Si queremos construir ciudades verdaderamente sostenibles, debemos pensar en cómo utilizan las mujeres la energía y el espacio

Research on gender and energy access in developing countries has uncovered three key factors that result in women not having the same access to energy compared to men.
Research on gender and energy access in developing countries has uncovered three key factors that result in women not having the same access to energy compared to men.Image: Unsplash/Jarritos Mexican
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  • Las investigaciones muestran que los edificios diseñados sin tener en cuenta el género suelen beneficiar a los hombres y perjudicar por defecto a las mujeres, lo que repercute en la eficiencia energética.

  • Las investigaciones sobre género y acceso a la energía en países en desarrollo han revelado tres factores clave que hacen que las mujeres no tengan el mismo acceso a la energía que los hombres.

  • Estos son: la falta de datos desglosados por género que muestren cómo y cuándo necesitan energía las mujeres; la infrarrepresentación de las mujeres en el sector energético; y unas políticas energéticas neutrales en cuanto al género que relegan las necesidades energéticas de las mujeres.

Las mujeres y los hombres compaginan de distintas maneras sus diferentes responsabilidades, algo que la pandemia ha puesto de manifiesto con toda claridad. Pero quienes diseñan edificios no siempre tienen esto en cuenta. De hecho, los edificios diseñados sin tener en cuenta el género suelen beneficiar a los hombres y perjudicar por defecto a las mujeres.

A esto se suman las preocupaciones sobre la sostenibilidad relacionadas con la cantidad de energía que consumen los edificios. Para cumplir los objetivos de la COP26, la eficiencia energética de los edificios tendrá que mejorar un 30 % para 2030. Pero para que esto ocurra, es necesario tener en cuenta el género.

Los edificios representan alrededor del 40 %del consumo mundial de energía y cerca de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero; se prevé que ambas cifras sigan aumentando.

Sin embargo, las investigaciones muestran que, incluso cuando los edificios están equipados con tecnologías de bajo consumocomo ventanas de doble acristalamiento y sistemas de recuperación de calor, pueden acabar consumiendo alrededor de tres vecesmás energía de la prevista inicialmente. Esta variación se debe al comportamiento de las personas que ocupan esos edificios, un factor que los diseñadores no siempre tienen en cuenta.

Mi investigacióncon colegas sobre género y acceso a la energíaen países en desarrollo, entre ellos Pakistán, India, Nigeria y Ghana, ha revelado tres factores clave que hacen que las mujeres no tengan el mismo acceso a la energía que los hombres, una situación que dificulta aún más el logro de la sostenibilidad.

Hombres y mujeres utilizan la energía de distintas maneras debido a la división tradicional del trabajo entre ambos.Image: Unsplash/Volha Flaxeco

Las investigacioneshan demostrado que hombres y mujeres utilizan la energía de distintas maneras debido a la división tradicional del trabajo entre ambos. Incluso hoy, en la mayoría de las sociedades del mundo, se tiende a considerar a los hombres cabezas de familia y, con frecuencia, son quienes sostienen económicamente a sus familias.

Sin embargo, las mujeres realizan al menos 2,5 veces mástrabajo doméstico no remunerado que los hombres. Se ocupan de la mayoría de las tareas domésticas y de cuidados, como cocinar, limpiar y lavar la ropa, criar a los hijos y atender a las personas mayores; es en estas actividades donde suele concentrarse la mayor parte del consumo energético de las mujeres en el hogar.

En cambio, es mucho más probable que los hombres utilicen la energía doméstica para su comodidad, conveniencia y entretenimiento, por ejemplo, para la iluminación, los ventiladores, el aire acondicionado, los ordenadores y la televisión. Además, las mujeres suelen ser más responsablesque los hombres en lo que respecta al consumo energético y suelen tomar más decisiones respetuosas con el medio ambiente, como usar menos el aire acondicionado.

