Desde la barbería de Facebook en sus oficinas hasta el sistema de autobuses gratuitos de la sede de Google, el sector tecnológico se ha ganado la reputación de ser un referente entre los lugares de trabajo innovadores. Sin embargo, estos pioneros tecnológicos se están quedando atrás en un ámbito sorprendente: la igualdad de género.
Este gráfico de Statista muestra que las mujeres están infrarrepresentadas en las plantillas de ocho gigantes del sector. En las empresas con peores resultados, Microsoft y Google, las mujeres apenas llegaban a representar un tercio de la plantilla total.
La proporción de mujeres en puestos propiamente tecnológicos, en lugar de administrativos, era aún menor. Solo el 15% de los puestos tecnológicos de Twitter estaban ocupados por mujeres.
Ninguna de las empresas analizadas había alcanzado la paridad de género en su plantilla. Aunque algunas obtuvieron mejores resultados que otras, todas tenían muy pocas mujeres en puestos directivos y en empleos tecnológicos.
Un informe de McKinsey de 2016 constató que las mujeres ocupaban el 37% de los puestos tecnológicos de nivel inicial (frente al 45% de la muestra general), y que solo el 25% ascendía a puestos de alta dirección. Apenas el 15% llegaba a la alta dirección ejecutiva.
En 2015, las mujeres ocupaban el 25% de los puestos ejecutivos, de alto nivel y directivos en las empresas del S&P 500. Aunque los porcentajes de mujeres en puestos de liderazgo en las ocho empresas tecnológicas del gráfico son similares o incluso superiores a esta cifra, aún están muy lejos del objetivo de las Naciones Unidas de hacer realidad la igualdad de género para 2030.
Las raíces de la escasez de profesionales STEM
Con muchos países estancados y algunos incluso retrocediendo en materia de igualdad de género, elInforme mundial sobre la brecha de género de 2016 del Foro Económico Mundialemitió un «nuevo llamamiento a la acción para acelerar el progreso».
El informe destacó la necesidad de que haya más mujeres en la ciencia y la tecnología. Añadió que la disparidad actual constituye un verdadero obstáculo para la paridad de género, «ya que se prevé que las carreras STEM sean algunas de las más demandadas en el contexto de la Cuarta Revolución Industrial».
Actualmente, la brecha de género mundial en STEM es del 47%: el 30% de todos los estudiantes varones se gradúa en disciplinas STEM, frente al 16% de todas las estudiantes mujeres.
El problema de la cantera de talento
Las investigaciones muestran que la brecha de género en STEM comienza a edades tempranas. PricewaterhouseCoopers (PwC) entrevistó recientemente a 2.000 estudiantes británicos de secundaria y universidad para investigar la disparidad de género. Descubrió que solo el 27% de las estudiantes consideraría una carrera en tecnología, frente al 61% de los estudiantes varones, y que solo el 3% la elegiría como primera opción.
Actualmente, la brecha de género mundial en STEM es del 47%: el 30% de todos los estudiantes varones se gradúa en disciplinas STEM, frente al 16% de todas las estudiantes mujeres.
Una investigación realizada en Estados Unidos reveló que la tendencia comienza incluso antes, en la educación secundaria, donde las mujeres están muy infrarrepresentadas entre quienes realizan exámenes de «nivel avanzado» en campos tecnológicos.
Sin embargo, la investigación de Harvard Political Reviewconfirmó que, cuando las mujeres realizan exámenes de materias STEM, son tan competentes como los hombres.
El poder de la percepción
La influencia de los padres también es un factor. Un informe de la OCDEconstató que los padres «son mucho más propensos a esperar que sus hijos varones trabajen en profesiones STEM que sus hijas, incluso si demuestran la misma capacidad». El informe indicó que el 50% de los padres en Chile, Hungría y Portugal espera que sus hijos varones trabajen en campos STEM, pero menos del 20% espera lo mismo de sus hijas.
Aunque esta actitud no es universal y, por ejemplo, en Corea del Sur la brecha es de solo 7 puntos porcentuales, esto demuestra que el cambio es posible y ya está en marcha en algunos países.
Aunque los padres y las escuelas desempeñan un papel, el propio sector también debe corregir un problema de percepción. Solo el 22% de los estudiantes encuestados por PwC pudo nombrar a una mujer famosa del ámbito tecnológico, mientras que dos tercios pudieron nombrar a un hombre famoso.
Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook, es un ejemplo de mujer destacada en el sector tecnológico, pero la industria aún no ha dado lugar a una líder tan reconocible al instante como Bill Gates, Mark Zuckerberg o Elon Musk.

Un perfil reciente de Forbesmuestra que hay muchas mujeres, como la directora ejecutiva de YouTube Susan Wojcicki y la directora ejecutiva de IBM Virginia «Ginni» Rometty, que no son tan conocidas pese a ocupar puestos de enorme influencia.
