Por qué la confianza y la ética son las monedas más importantes de nuestra economía

How can trust and ethics build a more sustainable future?
How can trust and ethics build a more sustainable future?Image: Flickr/kevint3141
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  • Cada vez hay más pruebas de que la confianza y la ética son fundamentales para construir la economía sostenible y el futuro que el mundo desea.

  • Desde la elaboración de políticas hasta la economía y la sociedad, la confianza puede impulsar el progreso, la inversión y la cohesión.

  • La confianza en los mercados y sistemas financieros atrae una mayor inversión e impulsa la innovación y el emprendimiento, que se encuentran entre los principales motores del crecimiento económico.

Nuestro futuro económico es una elección y está en nuestras manos, tanto a título individual como colectivamente, como ciudadanos. Pero la economía y el futuro sostenibles que anhelamos solo se construirán si contamos con unos cimientos de confianza y ética, como sugiere un cuerpo de pruebas cada vez mayor.

Así es como la confianza y la ética pueden influir en la sociedad y en la economía:

Cohesión social

En primer lugar, la confianza y la ética facilitan todo tipo de interacciones económicas en el ámbito privado, al reducir en gran medida los costes de transacción. Los honorarios legales y de seguros podrían sustituirse por métodos de acuerdo informales y menos costosos. Más importante aún, gracias a esta mayor confianza surgen menos problemas y costes a la hora de supervisar y recompensar a los empleados.

Eficiencia gubernamental y de las políticas

Los gobiernos necesitan la confianza para poder aplicar de forma eficaz las políticas públicas y es muy poco probable que los apremiantes retos socioeconómicos se resuelvan en una sociedad dividida y desconfiada. Esto es especialmente importante en cuestiones relacionadas con la provisión de bienes públicos y las reformas constitucionales, que requieren, cada una, un sólido apoyo popular.

La confianza es importante para tener la credibilidad necesaria para modificar los incentivos económicos, así como el comportamiento de las empresas y los ciudadanos. Por tanto, la desconfianza puede ser perjudicial incluso frente a políticas públicas valiosas.

Cooperación económica

La confianza y la ética son intrínsecamente fundamentales para construir la cooperación económica en todas sus formas. Los países necesitan confiar unos en otros para establecer tratados internacionales. Los gobiernos también necesitan la confianza y el apoyo de sus ciudadanos respecto de estos tratados.

Las empresas también deben confiar en los gobiernos; de lo contrario, podrían decidir dirigir sus inversiones a otros lugares. Esto podría dejar escapar oportunidades potencialmente rentables, incluidas diversas actividades de externalización y deslocalización. La ausencia de confianza puede socavar el bienestar económico, así como la armonía económica, social y política.

¿En quién confía: en el Gobierno o en las empresas?Image: Edelman/Statista

Efectos indirectos del crecimiento económico

Por último, cada vez hay más pruebas empíricas que sugieren que la confianza favorece el crecimiento económico. Esto se produce a través de diversos canales, entre ellos el comercio internacional y el desarrollo financiero.

La confianza en los mercados y sistemas financieros atrae una mayor inversión. Además, puede impulsar la innovación, el emprendimiento y la productividad de las empresas, que se encuentran entre los principales motores del crecimiento económico.

¿Por dónde empezar a reconstruir la confianza y la ética?

Las economías del mundo nunca han estado tan interrelacionadas como lo están hoy. A medida que crece esta interdependencia, la cantidad y la demanda de mayor confianza y ética alcanzan una escala completamente distinta a la de cualquier otro momento de nuestra historia. Afortunadamente, como ciudadanos y líderes conscientes, tenemos el poder de reconstruir esta confianza. Esto es lo que se necesita:

1. Liderazgo

Necesitamos un liderazgo valiente que reúna a personas diferentes y las una. Este liderazgo debería plasmarse en un conjunto de instituciones con una visión de perfección y un mandato para avanzar hacia ella. Se requerirán líderes dispuestos a asumir riesgos, a ser los primeros en tender la mano y a actuar con integridad. La economía por sí sola no guiará a un país sin un liderazgo sólido.

2. Una mentalidad innovadora

Es imperativo que encarnemos una mentalidad innovadora para ir más allá de lo evidente y buscar soluciones a nuestros retos en lugares insospechados. Debemos ser creativos y aceptar los errores como un paso necesario hacia el descubrimiento. Esto es pertinente para todos los aspectos de las soluciones económicas. ¿Podemos pensar en nuevas formas de invertir más allá del capital tradicional? ¿Podemos alinear mejor los objetivos de los países y de las empresas? ¿Podemos redefinir lo que implican los acuerdos internacionales de cooperación?

Liderar y confiar en un mundo posverdad
Liderar y confiar en un mundo posverdad
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3. Movilidad social y reducción de las desigualdades

Es fundamental, ahora más que nunca, abordar las crecientes desigualdades económicas que erosionan la confianza. En concreto, debemos esforzarnos por combatir la desigualdad en materia de ingresos, educación y oportunidades. La movilidad social adquiere una importancia enorme para que quienes estén dispuestos y sean capaces de trabajar puedan ser recompensados.

Esta desigualdad de oportunidades, cuando no se basa en el mérito individual, reduce el sentido de equidad y la confianza de las personas. Es necesario un enfoque inclusivo para proporcionar a los grupos de bajos ingresos las redes y los contactos que necesitan.

4. Rendición de cuentas radical

El camino hacia el bienestar se construye con el carácter; nuestra felicidad se construye con el carácter, y la ética está en el corazón del carácter y de la responsabilidad individual. En El existencialismo es un humanismo, Jean-Paul Sartre escribe que somos «responsables de todos los hombres»: cuando el hombre elige, «al elegirse a sí mismo, elige a todos los hombres».

¿Te exiges a ti mismo la misma norma que exiges a los demás? ¿Estás siendo responsable? ¿Eres tú el ejemplo al que el resto de la sociedad puede mirar? Si no lo eres, asume una responsabilidad personal radical. Reconoce tus defectos y aprende de ellos. Sé fuerte en los tiempos difíciles, pero no olvides la amabilidad. Presupón lo mejor de los demás y piensa a largo plazo. Conviértete en referente y hazlo todo con profunda devoción y amor.

Todos somos inventores del futuro y tenemos el poder de transformar el mundo en el que vivimos. Convirtámonos en referentes y tomemos el camino de la integridad para construir más unidad y armonía, haciéndolo todo con profunda devoción y amor.

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