez. Nunca en la historia de la humanidad habíamos presenciado un nivel de cambio así.

Ampliar los proyectos piloto y las pruebas de concepto sigue siendo un gran desafío, pero, si lo hacemos bien, puede ofrecer una enorme oportunidad. Esto pone de relieve el valor incalculable del trabajo que realizan nuestros centros nacionales. Son el optimismo constructivo en acción: toman tecnologías de frontera y las utilizan para abordar desafíos sociales y económicos locales apremiantes.

Entre las áreas esenciales que actualmente desarrolla el Centro para la Cuarta Revolución Industrial de la India se encuentran: AI for India 2030, que busca liberar el potencial de la IA en beneficio de toda la sociedad; el programa Climate Technology, centrado en desarrollar centros urbanos adaptados al clima; AVIATE, que estudia cómo la movilidad aérea del futuro puede reducir la congestión urbana y mejorar la conectividad rural; y la iniciativa Future of Space Economy, que apoya la aspiración del país de convertirse en líder en esta importante área.

La Reunión Anual dejó claro —y estas áreas de trabajo lo demuestran— que debemos garantizar que las tecnologías de frontera ofrezcan oportunidades para todos. Esto significa democratizar las tecnologías, lo que a su vez facilitará su gobernanza; con una mejor gobernanza, los usos indebidos serán mucho menos probables o aceptables.

También significa colaborar. De la reunión surgió la idea de que, en esta Era Inteligente de rápido desarrollo, las empresas y los países deben determinar dónde residen sus ventajas competitivas y dirigir la atención y la financiación hacia esas áreas, en vez de intentar reproducir lo inalcanzable.

También pueden fomentar un mayor uso de los mercados abiertos y las cadenas de suministro, lo que a su vez reducirá la dependencia excesiva de los sistemas propietarios.

En cuanto a la seguridad, los gobiernos y las empresas deben determinar cómo proteger mejor las infraestructuras y tecnologías críticas, y desarrollar capacidades en aquellas áreas en las que presentan debilidades estratégicas.

La Reunión Anual me dejó una sensación de optimismo, a pesar de la magnitud y la cantidad de los desafíos que afrontamos. Tengo la impresión de que hemos dejado atrás el discurso sobre las policrisis, tan presente en la Reunión Anual de 2023, y estamos buscando formas tangibles de abordarlas.

La manera en que los participantes decidan infundir este optimismo constructivo en sus respectivas organizaciones y gobiernos variará, por supuesto, lo que pone de relieve su diversidad. Sin embargo, en el centro del concepto está la disposición a intercambiar ideas, cooperar y luego actuar, actitudes que abundaron en la reunión de este año.

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