Solo el 11 % de los arquitectos e ingenieros son mujeres. Construyamos una nueva cantera de talento femenino

Afghan female engineers work on a map of the ruined Darul Aman palace in Kabul, Afghanistan October 2, 2016. Picture taken October 2, 2016. REUTERS/Mohammad Ismail - RTSR5AH
Naadiya Moosajee: 'As a female engineer, when I introduce myself I still get looks of surprise'Image: REUTERS/Mohammad Ismail
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Soy ingeniera. Cuando me presento, todavía recibo exclamaciones de asombro o miradas de sorpresa. A mí no me sorprende, pues las mujeres representan apenas el 11 % de las personas empleadas en arquitectura e ingeniería.

Hay varias razones para ello, entre ellas lo que se ha denominado «el desafío de la cantera»: los distintos puntos a lo largo de la trayectoria del talento en ingeniería en los que perdemos a mujeres y niñas.

Al comienzo de esa trayectoria, las niñas desconocen las carreras de ingeniería. Todavía persiste la percepción de que es algo para los chicos. Como ingeniera civil, sorprende a la gente mi baja estatura, pues esperan que haya que levantar cargas pesadas para construir grandes infraestructuras. Prefiero plantearlo como un gran esfuerzo intelectual.

Pura y simple suerte

La mayoría de las ingenieras que conozco llegaron a la profesión de una de estas tres maneras: su padre, un tío u otro hombre era ingeniero y fue su modelo a seguir; un profesor les dijo que se les daban bien las matemáticas y las ciencias, y que eso era lo que hacían los ingenieros, así que estudiaron ingeniería; o pertenecían a la tercera categoría, en la que me encuentro yo: llegaron por «pura y simple suerte».

Tuve suerte y disfruté mucho de la posibilidad de contribuir, como ingeniera, a resolver los mayores desafíos de la humanidad. Por eso me he convertido en una promotora de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y cofundé WomEng para impulsar el desarrollo de las ingenieras. Nuestra campaña más reciente busca apoyar a un millón de niñas a través de nuestro programa educativo STEM GirlEng.

Siempre he sostenido que la Cuarta Revolución Industrial ofrecerá una oportunidad única para utilizar la tecnología no solo con el fin de superar los desafíos del desarrollo, sino también para ayudar a las mujeres a derribar las barreras de género y convertirse en creadoras y propietarias de tecnología, en lugar de ser únicamente consumidoras. Nuestro programa incluye varios componentes: dar a conocer las carreras de ingeniería y el futuro del trabajo; ofrecer mentores cualificados a las niñas; facilitar el acceso a modelos locales y a financiación para becas de ingeniería; y fomentar la confianza y la aceptación de que la ingeniería es para todos.

Cascos rosas

El último de estos componentes incluye nuestra iniciativa de transformar cascos de obra en cascos rosas. Tomamos el casco estereotípico que se ve en muchas obras y lo pintamos de un rosa intenso: combatimos un estereotipo con otro. Esto ha demostrado ser increíblemente eficaz para inspirar a las niñas y se ha convertido en un objeto codiciado que han llevado muchos simpatizantes, entre ellos el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en el Foro Económico Mundial de Davos en 2016.

Naadiya Moosajee y Justin Trudeau Image: Naadiya Moosajee

Llevamos adelante el programa GirlEng desde 2009 y, en 2014, vimos cómo algunas niñas que lo habían iniciado como estudiantes de secundaria se graduaban como ingenieras, lo que demuestra que las intervenciones sencillas pueden tener un impacto duradero.

Se acabó el «vacío intermedio»

Sin embargo, cuando hablamos de la trayectoria del talento, no basta con abrir la cantera al principio para luego verla estrecharse rápidamente. Muchas mujeres abandonan el sector en un plazo de tres a cinco años, lo que genera un «vacío intermedio». El sector está perdiendo una cohorte de talento femenino, lo que crea un vacío de liderazgo y perpetúa el bajo número de mujeres en puestos directivos.

Aunque se ha supuesto que las mujeres se marchan para optar por otros estilos de vida, como formar una familia, otra parte del desafío es lo que llamamos el «mundo de una sola». Ser la única ingeniera de una empresa puede hacer que las ingenieras se sientan aisladas y se marchen.

Una segunda razón habitual detrás del vacío intermedio es económica: las competencias STEM son muy solicitadas y diversos sectores buscan ingenieros y ofrecen salarios más altos. Además, la industria, en general, ha tardado tanto en transformarse como en acoger la diversidad. Muchas mujeres se marchan en vez de luchar a diario contra las barreras.

Para mejorar la retención de las ingenieras, es fundamental llegar tanto al corazón como a la mente. Se llega al corazón mediante un trabajo que impulsa el cambio —en gran medida, eso es lo que hace la ingeniería— y contribuye a crear mejores ciudades y mejores mundos. Se llega a la mente defendiendo el desarrollo profesional de las mujeres y abriéndoles oportunidades en las empresas y en el sector.

El sector debe adoptar otros cambios sistémicos, como ofrecer mejores incentivos económicos e igualdad salarial; crear una cultura inclusiva y respetuosa; y lograr que los líderes varones impulsen las carreras de las ingenieras. Al adentrarnos en la Cuarta Revolución Industrial, las competencias STEM serán tan esenciales como la lectura y la escritura. También lo serán competencias como la empatía, el trabajo en equipo y la buena comunicación, que a menudo se consideran más «femeninas». Con estas competencias, las ingenieras están en una posición ideal para revolucionar la ingeniería.

Para saber cómo se están reduciendo las brechas de género y de competencias, lea Acelerar la paridad de género en la Cuarta Revolución Industrial, el nuevo informe del Foro Económico Mundial.

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