El acceso a la energía no es neutral en cuanto al género

El primero de los tres factores que encontramos es que todavía carecemos de suficientes datos desglosados por géneroque muestren con exactitud cómo y cuándo necesitan energía las mujeres. En segundo lugar, las mujeres están infrarrepresentadas en el sector energético. Según la Agencia Internacional de la Energía, las mujeres representan apenas el 22 % de la fuerza laboral del sector energético, y su proporción en los puestos directivos es aún menor.

En tercer lugar, las políticas energéticas que pretenden ser neutrales en cuanto al género suelen dejar las necesidades energéticas de las mujeres relegadas. Si no se diseñan expresamente los sistemas energéticos para beneficiar tanto a las mujeres como a los hombres, a menudo se producen situaciones en las que, por ejemplo, las limitadas conexiones eléctricas domésticas y los cortes de suministro programados afectan más a las rutinas cotidianas de las mujeres.

En la planificación y el desarrollo urbanos, el género también desempeña un papel importantepara lograr la sostenibilidad. Aunque en las próximas décadas las mujeres constituirán la mayoríade la población urbana, y aumentará el número de hogares encabezados por mujeres, estas siguen enfrentándose a numerosas barrerasen su vida cotidiana en las ciudades.

En parte, esto se debe a que, según las geógrafas Sylvia Chant y Cathy McIlwaine, las ciudades de todo el mundo todavía están «diseñadas abrumadoramente por hombres y para hombres». En cuanto al acceso a los espacios públicos, las mujeres no solo suelen tener patrones de desplazamientomás complejos que los hombres debido a su trabajo de cuidados no remunerado, sino que también les resulta más difícil acceder al transporte o sentirse segurasen él.

Balcones como este no ofrecen a las mujeres un espacio privado donde realizar actividades, lo que aumenta el consumo de energía en las actividades de interior.Image: Rihab Khalid

Sin embargo, mi investigacióncon mi colega Maiss Razemmuestra que incluso los espacios domésticos privados a menudo no están diseñados para las mujeres, lo que tiene implicaciones para la sostenibilidad. Por ejemplo, en Pakistán y Jordania, las viviendas contemporáneas suelen seguir diseños modernistas occidentalizados y dependen cada vez más de la ventilación mecánica y la refrigeración.

Las normativas de construcción de estos países también suelen limitar la altura de los muros y los pretiles de los tejados, a menudo por motivos estéticos. Esto hace que los espacios exteriores queden con frecuencia expuestos y protegidos por muros bajos, por lo que las mujeres —que deben respetar códigos culturales de recato— no pueden trabajar ni descansar al aire libre con privacidad.

Esto obliga a las mujeres a limitar el tiempo que pasan al aire libre. Por ejemplo, en vez de secar la ropa fuera, utilizan secadoras de tambor en el interior y, como consecuencia, tienen que encender el aire acondicionado y las luces, todo lo cual contribuye a un consumo innecesario de energía.

Además, ahora también se diseñan los espacios interiores para imitar estilos arquitectónicos occidentales populares, incluidos los diseños diáfanos con grandes ventanales. Esto no solo aumenta el calor dentro de los edificios(lo que requiere más aire acondicionado), sino que también acaba restringiendo el acceso privado al espacio interior de las mujeres más religiosas.

La energía, el género y el espacio están estrechamente relacionados.Image: Rihab Khalid

Las normativas urbanísticas también suelen impedir los edificios de uso mixto, donde hay tiendas u oficinas en la planta baja y viviendas en las plantas superiores. Pero, dado que las mujeres ya tienen un acceso limitado al empleo fuera del hogar, impedirles trabajar desde casa dificulta aún más que puedan ganar dinero.

Estas políticas de vivienda excluyentes tienen una larga historia de discriminación. Y su persistente «neutralidad de género» significa que aún estamos lejos de construir lo que la historiadora urbana Dolores Haydenimaginó como la «ciudad no sexista», diseñada para permitir el empoderamiento social y económico de las mujeres.

La energía, el género y el espacio están estrechamente relacionados. Solo investigando cómo se entrecruzan podremos empezar de verdad a avanzar hacia la creación de sociedades sostenibles.

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