La transición hacia las cero emisiones netas creará enormes oportunidades en las tecnologías de energía limpia, pero la falta de acceso a financiación asequible en el mundo en desarrollo constituye un obstáculo importante.
Según la Agencia Internacional de la Energía, el mercado combinado de turbinas eólicas, paneles solares, baterías de iones de litio, electrolizadores y pilas de combustible podría alcanzar un tamaño similar al del mercado petrolero actual para 2050.
Para garantizar que la transición a la energía limpia traiga un futuro mejor para todas las personas, las economías en desarrollo deben tener el mismo acceso a las inversiones que financiarán esa transición.
Está surgiendo una nueva economía energética mundial, que promete enormes beneficios comerciales, industriales, tecnológicos y laborales para quienes den el salto. Incluso en medio de la agitación provocada por la COVID-19, las incorporaciones de capacidad de energía renovable, como la eólica y la solar, han seguido acelerándose y las ventas de vehículos eléctricos han marcado nuevos récords.
A medida que el mundo empieza a acercarse a una vía hacia las cero emisiones netas, los beneficios potenciales son enormes. La transición ofrecerá oportunidades de mercado sin precedentes a los fabricantes de equipos, proveedores de servicios y promotores, así como a las empresas de ingeniería, compras y construcción a lo largo de toda la cadena de suministro de energía limpia.
Nuevas industrias de energía limpia a la escala del mercado petrolero actual
Según la reciente edición de Perspectivas de la energía en el mundo 2021 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), encaminar al mundo hacia las cero emisiones netas para 2050 crearía una oportunidad de mercado acumulada de 27 billones de dólares para los fabricantes de turbinas eólicas, paneles solares, baterías de iones de litio, electrolizadores y pilas de combustible. A mediados de siglo, estos cinco tipos de equipos crearían en conjunto un mercado de energía limpia comparable en tamaño al mercado petrolero actual. Y, al igual que este, tendría alcance mundial y no se limitaría a las economías más desarrolladas. Esto abre enormes perspectivas para las empresas bien posicionadas en un conjunto cada vez más amplio de cadenas de suministro mundiales.

En la vía de la AIE hacia las cero emisiones netas para 2050, la electricidad sustituye a los combustibles fósiles en muchos ámbitos de la economía, incluidos sectores clave como el transporte, la calefacción y la industria. En este escenario, la electricidad representa alrededor del 50 % del consumo final de energía para 2050, frente a aproximadamente el 20 % actual. La expansión de la electricidad impulsa un aumento paralelo de las inversiones relacionadas, no solo en fuentes renovables como la solar y la eólica para proporcionarnos energía limpia, sino también en instalaciones de transmisión y almacenamiento y en tecnologías digitales emergentes para gestionar nuestros sistemas energéticos de forma más inteligente y eficiente.
Incluso en un sistema energético mucho más electrificado, los proveedores de combustibles encontrarán importantes oportunidades. Las proyecciones de la AIE indican que, en un mundo con cero emisiones netas en 2050, las empresas que produzcan y suministren gases con bajas emisiones de carbono gestionarían un volumen equivalente a casi la mitad del mercado mundial actual de gas natural.
Se prevé que el empleo en los ámbitos de la energía limpia se convierta en una parte muy dinámica de los mercados laborales, con un crecimiento que compensará con creces la caída en los sectores tradicionales de suministro de combustibles fósiles. Además de crear puestos de trabajo en las energías renovables y las industrias de redes energéticas, las transiciones a la energía limpia aumentarán el empleo en ámbitos como la rehabilitación y otras mejoras de la eficiencia energética de los edificios, así como la fabricación de aparatos eficientes y vehículos eléctricos y de pila de combustible. En la vía de la AIE hacia las cero emisiones netas para 2050, en 2030 habrá 26 millones de trabajadores adicionales empleados en los sectores de la energía limpia y actividades relacionadas.
Cerrar la brecha financiera
El impulso hacia una nueva economía energética es innegable, pero no todo el mundo tiene el mismo acceso a los enormes beneficios potenciales que puede aportar. Muchas economías emergentes y en desarrollo afrontan dificultades que las dejan al margen de esta nueva economía energética.
