Tras un 2022 turbulento, la blockchain y las stablecoins vuelven a estar en el centro de atención, esta vez con la participación de grandes instituciones financieras.
Esto marca un cambio radical en el mundo de las finanzas y transformará de raíz la forma en que intercambiamos valor.
El cambio que se avecina podría ser tan disruptivo como lo fue la aparición de internet.
En los últimos 12 meses, más tipos de actividad financiera están migrando a la blockchain a medida que madura la tecnología subyacente y entran en vigor normativas sensatas en las principales jurisdicciones mundiales.
Los pagos, la intermediación crediticia, la liquidación de operaciones comerciales y otras transacciones se realizan cada vez más a través del nuevo sistema financiero de internet, gracias a su velocidad, rentabilidad, transparencia y programabilidad sin precedentes.
Esta creciente adopción de la blockchain se refleja en el gran interés de las empresas financieras tradicionales. Solo en los últimos meses, BlackRock, JP Morgan, Standard Chartered, HSBC, Goldman Sachs y otras grandes instituciones financieras han anunciado proyectos que profundizan su implicación con la blockchain. Bank of America prevé que la infraestructura blockchain podría remodelar la forma en que se intercambia y almacena el valor, no solo en las finanzas, sino en todos los sectores. El Foro Económico Mundial prevé que el 10 % del PIB mundial podría tokenizarse y almacenarse en la blockchain para 2027.
Japón, Singapur, Hong Kong, el Reino Unido y Europa ya han aprobado legislación para regular los activos digitales, y otros mercados les siguen de cerca.
La blockchain sale del frío
No es casualidad que esto ocurra ahora, pese a la turbulencia que sufrió este sector en 2022. Estas potencias de las finanzas tradicionales y los responsables políticos ven en la blockchain algo que la hace atractiva.
En esencia, las redes blockchain proporcionan una nueva capa de infraestructura de sistema operativo para internet, ideal para gestionar aplicaciones en las que la confianza, la integridad de los datos y la integridad de las transacciones son fundamentales. Esta infraestructura está preparada para devorar el mundo del dinero, del mismo modo que otras formas de software devoraron casi todos los sectores analógicos hace una generación, al hacerlos más rápidos, baratos y fáciles de consumir, a la vez que reducían las barreras de entrada.
Las stablecoins –versiones nativas de blockchain de monedas fiduciarias como el dólar estadounidense– son el elemento crítico que sustenta este nuevo sistema financiero de internet.
Tras casi 30 años fundando y dirigiendo empresas de tecnología de internet, creo que la continua migración de las finanzas a la blockchain será la siguiente ola de la tendencia, de décadas de duración, de destrucción creativa digitalizada desatada por la internet original en los años noventa. Esta vez, el impacto social y económico podría ser aún mayor.
Billones de dólares de actividad económica real podrían tener lugar en el sistema financiero de internet en los próximos años.
La ventaja de las redes blockchain
Las finanzas son mejores en las redes blockchain. Construir un nuevo sistema financiero directamente en la estructura de internet genera beneficios en múltiples niveles. En primer lugar, puede dar a las personas más autonomía sobre su dinero, sus bienes y su identidad digital. Con la aparición de las redes blockchain, la forma en que las personas interactúan con internet está evolucionando de navegador a red social y a monedero. Esto les da más control sobre su vida financiera y sus datos personales.
En segundo lugar, las stablecoins en redes blockchain permiten intercambiar valor de forma casi instantánea, casi gratuita y a escala global. Más allá de las evidentes aplicaciones comerciales, ya vemos cómo las stablecoins generan un enorme impacto en personas que carecen de acceso a las finanzas tradicionales basadas en sucursales físicas. Los refugiados de guerra ucranianos, los trabajadores sanitarios venezolanos y las familias de trabajadores migrantes son algunos de los primeros ejemplos de personas que reciben valor a través de internet —con frecuencia en dólares— y lo almacenan en una cartera blockchain, donde es portátil y utilizable en cualquier lugar. Las stablecoins están proliferando en mercados de todo el mundo donde las personas carecen de acceso a sistemas bancarios seguros y fiables.
Preparándose para el futuro basado en stablecoins
Hasta ahora, ha sido demasiado difícil para la mayoría de personas y empresas hacer gran cosa con el sistema financiero de internet. Los conceptos difíciles de entender, las complejidades técnicas y la volatilidad de los activos digitales han hecho hasta ahora casi imposible crear experiencias revolucionarias para el público masivo. Esa era está llegando a su fin.
Estamos entrando en una nueva fase en la que la complejidad va quedando en segundo plano. Las blockchains que impulsan esta actividad son cada vez más rápidas y seguras. Los contratos inteligentes que pueden mover automáticamente miles de millones de dólares en segundos están demostrando su resiliencia en una amplia gama de ciclos de mercado y son cada vez más fáciles de desarrollar. Los desarrolladores de software están facilitando a los consumidores el acceso y el uso de aplicaciones y servicios blockchain.
Esto allana el camino hacia un futuro en el que miles de millones de personas interactuarán a diario con el sistema financiero de internet sin necesidad de entender cómo funciona, del mismo modo que usan el correo electrónico, las aplicaciones de mensajería y los navegadores para acceder a internet sin tener que enfrentarse directamente a la complejidad. Muchas ni siquiera se darán cuenta de que están usando stablecoins en redes blockchain. Funcionará simplemente en segundo plano, como la infraestructura comercial actual, pero más rápida, barata y accesible.
Quizá lo más emocionante de esta nueva fase es que no podemos predecir qué tipo de innovaciones financieras prosperarán; muchas ni siquiera se han concebido todavía. Hace treinta años, cuando internet empezaba a surgir, hubo una carrera por replicar en línea las experiencias analógicas. The New York Times debutó en AOL en 1994, seguido del lanzamiento de nytimes.com dos años después. ¿Quién podría haber predicho que, en una generación, miles de millones de personas en todo el mundo podrían ver películas de Hollywood en teléfonos móviles mientras viajan en metro, acceder al conocimiento de todo el mundo al instante y sin coste alguno, y comprar o vender casi cualquier producto fabricado y entregado desde cualquier rincón del planeta?
Este mismo nivel de innovación es ahora posible en el mundo del dinero. Es probable que las nuevas aplicaciones desarrolladas para el sistema financiero de internet nos sorprendan de formas que todavía no podemos anticipar, al igual que ha ocurrido una y otra vez con internet a medida que las redes y el software en línea se han multiplicado por el mundo. Un sistema financiero mejor está a nuestro alcance y puede desbloquear un mayor potencial económico a escala mundial. Ahora es el momento de construirlo.



