Desde 1997, PwC viene midiendo la confianza de los máximos ejecutivos en todo el mundo. Las perspectivas de este año son inevitablemente pesimistas.

Por supuesto, las respuestas de este año se presentan en un contexto desafiante, sobre todo porque el año anterior se registraron niveles récord de optimismo. En 2018, el 57 % de los encuestados se mostraba optimista y solo el 5 % esperaba un descenso. Ahora, el 42 % espera una mejora y el 29 % espera un descenso.
Pese a que las líneas del gráfico convergen, cabe destacar que muchos más directores ejecutivos esperan que el crecimiento mejore que los que anticipan una caída. El gráfico también revela una tendencia hacia la polarización, siendo el grupo que anticipa paridad el más pequeño. Será un aspecto que habrá que seguir de cerca el próximo año.
Una distribución uniforme de la cautela

La tendencia al pesimismo es bastante uniforme, independientemente de la región: desde el 23 % en América Latina hasta el 38 % en Oriente Medio. América del Norte registró la mayor caída en el número de directores ejecutivos que esperaban mejoras, pasando del 63 % del año pasado al 37 % de este año. Aunque intervienen muchos factores, los autores del informe señalan uno al que hay que prestar especial atención.
«Las tensiones comerciales internacionales, las convulsiones y la incertidumbre políticas, y una política monetaria y fiscal más estricta tienen efectos distintos, pero con el mismo resultado general en todas las regiones: una perspectiva más cautelosa sobre el crecimiento económico mundial.

«En todo el mundo, hemos visto cómo los políticos populistas ejercen una influencia creciente sobre la política económica. Se observa un alejamiento perceptible de la dependencia de las estructuras de gobernanza mundial diseñadas para facilitar la cooperación en cuestiones apremiantes como el comercio, el cambio climático y la proliferación nuclear.»
Como consecuencia, un número creciente de países está adoptando una postura de unilateralismo estatal, alejándose de la globalización, tal como se analiza en el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial.
¿Un predictor fiable?

Surge una tendencia interesante al analizar los resultados de las respuestas a la Encuesta a Directores Ejecutivos de los últimos 10 años. Se constata que las actitudes de los directores ejecutivos globales sobre el desempeño de sus propias organizaciones son bastante precisas a la hora de pronosticar el estado de la economía mundial en los próximos 12 meses.
Sin embargo, es menos sencillo determinar cómo encaja la causalidad en este panorama. ¿Son los directores ejecutivos capaces de ver lo que se avecina en el horizonte económico, o actúan con cautela en tiempos de incertidumbre, reduciendo así su propio impacto en la economía? Sea cual sea la explicación, ya sea una predicción o una profecía autocumplida, el resultado se aprecia claramente en los datos.



