Las monedas digitales de los bancos centrales y las monedas estables prometen agilizar considerablemente los pagos globales.
La regulación de estas tecnologías complejas está fragmentada tanto a nivel nacional como internacional.
El Foro Económico Mundial trabaja para crear marcos que propicien un entorno regulatorio más coherente.
En todo el mundo, se acelera la transición hacia los pagos digitales y la propiedad y el uso de monedas digitales. Estas innovaciones también han impulsado conversaciones largamente postergadas, no solo entre las empresas privadas y los reguladores, sino también entre los propios reguladores, tanto a escala internacional como dentro de cada jurisdicción. El resultado de estas conversaciones tendrá profundas repercusiones en la forma en que la sociedad aprovecha los posibles beneficios de las monedas digitales y evita riesgos innecesarios.
Los debates sobre políticas relativas a las monedas digitales se remontan a la publicación del documento de Satoshi Nakamoto sobre bitcoin en 2008. Los debates más recientes se centran en dos formas de monedas digitales: las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC) y las «monedas estables» (criptomonedas cuyo valor está vinculado a algún referente externo). Por eso son el foco del trabajo actual dirigido por el Consorcio para la Gobernanza de las Monedas Digitales (DCGC), que ha elaborado ocho marcos de políticas para orientar a la industria y a los responsables de la formulación de políticas ante algunos de los desafíos, oportunidades y decisiones más importantes relacionados con las CBDC y las monedas estables.
Muchas monedas digitales afirman haberse creado para mejorar los sistemas de pago existentes y promover la inclusión financiera. Para que se efectúe un pago transfronterizo, normalmente intervienen varios intermediarios, lo que ralentiza el proceso y aumenta el costo. Las monedas digitales afirman reducir las fricciones de las transacciones al prescindir por completo de los intermediarios. Estas ambiciones, el complejo diseño de la tecnología y el marco jurídico vigente han expuesto las monedas digitales a un entorno regulatorio fragmentado, con lagunas, incoherencias y redundancias tanto a nivel nacional como internacional.
En su informe, el DCGC incluyó un análisis detallado de las lagunas e incoherencias regulatorias y de políticas que existen en relación con las monedas estables y las CBDC. En particular, se plantean cuatro desafíos:
En primer lugar, es posible que las leyes y regulaciones vigentes no estén preparadas para establecer una base jurídica para la existencia de monedas digitales ni para abordar los riesgos propios de ciertas formas de moneda digital.
En segundo lugar, el complejo diseño de las monedas estables y la falta de coordinación a nivel nacional han dado lugar a jurisdicciones superpuestas entre distintos organismos reguladores.
En tercer lugar, la falta de coordinación mundial ha generado lagunas e incoherencias en la regulación internacional de las monedas estables, pese a su posible alcance global.
Por último, surgen lagunas e incoherencias cuando el mismo riesgo se trata de manera diferente según el tipo de moneda digital de que se trate.

Aunque los distintos países adoptan enfoques diferentes respecto de las CBDC y las monedas estables, prevemos que los consumidores podrían usarlas de la misma manera e incluso que podrían operar en cadenas de bloques similares. Sin embargo, un posible problema es que tipos de riesgos similares podrían recibir un trato distinto en cada caso. El objetivo del reciente documento del DCGC es contribuir a crear un entorno regulatorio y de políticas equilibrado para ambas innovaciones, así como una forma de examinar sus riesgos y cómo mitigarlos.
Mientras se configura el enfoque regulatorio para las monedas digitales, algunos principios de elaboración de leyes pueden ser útiles para los reguladores que intentan cerrar la brecha entre innovación y regulación:
Colaboración entre organismos y a través de las fronteras: Debido al complejo diseño de las monedas digitales y a sus usos transfronterizos inherentes, los reguladores deben trabajar juntos, tanto entre distintos organismos nacionales como entre jurisdicciones. Ya existen marcos que permiten la coordinación entre organismos y a través de las fronteras. Esa coordinación podría servir para reducir posibles lagunas regulatorias y de políticas, especialmente en lo que respecta a la definición y categorización de las monedas digitales.
Enfoque basado en el riesgo: Los entornos de pruebas regulatorios y los laboratorios de innovación son tipos habituales de enfoques basados en el riesgo que han adoptado muchos países. Por su parte, una propuesta de reglamento de la UE sobre los mercados de criptoactivos (MiCA) ejemplifica otro tipo de enfoque basado en el riesgo, que establece distintos niveles de regulación en función de los posibles riesgos a los que una moneda digital podría exponer a los consumidores y a la sociedad.
El marco de cinco pasos para las monedas digitales
La elaboración de políticas para las monedas digitales requiere un marco coherente que evite generar confusión en el ecosistema de pagos. Los responsables de la formulación de políticas deberán identificar en qué ámbitos la regulación vigente es suficiente y dónde se necesitan nuevas regulaciones para las monedas estables y las CBDC minoristas, así como para un ecosistema en el que coexistirán con otros métodos de pago.
El documento del DCGC propone un marco de cinco pasos para identificar, prevenir y abordar lagunas e incompatibilidades: cartografiar los riesgos; cartografiar los organismos; formar un grupo de trabajo; establecer prioridades; e identificar lagunas e incoherencias. Aunque este marco presenta una visión demasiado simplificada del proceso legislativo y quizá no permita abordar todos los problemas identificados en el documento, esperamos que ofrezca una vía para abordar las lagunas regulatorias y las incoherencias relacionadas con las monedas digitales emergentes.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la cadena de bloques?
Para prepararse para el futuro, los responsables de formular políticas sobre monedas digitales deben considerar detenidamente cómo estructurar sus leyes y regulaciones, así como la forma de crear estructuras coordinadas tanto a nivel nacional como entre jurisdicciones. Este documento respalda un enfoque mesurado, coordinado, inclusivo y que abarque múltiples jurisdicciones en la creación y aplicación de políticas, leyes y regulaciones, a fin de limitar desde el principio la aparición de lagunas e incoherencias. Este enfoque podría sentar las bases para una innovación sostenible, armonizar los marcos regulatorios y propiciar una mayor colaboración mundial.


