En Luxury Time, un restaurante de la ciudad kurda de Erbil, no hay raciones tamaño hombre.
El restaurante solo para mujeres, con una plantilla íntegramente femenina, abrió este mes de la mano de Tara Mohammed Ihssan, una graduada en empresariales de 23 años, harta de la atención no deseada durante sus salidas nocturnas con amigas en el norte de Iraq.
«Si quieres salir, es muy incómodo porque todo el mundo te mira», dijo a Reuters.
«Así que siempre he pensado en hacer algo así para que tanto yo como las demás chicas nos sintamos cómodas».
El elegante y moderno interior del restaurante, con candelabros colgantes y sofás de colores, ha atraído, sin embargo, atención no deseada: algunos hombres se acercan a la puerta para ver a qué viene tanto revuelo.
«He estado pensando que, si esto sigue así, pondré seguridad en la puerta», dijo Ihssan.
«Me parece injusto que todos los cafés de aquí sean solo para hombres. ¿Por qué no pueden aceptar que haya este café para mujeres?».


