Desde 1970, tres oleadas de deuda han terminado en crisis financieras en las economías emergentes y en desarrollo, según el Banco Mundial.
La cuarta oleada de deuda, la actual, comenzó en 2010 y ya era motivo de grave preocupación incluso antes de la COVID-19.
La deuda pública mundial se situará en torno al 100 % del PIB hasta 2025, afirma el Fondo Monetario Internacional.
Se prevé que la producción económica se recupere a medida que se distribuyan las vacunas, pero las perspectivas de endeudamiento son más difíciles de predecir.
El mundo atraviesa actualmente niveles de deuda sin precedentes, mientras los gobiernos siguen luchando contra el coronavirus. Pero esta no es la primera vez que la deuda mundial se dispara.
Desde 1970, se han producido cuatro oleadas de acumulación de deuda en la economía mundial, según el Banco Mundial.
Estas se han producido en más de 100 países y, hasta ahora, siempre han culminado en crisis financieras en muchas economías emergentes y en desarrollo.
La cuarta oleada de deuda, que sigue en curso, comenzó en 2010 y, incluso antes de la crisis de la COVID, ya se perfilaba como la peor hasta la fecha.
«La magnitud, la velocidad y la amplitud de la última oleada de deuda deberían preocuparnos a todos», declaró el presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass, en la presentación del estudio del Banco Mundial Global Waves of Debt: Causes and Consequences en diciembre de 2019, pocas semanas antes del inicio de lo que se convertiría en la pandemia de COVID-19.
Deuda desorbitada
Desde entonces, el endeudamiento público se ha disparado, ya que los países luchan por mantener a flote sus economías durante los confinamientos globales.
En noviembre de 2020, el Instituto de Finanzas Internacionales pronosticó que la deuda mundial se dispararía hasta 277 billones de dólares a finales de ese año, lo que representaría una ratio de deuda sobre PIB del 365 %.
Hasta ahora se han destinado unos 12 billones de dólares a medidas fiscales sin precedentes, entre ellas recortes fiscales temporales, préstamos e inyecciones de capital, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último Monitor Fiscal.
Sumado a las medidas de estímulo económico ya en marcha, se prevé que esto eleve la deuda pública mundial a un nivel récord de en torno al 100 % del PIB hasta 2025.
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Lecciones del pasado
La historia demuestra que no es inusual que los países puedan seguir endeudándose aunque el riesgo de impago sea elevado.
«Un análisis de 89 episodios de impago entre 1827 y 2003 muestra que la experiencia típica es un fuerte aumento del endeudamiento, tanto externo como interno, en los años previos al impago», afirman los autores de un blog de 2020 del FMI titulado The Debt Pandemic. «Idealmente, esta vez será diferente, pero el historial no es alentador».
Los datos históricos son fundamentales para predecir las tendencias futuras y el nivel de endeudamiento público es un indicador clave de la salud económica.
La herramienta DataMapper del FMI incluye datos sobre la deuda del gobierno central desde la década de 1950 y cuenta con una línea de tiempo interactiva que muestra cómo ha cambiado el mapa de la deuda mundial a lo largo de las décadas.
En 1950, por ejemplo, la deuda pública de Estados Unidos representaba el 78,2 % del PIB, un año en que la guerra de Corea impulsó el crecimiento y la deuda del país, según el sitio estadounidense de finanzas personales The Balance.
En la lucha contra la COVID-19, los analistas prevén que la producción económica se recupere a medida que se distribuyan las vacunas, pero afirman que las perspectivas de endeudamiento son más difíciles de predecir.
«Estas crecientes deudas han sido manejables gracias a un prolongado periodo de bajos tipos de interés y a una política monetaria laxa», afirma el escritor financiero Marcus Lu en un blog del Foro Económico Mundial. «Pero si esto es sostenible o no, está por verse».





