Los ingresos mundiales de la música grabada sumaron 26.200 millones de dólares el año pasado, un 9 % más que los 24.000 millones de dólares del año anterior, como muestra este gráfico de Statista.
El año pasado, la música digital representó la mayor parte de los ingresos mundiales de la música, y los servicios de streaming por sí solos aportaron el 67 % de los ingresos totales de la industria.
Este artículo explica cómo la transición a la distribución digital ha impulsado tanto el declive de la industria musical como su recuperación.
2022 fue otro buen año para la industria musical. Según el último Informe Mundial de la Música de la IFPI, los ingresos mundiales de la música grabada sumaron 26.200 millones de dólares el año pasado, un 9 % más que los 24.000 millones de dólares del año anterior. Este fue el octavo año consecutivo de crecimiento para la industria musical mundial, tras casi dos décadas de declive gradual.
Curiosamente, la transición a la distribución digital ha impulsado tanto el declive de la industria musical como su recuperación. Tras la época dorada del CD, que llevó los ingresos mundiales de la música a máximos sin precedentes durante la década de 1990, la aparición del MP3 y el intercambio de archivos sacudió la industria musical como un terremoto. Entre 2001 y 2010, las ventas de música en formato físico cayeron más de un 60 %, lo que supuso una pérdida de 14.000 millones de dólares en ingresos anuales. Durante el mismo período, las ventas de música digital pasaron de cero a casi 4.000 millones de dólares, una cifra ni de lejos suficiente para compensar la caída de las ventas de CD. La situación de la industria musical no empezó a remontar hasta la aparición y adopción generalizada de los servicios de streaming de música.
Según los datos publicados por la IFPI, la industria musical tocó fondo en 2014, cuando los ingresos cayeron a un mínimo de 13.100 millones de dólares en 20 años, 9.000 millones menos que 15 años antes, cuando las ventas de música en formato físico por sí solas habían alcanzado los 22.300 millones de dólares en el apogeo de la era del CD. Tras ciertas reticencias iniciales de la industria musical a adoptar los servicios de streaming, parece que los sellos discográficos y los artistas siguieron el ejemplo de los consumidores y aceptaron que el futuro de la música está en la distribución digital. El año pasado, la música digital representó la mayor parte de los ingresos mundiales de la música, y los servicios de streaming por sí solos aportaron el 67 % de los ingresos totales de la industria. Según la IFPI, a finales de 2022, 589 millones de personas tenían una suscripción de pago a un servicio de streaming de música, y los ingresos del streaming superan ahora con creces los que llegaron a generar las ventas de descargas digitales.




