¿Cómo cambiará a quienes lo reciben el hecho de obtener dinero sin hacer nada?
La provincia canadiense de Ontario empezará a entregar una renta básica a unas 2.500 personas: dinero sin condiciones.
El proyecto, cuyo inicio está previsto para más adelante este año, se está diseñando para comprobar si debería concederse una renta básica a todos los habitantes de Ontario que viven en la pobreza.
«El Gobierno cree, básicamente, que si las personas tienen la seguridad de saber que sus necesidades básicas están cubiertas, contribuirán a la sociedad», declaró a Apolitical la doctora Helena Jaczek, la ministra a cargo del programa. «Y ese es el objetivo del programa piloto: ver qué cambios de comportamiento se producen. ¿Les da esa seguridad la capacidad y la voluntad de mejorar su educación, volver a formarse y acudir menos veces a urgencias porque ya no están sometidas a ese estrés constante?»
«Los programas de asistencia social mantienen a las personas atrapadas en la pobreza»
Las personas que participen en el ensayo recibirán 1.320 dólares canadienses (unos 970 dólares estadounidenses) al mes, el equivalente a tres cuartas partes de lo que se define como un ingreso bajo (aunque el importe y el número de personas que lo recibirán siguen debatiéndose, pese a que el Gobierno ha presupuestado 25 millones de dólares para tres años). Según cómo se diseñe el ensayo, es posible que quienes lo reciban sigan cobrando esa cantidad independientemente de que encuentren trabajo y ganen dinero adicional. En cualquier caso, el Gobierno garantizará que esas personas siempre tengan unos ingresos de al menos ese importe, de una forma u otra.
«Uno de los problemas de los sistemas actuales es que, si alguien encuentra trabajo, se le retiran prestaciones; no solo económicas, sino también cosas como la atención médica gratuita y las ayudas para la vivienda», declaró a Apolitical Hugh Segal, exsenador y defensor de la renta básica, autor del estudio en que se basa el ensayo. «Se acaba llegando a la contradicción de que los programas de asistencia social mantienen a las personas atrapadas en la pobreza. Así que el reto es: ¿se puede diseñar un programa que tenga un impacto mejor?»
También implica un cambio en la manera de entender la propia naturaleza humana. En lugar de los sistemas tradicionales de asistencia social, que parten de la premisa de que las personas pobres son fundamentalmente perezosas y hay que incentivarlas para que trabajen mediante un complejo sistema de recompensas y castigos, la renta básica supone que, si se apoya a las personas, podrán alcanzar metas mayores.
«La naturaleza del trabajo está cambiando»
Jaczek declaró: «La imagen clásica del acceso fraudulento a la asistencia social es un tanto mítica. Ocurre, pero nuestro análisis indica que el fraude es muy escaso. Creemos firmemente que la gran mayoría de las personas quiere formar parte de la sociedad y contribuir»
O, como ha dicho Segal: «[Los sistemas tradicionales de asistencia social] parten de la premisa de que las personas pobres no pueden tomar decisiones racionales y no se les debería permitir elegir por sí mismas. En mi opinión, eso es un error enorme».
La idea de proporcionar a las personas una renta básica está de moda en todo el mundo desarrollado. Richard Nixon la propuso en la década de 1970 y se puso a prueba en la localidad canadiense de Dauphin, Manitoba, en la década de 1960; ahora se considera una solución a la transformación de los empleos causada por la tecnología y al estancamiento económico. Se están llevando a cabo ensayos en Finlandia y Holanda, mientras que Suiza celebró recientemente un referéndum sobre el tema (en el que rechazó la propuesta) y la firma de inversión Y Combinator está preparando un programa piloto en California.
Sus defensores ven en ella una forma de proteger a las personas con empleos precarios: unos pocos turnos por aquí, un contrato temporal por allá. Entre los ejemplos más conocidos figuran empresas como Deliveroo y Uber, que pagan según el número de entregas o trayectos en vez de ofrecer un salario a los conductores. En esta llamada economía de plataformas, las personas pueden ganar más cuando las cosas van bien, pero son más vulnerables a cualquier cambio en la situación.
Jaczek declaró: «Soy política, así que voy puerta a puerta, y muchos padres con los que hablé la última vez estaban preocupados por sus hijos de veintitantos años, debido a los cambios en la naturaleza del trabajo».
Los partidarios más entusiastas de la renta básica también creen que sentará las bases de una sociedad en la que la automatización dejará sin empleo a grandes sectores de la población. Según esta interpretación optimista del futuro de nuestras sociedades, las máquinas harán el trabajo y los seres humanos tendrán garantizado un nivel de vida mínimo. (La visión pesimista sostiene que el puñado de personas de California que construyó las máquinas será inimaginablemente rico y que todos los demás volverán a hundirse en la servidumbre medieval).
Ontario tiene 812 normas para determinar las ayudas sociales
Sin embargo, hay también una razón más práctica para que gobiernos como el de Ontario se pasen a la renta básica: el sistema actual de asistencia social se ha vuelto tan complejo que casi no se puede gestionar. Con la acumulación de todo tipo de subsidios y exenciones —como un complemento alimentario para personas afectadas por el sida, en plena epidemia—, Ontario ha acabado teniendo 812 normas para determinar a qué tipo de asistencia social tiene derecho una persona. Conceder simplemente una renta básica podría liberar una enorme cantidad de dinero y tiempo.
Sin embargo, la idea está lejos de ser indiscutible. Dentro del propio Gobierno hay oposición, pues algunos sostienen que, en realidad, es necesario incentivar a las personas para que trabajen. También se oponen funcionarios de finanzas, cuya capacidad para asignar el gasto se vería reducida.
«Siempre se esperan resultados realmente positivos»
Además, la aparente simplicidad de la renta básica es en cierto modo un espejismo. Por ejemplo, ¿debería pagarse completando los ingresos hasta cierto nivel, mediante un impuesto negativo sobre la renta una vez que las personas presenten sus declaraciones (el modelo de Nixon), o simplemente entregando a cada persona una suma de dinero cada mes? ¿Debería elegirse para el estudio a personas con problemas de salud de larga duración que probablemente nunca encontrarán trabajo, a jóvenes subempleados que trabajan en empleos propios de la economía de plataformas o, incluso, a madres jóvenes?
Durante los tres años del ensayo, la pregunta clave será: ¿cómo cambiará el comportamiento de las personas? ¿Verán la televisión todo el día y subsistirán con la ayuda que reciben, o la usarán como base para construir una vida más plena? Solo el ensayo podrá responder.
Jaczek declaró: «A mi edad, siempre modero el entusiasmo con lo que he observado a lo largo de los años. Los funcionarios públicos ya han hecho grandes esfuerzos por ayudar a las personas pobres y no quiero descartar todo su buen trabajo y decir que necesitamos algo completamente distinto. Pero siempre se esperan resultados realmente positivos: que la seguridad de saber que se tiene lo suficiente para vivir cambie las vidas para mejor».



