La inflación afecta tanto a los países desarrollados como a los países en desarrollo.
Las personas con menos ingresos son las que más se han visto afectadas.
La inflación no ha venido para quedarse, siempre que las cadenas de suministro funcionen sin contratiempos, según el FMI.
Mientras los consumidores, desde Gran Bretaña hasta Estados Unidos, sienten el impacto de la inflación más alta en décadas, el aumento de los precios de los alimentos y la energía también está haciendo mella en los presupuestos familiares de las economías en desarrollo.
La inflación anual de EE. UU. inflación alcanzó el mes pasado su nivel más alto en 40 años, según mostraron los datos oficiales la semana pasada, mientras que la inflación en Gran Bretaña llegó a un máximo de 30 años, del 5,5%.
Pero, mientras el vertiginoso aumento de los precios de los alimentos y los combustibles golpea a las personas más pobres de los países ricos, ¿cómo están afectando a las economías en desarrollo el repunte de la inflación provocado por el encarecimiento de la energía y los cuellos de botella en el suministro vinculados a la COVID-19?
¿Cuál es la situación en las grandes economías en desarrollo?
A diferencia de lo que ocurre en los países ricos, la situación es más heterogénea y depende de los factores locales, según William Jackson, economista jefe de mercados emergentes de la consultora Capital Economics.
En Turquía, por ejemplo, la inflación llegó al 48,7% en enero, y se considera que el desplome de la lira el año pasado fue la causa principal.
Pero en otros grandes mercados emergentes, como Brasil, Rusia y México, los consumidores ven cómo sus gastos aumentan rápidamente, en parte debido al impacto del alza de los precios mundiales de la energía.
El año pasado registraron una inflación anual del 10%, el 8,4% y el 7,4%, respectivamente.
Sin embargo, no todos los grandes mercados emergentes han registrado un aumento pronunciado de los precios al consumo debido a los cuellos de botella en el suministro vinculados a la pandemia; destaca China, donde la inflación se sitúa en el 1,5%.
«La escasez de bienes no ha tenido el mismo efecto y, en el caso de China, ayuda que sea una potencia manufacturera mundial», dijo Jackson a la Fundación Thomson Reuters.
«Gran parte de los suministros se concentra allí, así que a los fabricantes les resulta más fácil conseguirlos».
¿Cómo afecta la inflación a las economías emergentes?
En los países donde los alimentos representan una mayor parte de la cesta de la compra utilizada para medir la inflación, el alza de los precios obliga a los consumidores con bajos ingresos a apretarse el cinturón, reduce el gasto en otros bienes y frena el crecimiento económico.
«Parece que en los países con una inflación alta se ha debilitado el gasto de los consumidores, porque el aumento de los precios ha reducido el poder adquisitivo de los hogares», dijo Jackson.
«Y, en general, se han visto medidas mucho más agresivas para endurecer la política monetaria».
Varias economías emergentes, como Brasil y Rusia, han tomado medidas para contener la inflación mediante la subida de los tipos de interés, una medida que presiona aún más a los consumidores al encarecer los préstamos.
«(Los tipos de interés altos) encarecen mucho el servicio de la deuda y la contratación de nuevos préstamos, lo que pesa sobre la inversión y supone un gran obstáculo para el crecimiento económico», añadió Jackson.
¿Qué implican los altos niveles de inflación para los gastos de los hogares?
En las economías emergentes, la energía y los alimentos representan una mayor proporción del presupuesto familiar.
Las familias con menos ingresos sufren, por tanto, más presión por el aumento de los precios, ya que destinan una mayor proporción de sus ingresos a alimentos y energía.
En algunos países, como Turquía y Brasil, se ha subido el salario mínimo para ayudar a las familias con menos ingresos a hacer frente a la situación.
«Lo que se observa, sin embargo, en los países donde la recuperación es más débil y el crecimiento de los salarios no es sólido es una gran pérdida de poder adquisitivo», dijo Jackson.
Pero advirtió que las subidas salariales reiteradas, aunque impulsen el crecimiento, pueden alimentar un ciclo inflacionario en el que todas las personas que fijan precios y salarios dan por sentado que los aumentos persistirán.
¿Seguirá acelerándose la inflación?
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), las presiones inflacionarias deberían aliviarse durante el próximo año y las tasas deberían bajar de 5% en la mayoría de las economías emergentes.
Se prevé que la inflación en Turquía baje a alrededor del 15%, mientras que en Brasil se espera que se modere hasta poco más del 5% durante el próximo año.
Sin embargo, el FMI advirtió en enero que la inflación podría prolongarse más de lo previsto inicialmente, ya que las interrupciones de las cadenas de suministro continúan en 2022.




