Los bancos centrales han adoptado medidas sin precedentes para aliviar las condiciones financieras y apoyar la recuperación económica.
La inflación ha alcanzado máximos de varias décadas en muchos países y las presiones se están extendiendo más allá de los precios de la energía y los alimentos.
El ciclo de política monetaria está ahora cada vez más sincronizado en todo el mundo.
La comunicación clara de los bancos centrales sobre la necesidad de endurecer aún más la política y las medidas necesarias para controlar la inflación es crucial para preservar la credibilidad.
Durante la pandemia, los bancos centrales de las economías avanzadas y de mercados emergentes adoptaron medidas sin precedentes para aliviar las condiciones financieras y apoyar la recuperación económica, incluidos recortes de los tipos de interés y compras de activos.
Con la inflación en máximos de varias décadas en muchos países y las presiones extendiéndose más allá de los precios de los alimentos y la energía, las autoridades han dado un giro hacia una política más restrictiva. Como muestra nuestro Gráfico de la semana , los bancos centrales de muchos mercados emergentes comenzaron de forma proactiva a subir los tipos a principios del año pasado; sus homólogos de las economías avanzadas los siguieron en los últimos meses de 2021.
El ciclo de política monetaria está ahora cada vez más sincronizado en todo el mundo. Es importante señalar que el ritmo del endurecimiento se está acelerando en varios países, sobre todo en las economías avanzadas, tanto en la frecuencia como en la magnitud de las subidas de tipos. Algunos bancos centrales han comenzado a reducir el tamaño de sus balances, avanzando aún más hacia la normalización de la política.
La estabilidad de precios es un requisito previo crucial para un crecimiento económico sostenido. Dado que los riesgos para las perspectivas de inflación se inclinan al alza, los bancos centrales deben seguir normalizando la política para evitar que las presiones inflacionarias se arraiguen. Deben actuar con determinación para devolver la inflación a su objetivo y evitar que las expectativas de inflación pierdan su anclaje, lo que dañaría la credibilidad construida durante las últimas décadas.
La política monetaria no puede resolver los cuellos de botella restantes en las cadenas de suministro mundiales relacionados con la pandemia ni las perturbaciones en los mercados de materias primas causadas por la guerra en Ucrania. Sin embargo, puede ralentizar la demanda general para abordar las presiones inflacionarias relacionadas con la demanda, por lo que el objetivo es endurecer las condiciones financieras.
La gran incertidumbre que ensombrece las perspectivas económicas y de inflación dificulta que los bancos centrales ofrezcan orientaciones sencillas sobre la trayectoria futura de la política. Sin embargo, la comunicación clara de los bancos centrales sobre la necesidad de endurecer aún más la política y las medidas necesarias para controlar la inflación es crucial para preservar la credibilidad.
La comunicación clara también es fundamental para evitar un endurecimiento brusco y desordenado de las condiciones financieras que podría interactuar con las vulnerabilidades financieras existentes y amplificarlas, poniendo en riesgo el crecimiento económico y la estabilidad financiera en el futuro.




