La multitarea ha sido tradicionalmente percibida como un dominio femenino. Una mujer, en particular si tiene hijos, suele hacer malabares entre un trabajo y la gestión del hogar, una mezcla frenética de loncheras de los niños, tareas domésticas y organización de citas y compromisos sociales.
Pero un nuevo estudio, publicado hoy en PLOS One, demuestra que las mujeres no son en realidad mejores que los hombres en la multitarea.
El estudio analizó si las mujeres eran mejores alternando entre tareas y realizando varias tareas al mismo tiempo. Los resultados mostraron que el cerebro de las mujeres no es más eficiente que el de los hombres en ninguna de estas dos actividades.
Utilizar datos sólidos para desmentir este tipo de mitos es importante, especialmente dado que las mujeres siguen recibiendo una avalancha de tareas laborales, familiares y domésticas.
Nadie es bueno haciendo varias cosas a la vez
La multitarea consiste en realizar varias tareas independientes en un breve período de tiempo. Requiere cambiar la atención de una tarea a otra de forma rápida y frecuente, lo que aumenta la demanda cognitiva en comparación con completar tareas individuales en secuencia.
Este estudio se basa en un cuerpo de investigación existente que demuestra que el cerebro humano no puede gestionar varias actividades a la vez. Especialmente cuando dos tareas son similares, compiten por utilizar la misma parte del cerebro, lo que hace que la multitarea sea muy difícil.
Pero el cerebro humano es bueno para cambiar entre actividades con rapidez, lo que hace que las personas tengan la sensación de estar haciendo varias cosas a la vez. Sin embargo, el cerebro trabaja en un solo proyecto a la vez.
En este nuevo estudio, investigadores alemanes compararon la capacidad de 48 hombres y 48 mujeres para identificar letras y números. En algunos experimentos, se pidió a los participantes que prestaran atención a dos tareas al mismo tiempo (denominado multitarea concurrente), mientras que en otros tenían que alternar la atención entre tareas (denominado multitarea secuencial).
Los investigadores midieron el tiempo de reacción y la precisión en los experimentos de multitarea frente a una condición de control (realizar una sola tarea). Descubrieron que la multitarea afectaba de forma notable a la velocidad y la precisión al completar las tareas, tanto en hombres como en mujeres. No hubo diferencias entre los grupos.
Tareas domésticas
Mis colegas y yo desmentimos recientemente otro mito relevante: que las mujeres son mejores detectando el desorden que los hombres. Comprobamos que hombres y mujeres valoran por igual un espacio como desordenado. Es posible que los hombres limpien menos que las mujeres porque a ellas se les exigen estándares de limpieza más altos, más que por una supuesta “ceguera ante la suciedad” masculina.
Datos recientes muestran que los hombres australianos dedican más tiempo al trabajo doméstico que antes, pero las mujeres siguen haciendo la gran mayoría de las tareas del hogar.
Las mujeres australianas que trabajan han visto cómo aumenta con los años su tiempo total dedicado a actividades laborales y familiares, y las madres que son el principal sostén del hogar dedican cuatro horas más semanales a estas actividades que los padres en la misma situación.

Esto significa que las madres trabajadoras deben compaginar la organización de fiestas de cumpleaños, la recogida y entrega de los niños en la guardería y las clases de ballet, todo ello además de sus empleos habituales, desplazamientos y carreras profesionales.
Consecuencias del mito
Si el cerebro de las mujeres se ve igualmente sobrecargado por la multitarea, ¿por qué seguimos pidiendo a las mujeres que hagan este trabajo? Y, lo que es más importante, ¿cuáles son las consecuencias?
Nuestro reciente estudio muestra que las madres sufren más presión por el tiempo y declaran tener peor salud mental que los padres. Comprobamos que el nacimiento de un hijo aumenta la sensación de los progenitores de ir con prisas o de no tener tiempo, pero el efecto es el doble de intenso en las madres que en los padres. Los segundos hijos duplican de nuevo la presión temporal de las madres y, como consecuencia, provocan un deterioro de su salud mental.
Las mujeres también tienen más probabilidades de abandonar el trabajo remunerado cuando nacen los hijos o aumentan las exigencias familiares. Cargan con una mayor carga mental vinculada a la organización de las necesidades de la familia: quién tiene calcetines limpios, quién tiene que ser recogido del colegio, si hay suficiente Vegemite para el almuerzo. Todo este trabajo se produce a costa del tiempo que dedican a planificar el trabajo del día siguiente, el próximo ascenso, etcétera.
Además, a las mujeres se les pide que hagan malabares con las exigencias familiares por la noche. Los niños tienen más probabilidades de interrumpir el sueño de sus madres que el de sus padres.
Aunque los roles de género están cambiando y los hombres asumen una mayor parte del trabajo doméstico y del cuidado de los hijos que en el pasado, persisten las brechas de género en muchos ámbitos importantes de la vida laboral y familiar. Entre ellos figuran el reparto del cuidado de los hijos, la división de las tareas domésticas, la brecha salarial y la concentración de mujeres en puestos de alta dirección.
Así pues, el mito de la multitarea significa que se espera que las madres «lo hagan todo». Pero esta obligación puede afectar a la salud mental de las mujeres, así como a su capacidad para destacar en el trabajo.
Combatir las ideas erróneas
La opinión pública sigue sosteniendo que las mujeres tienen una ventaja biológica como multitareas supereficientes. Pero, como demuestra este estudio, este mito no tiene respaldo en la evidencia.
Esto significa que el trabajo familiar adicional que realizan las mujeres es precisamente eso: trabajo adicional. Y debemos verlo como tal.
Dentro de la familia, este trabajo debe catalogarse, debatirse y luego repartirse por igual. Hoy en día, los hombres se implican más que nunca en la igualdad de género, el reparto equitativo y la corresponsabilidad parental que nunca antes.
Tanto en el hogar como en el trabajo, debemos desmontar estos mitos en el lugar de trabajo. La suposición de que las mujeres son mejores multitarea puede influir en la asignación de tareas administrativas. Tareas como tomar actas u organizar reuniones no deberían asignarse en función del género.
Por último, los gobiernos deben desmontar estos mitos en sus políticas. Los hijos añaden trabajo que no puede realizarse fácilmente de forma simultánea. Las mujeres necesitan un servicio de cuidado infantil asequible, de alta calidad y ampliamente disponible.
Los hombres también necesitan acceso a un trabajo flexible, permiso parental y cuidado infantil para compartir esta labor, así como protecciones que garanticen que no sean penalizados por dedicar tiempo a compartir los cuidados.
Desmentir estos mitos que esperan que las mujeres sean superheroínas es positivo, pero debemos ir más allá y crear entornos políticos en los que la igualdad de género pueda prosperar.
