Con poco más que un mandato y un presupuesto modesto, el presidente del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), KV Kamath, y cuatro vicepresidentes de países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) llegaron a Shanghái en julio de 2015. La tarea consistía en crear desde cero un nuevo banco multilateral de desarrollo (BMD). Recuerdo lo abrumador e intimidante que parecía todo entonces. Desde la ventana de nuestra oficina, situada en el distrito financiero de Lujiazui, veíamos un extraordinario horizonte de rascacielos que albergaban cientos de instituciones financieras y simbolizaban el carácter moderno de la metrópolis de Shanghái, en rápido crecimiento.
Sin duda, contábamos con más recursos que la mayoría de las empresas emergentes, pero éramos una empresa emergente en todos los sentidos: el primer día abrimos nuestras puertas sin personal, tecnología ni sistemas.
En vísperas de la cumbre de jefes de Estado de los BRICS, que se celebrará del 3 al 5 de septiembre de 2017 en Xiamen, China, es oportuno y pertinente preguntarse qué ha logrado hasta ahora el NBD y qué viene después. ¿Se ha apagado la estrella de los BRICS, como sugieren algunos críticos?
Dos años después, el Banco ha dejado definitivamente atrás su fase inicial. El grupo original de cinco llegará a contar con 150 profesionales a finales de 2017. Su sede principal en Shanghái se verá ahora reforzada por su primera oficina regional, el Centro Regional para África, inaugurado recientemente en Johannesburgo, Sudáfrica.
En este breve periodo, logramos emitir nuestro primer bono verde, con el que recaudamos 3.000 millones de RMB en el mercado chino de bonos, gracias a que obtuvimos una calificación crediticia nacional AAA en China.
El objetivo central del NBD es movilizar recursos para la infraestructura y el desarrollo sostenible en los países BRICS. Hasta ahora, el Banco ha comprometido préstamos por valor de 1.500 millones de USD para los países miembros, con un fuerte énfasis en las energías renovables. Además, los planes avanzan según lo previsto para alcanzar el objetivo de comprometer 2.500 millones de USD en préstamos a finales de 2017. Esto allanará el camino para llegar a conceder entre 10.000 y 15.000 millones de USD en préstamos para 2021.
Los próximos hitos clave del Banco serán obtener una calificación crediticia internacional y ampliar su membresía más allá de los países BRICS.
La creación del NBD se produjo en el contexto de un cambio real y continuo en el equilibrio de poder del sistema internacional: del mundo industrializado desarrollado hacia las economías de mercados emergentes. Aunque algunos se muestran escépticos respecto de la formación de los BRICS, no cabe duda de que este grupo de países, junto con otros que presentan niveles de desarrollo similares, desempeña un papel cada vez más importante en la economía mundial. La contribución de los países BRICS al PIB mundial aumentó del 8 % en 2000 al 24 % en la actualidad. Tres de las economías BRICS, que albergan al 43 % de la población mundial, figuran entre las diez mayores por tamaño del PIB: China (2.ª), India (7.ª) y Brasil (9.ª).

¿Por qué se necesitaba un banco multilateral de desarrollo de los BRICS?
Es bien sabido que los países en desarrollo y los mercados emergentes se impacientaron ante el lento ritmo de las reformas en las instituciones financieras internacionales para obtener una mayor voz. En este sentido, la creación del NBD y de varias otras instituciones representa el deseo de los principales países en desarrollo de desempeñar un papel más importante en la gobernanza mundial.
Pese a los esfuerzos de los bancos multilaterales de desarrollo existentes, sigue habiendo una importante brecha de financiación de infraestructuras en los países BRICS. El aumento de la productividad, la mejora del acceso a los mercados, el mayor empleo y otros beneficios económicos derivados de una mayor inversión en infraestructura siguen sacando de la pobreza a grandes cantidades de personas en los países en desarrollo.
Con una base de capital suscrito de 50.000 millones de USD, el NBD proporcionará a las naciones BRICS una importante fuente adicional de capital para financiar sus propios planes de infraestructura. Los bancos multilaterales de desarrollo pueden apalancarse y captar grandes cantidades de recursos adicionales en los mercados mundiales de capitales. Pueden hacerlo con una modesta aportación de capital de los gobiernos miembros, lo que convierte este modelo de financiación en uno muy eficiente.
El modelo de negocio emergente del NBD tiene tres características distintivas. Es simbólicamente significativo que, en la gestión y la gobernanza cotidianas del Banco, los cinco Estados miembros tengan una participación igualitaria. Ningún país tiene derecho de veto de ningún tipo. El Banco está plenamente controlado por sus miembros, que representan a los países prestatarios.
En segundo lugar, el NBD se ha comprometido a desarrollar y profundizar los mercados de capitales locales de sus Estados miembros mediante la concesión de préstamos denominados en moneda local, además de préstamos en dólares estadounidenses. Esto ayudará a los países prestatarios y a sus clientes a gestionar y evitar los riesgos cambiarios inherentes a los préstamos de los BMD. En tercer lugar, el Banco aspira a ser rápido, ágil y receptivo ante el rápido ritmo de los cambios tecnológicos y las necesidades de sus clientes.
Desde su creación, el NBD se ha enfrentado a varios desafíos críticos en el entorno externo. Varios países BRICS, en particular Brasil, Sudáfrica y Rusia, experimentaron una desaceleración económica casi sincronizada, agravada por algunos problemas políticos. China, la potencia económica del bloque BRICS, por su parte, creció al ritmo más lento desde la crisis financiera mundial.
El deterioro del clima económico se agravó aún más cuando varios países BRICS perdieron su grado de inversión en los últimos años. Solo India logró acelerar su tasa de crecimiento económico hasta alcanzar niveles récord. A pesar de estos acontecimientos adversos, todos los países miembros de los BRICS aportaron el capital desembolsado al NBD, en algunos casos antes de lo previsto, lo que puso de manifiesto su firme compromiso con la institución.
En 2015 vimos la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB), junto con el NBD. No es frecuente que se creen instituciones mundiales de este tipo. El lanzamiento sucesivo de dos nuevos bancos multilaterales de desarrollo, ambos con sede en China, despertó un renovado interés por el papel, el alcance y la ambición de estas instituciones. Esto se reflejó en la agenda del G20 de 2016 en Hangzhou, donde se otorgó especial relevancia al mayor papel de los BMD y a su función en la promoción de las finanzas verdes.
Estos primeros logros apuntan al lanzamiento exitoso del NBD como banco multilateral de desarrollo recién creado. Sin embargo, todavía es una institución recién llegada y tiene un largo camino por delante.



