La «policrisis» de los últimos años ha alterado el funcionamiento de las empresas y ha obligado a centrarse de nuevo en la resiliencia.
Una nueva encuesta de PwC analiza cómo las organizaciones están desarrollando programas de resiliencia frente a un entorno de riesgos en constante turbulencia.
Según el estudio, las empresas utilizan cada vez más sus programas de resiliencia como fuente de ventaja competitiva, y no solo para capear el temporal.
Si la serie de crisis que ha afrontado el mundo en los últimos tres años ha enseñado algo al mundo empresarial, es que la resiliencia es vital. Y en este momento de incertidumbre continua, a menudo denominado «policrisis» o «permacrisis», ser resiliente no significa solo poder resistir la tempestad. La resiliencia debe ir más allá de la mera supervivencia para llegar a prosperar, a pesar de –o quizá gracias a– los tiempos turbulentos que vivimos.
Una nueva encuesta de PricewaterhouseCoopers a más de 1.800 líderes empresariales ha analizado cómo están desarrollando las organizaciones la resiliencia, para poder seguir teniendo éxito. Casi 9 de cada 10 encuestados afirmaron que la resiliencia era una de sus prioridades estratégicas organizativas más importantes. Y las inversiones en resiliencia ya no responden solo al miedo o al cumplimiento normativo, sino que se realizan para desarrollar una ventaja competitiva.
¿Cómo están, entonces, los líderes empresariales estableciendo la resiliencia para mantener la agilidad de sus empresas en este momento de policrisis?
Estas son las principales conclusiones del estudio.
Los buenos programas de resiliencia dependen de la integración, la rendición de cuentas y unos principios sólidos
1. Un enfoque integrado de los programas de resiliencia es fundamental
Cerca de dos tercios de las empresas llevan más de cinco años con programas de resiliencia. Sin embargo, estos se han desarrollado a menudo de forma aislada en distintas áreas de la organización. La encuesta de PwC revela que las empresas están avanzando ahora hacia enfoques integrados de la resiliencia, coordinados de forma centralizada y diseñados de manera holística en función de las necesidades de la organización.
Los programas deben integrarse en todos los aspectos de la empresa, incluida la cultura corporativa.
Adoptar este enfoque integrado permite a las organizaciones identificar los riesgos a medida que surgen y responder mejor a ellos, lo que facilita una recuperación más rápida y eficaz. Además, están mejor preparadas para identificar las oportunidades de negocio que surgen de la disrupción, que les permitirán ir más allá de la mera recuperación.
2. Líderes responsables y una base sólida de competencias
Más de 9 de cada 10 empresas encuestadas que cuentan con programas de resiliencia tienen también un patrocinador de nivel C para los mismos. En una tercera parte de las empresas, este patrocinador es el director ejecutivo, lo que subraya la importancia estratégica del programa.
A pesar de este patrocinio centralizado, la responsabilidad a menudo no recae en una sola persona. Por ejemplo, solo 1 de cada 10 empresas había nombrado un director de resiliencia (Chief Resilience Officer). Sin una responsabilidad específica, las organizaciones pueden tener dificultades para integrar plenamente la resiliencia en toda su actividad empresarial, según sugiere el informe.
Otro obstáculo es la falta de profesionales con las competencias adecuadas para respaldar un programa de resiliencia integrado. Esto solo puede lograrse invirtiendo en formación y desarrollo para generar esas competencias dentro de la organización. Para el 57 % de las organizaciones, la mejora de las competencias de los futuros líderes es una de sus principales prioridades.
3. Una visión panorámica del negocio, respaldada por la tecnología
A medida que los programas de resiliencia integrados se convierten en la norma, las empresas tendrán que determinar los elementos básicos de la resiliencia que son más importantes para sus organizaciones. Antes de que una empresa pueda establecer el nivel de resiliencia requerido, deben identificarse y representarse los servicios empresariales críticos y sus interconexiones, tanto dentro de la compañía como en su ecosistema más amplio. Según subraya el informe, las organizaciones que mejor se recuperan de una crisis, saliendo reforzadas, son aquellas que tienen una «visión panorámica» de su panorama de riesgos. Esto les permite anticipar mejor los riesgos y actuar con mayor confianza.
Para casi el 60 % de los líderes empresariales encuestados, existe un claro reconocimiento de que la tecnología será la clave para establecer esta perspectiva holística y garantizar que los programas de resiliencia evolucionen de forma continua.
Según el último Informe sobre Riesgos Globales 2023 del Foro Económico Mundial, la volatilidad económica, geopolítica y medioambiental seguirá poniendo a prueba la resiliencia de las empresas durante la próxima década. Si bien la crisis del coste de la vida y la geopolítica dominarán el panorama de riesgos durante los próximos dos años, pero este se desplazará notablemente hacia las preocupaciones medioambientales, como la mitigación del cambio climático, en la próxima década.
Por tanto, fortalecer los programas de resiliencia y garantizar que la organización pueda mantener su agilidad seguirá siendo fundamental a medida que la disrupción siga configurando la economía mundial.






