Según una nueva encuesta, el aumento del coste de la vida ha golpeado con fuerza a los trabajadores jóvenes.
La generación Z y los millennials están perdiendo la esperanza de tener una vivienda propia e incluso de formar una familia.
Una investigación reciente concluye que necesitamos mejores empleos y oportunidades para todos.
El mundo atraviesa una crisis del coste de la vida: la inflación se ha disparado y los ingresos disponibles se han reducido. Una nueva encuesta ha puesto de relieve todo su impacto en los adultos jóvenes.
La consultora Deloitte encuestó a 22.000 personas de la generación Z y millennials de 44 países sobre el efecto que el alza de los precios tiene en sus vidas y descubrió que el coste de la vida era la principal preocupación de ambos grupos, por delante del temor a perder el empleo, el cambio climático y la salud mental.
La Encuesta de Deloitte sobre los millennials y la generación Z de 2023 es la 12.ª recopilación anual de datos sobre la vida de la generación Z (Gen Z), es decir, las personas nacidas entre enero de 1995 y diciembre de 2004, y los millennials, nacidos entre enero de 1983 y diciembre de 1994.
El estudio reveló que muchos sentían la presión económica con tanta intensidad que habían aceptado un segundo empleo para llegar a fin de mes, y que eran pesimistas sobre sus posibilidades de disfrutar de beneficios que las generaciones anteriores daban por sentados, como tener una vivienda y una familia.
Una joven de Nueva Zelanda resumió el sentir de muchas personas cuando dijo en la encuesta: «No puedo permitirme formar una familia y he tenido que aceptar un segundo empleo, lo que está afectando a mi salud».
Los jóvenes, los más afectados
El informe Future of Jobs 2023 del Foro Económico Mundial señala que las consecuencias económicas de la pandemia de COVID-19 han «afectado de manera desproporcionada a los trabajadores jóvenes», e insta a los líderes empresariales y políticos a invertir para crear mejores empleos y oportunidades para todos.
Desde la pandemia y la invasión rusa de Ucrania, la inflación se ha disparado, especialmente en los alimentos, cuyos precios han aumentado más que los de otras materias primas. En los países más afectados, el precio de los alimentos subió en porcentajes de tres cifras, según datos del Banco Mundial.
Cuando Deloitte preguntó a los jóvenes por las fuentes de estrés en sus vidas, mencionaron la preocupación por su futuro financiero a largo plazo, sus finanzas cotidianas y la salud y el bienestar de sus familias.
«El coste de la vida no deja de subir. Me preocupa no poder pagar las facturas ni darles a mis hijos la educación y la vida que merecen», añadió una mujer de Brasil.
Un hombre de la generación Z lo expresó así: «Mi principal preocupación financiera será asegurarme de poder mantener un equilibrio satisfactorio entre el trabajo y la vida personal, ya que ahora me cuesta lograrlo porque hago muchas horas extra para llegar a fin de mes».
Un tercio de las personas encuestadas teme que, si persiste la situación económica actual, será más difícil pedir mayor flexibilidad en el trabajo para mejorar el equilibrio entre vida laboral y personal; el 15% cree que será imposible.
Más de la mitad de los millennials y de la generación Z cree que la situación financiera actual hace imposible pedir un aumento de sueldo o un ascenso. Aun así, una cuarta parte de la generación Z y el 13% de los millennials que prevén dejar su empleo el próximo año señalan el salario como la principal razón para cambiar de trabajo.
El dinero fue la principal razón mencionada para aceptar un segundo empleo: el 46% de los millennials y el 38% de la generación Z dijeron que necesitaban trabajar más para mantenerse a flote. Los segundos empleos más populares eran vender por internet y realizar trabajos por encargo, por ejemplo, para aplicaciones de reparto de comida o de viajes compartidos.
Cambios de comportamiento
Según Deloitte, además de aceptar segundos empleos, los jóvenes también están cambiando sus hábitos para ahorrar dinero. Entre las medidas más comunes figuran evitar la moda rápida y comprar ropa de segunda mano, dejar de conducir y adoptar una dieta vegetariana o vegana.
Casi dos tercios creen que en el futuro será más difícil, o incluso imposible, tener una vivienda propia; la mitad de la generación Z y el 47% de los millennials dicen que formar una familia estará fuera de su alcance o será muy difícil.
Más de la mitad de ambos grupos afirma que vive al día, sin margen económico, lo que supone un aumento de cinco puntos porcentuales respecto de la encuesta anterior, realizada en 2022. Sin embargo, dos quintas partes de la generación Z y un tercio de los millennials esperan que su situación financiera mejore durante el próximo año.
Según la encuesta, aunque los medios en línea y digitales han proporcionado nuevas fuentes de ingresos a algunas personas, también se han convertido en una fuente de ansiedad financiera para otras. Más de la mitad de la generación Z y el 43% de los millennials dicen que las redes sociales les incitan a comprar cosas que no pueden permitirse.
La crisis del coste de la vida también pone a prueba su compromiso con las compras sostenibles. Seis de cada diez personas de ambas generaciones dicen estar dispuestas a pagar más por productos y servicios sostenibles, pero más de la mitad afirma que no podrá permitírselo si la situación económica no mejora.
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