«Las economías emergentes y en desarrollo representan actualmente dos tercios de la población mundial, pero solo una quinta parte de la inversión mundial en energía limpia».
Fatih Birol, AIE
Un cuello de botella fundamental es el acceso a la inversión. A escala mundial, no faltan recursos financieros. Sin embargo, debido a los riesgos percibidos, amplias regiones del mundo tienen dificultades para atraer las inversiones esenciales para sus sistemas energéticos, especialmente las del sector privado. El capital es mucho más caro en las economías emergentes y en desarrollo que en las economías avanzadas.
La AIE estima que los costes nominales de financiación para el conjunto de la economía en algunas de las economías consideradas más arriesgadas son hasta siete veces superiores a los de Estados Unidos y Europa. Esa brecha es una de las razones por las que las economías emergentes y en desarrollo representan actualmente dos tercios de la población mundial, pero solo una quinta parte de la inversión mundial en energía limpia.
Esta brecha financiera es insostenible y evitable. Para contribuir a cerrarla, la AIE y el Foro Económico Mundial, junto con ETH Zúrich e Imperial College London, planean crear un Observatorio del Coste del Capital para aumentar la transparencia en el sector energético e inspirar confianza a los inversores. El Observatorio orientará a los promotores de proyectos, las instituciones financieras y los responsables de la formulación de políticas para impulsar las inversiones en energía limpia que se necesitan con tanta urgencia en las economías emergentes y en desarrollo. Este es un tema importante y un artículo reciente de la AIE explica el papel del coste del capital en las transiciones energéticas, sus factores determinantes y las formas de calcularlo.
Un informe especial publicado el pasado junio por la AIE, en colaboración con el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial, sostuvo que es posible movilizar este capital y canalizarlo hacia los lugares adecuados. Para ello se necesitará una combinación de políticas inteligentes, innovación financiera y una acción colectiva audaz de la comunidad internacional. Los países que necesitan inversiones adicionales también deben tomar medidas propias. Deben fortalecer sus marcos de financiación sostenible, abordar los obstáculos a la inversión extranjera, eliminar los riesgos regulatorios, simplificar los procedimientos para obtener licencias y adquirir terrenos, y revertir las políticas que distorsionan los mercados energéticos locales.
Un dato alentador es que, según el informe, evitar una tonelada de emisiones de dióxido de carbono (CO2) en las economías emergentes y en desarrollo cuesta, en promedio, aproximadamente la mitad que en las economías avanzadas. Esto se debe a que las economías emergentes y en desarrollo a menudo pueden adoptar directamente tecnologías más limpias y eficientes, sin tener que retirar o modernizar tanta infraestructura existente construida para los combustibles fósiles. Además, las energías renovables son idóneas para ayudar a suministrar electricidad a los 800 millones de personas estimados —la mayoría en África subsahariana— que actualmente carecen de acceso a ella.
Acelerar el ritmo
Aunque el mundo despliega tecnologías de energía limpia, como las renovables y los vehículos eléctricos, a un ritmo récord, todavía debe avanzar mucho más rápido para encaminarse hacia las cero emisiones netas para 2050 y tener la posibilidad de limitar el aumento de las temperaturas mundiales a 1,5 °C. Esto no ocurrirá si muchos países no pueden acceder a la financiación que necesitan para beneficiarse plenamente de la nueva economía energética que está surgiendo.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para impulsar la transición a la energía limpia?
Cuando los líderes de todo el mundo se reúnan en línea en la Agenda de Davos del Foro Económico Mundial, en enero de 2022, un tema crucial de debate será cómo garantizar que los beneficios de la nueva economía energética se compartan ampliamente a medida que se acelera la transición hacia las cero emisiones netas. Como la AIE ha reiterado en numerosas ocasiones, la transición a la energía limpia es, en esencia, para las personas y gira en torno a ellas; debemos asegurarnos de que propicie un futuro mejor para todos.




