Una cuarta parte de las jóvenes de Inglaterra y Gales se mostraría reacia a denunciar el acoso sexual en el trabajo por temor a ser despedida como consecuencia, según una encuesta publicada el martes.
Dos años después de que el movimiento #MeToo contra los abusos y la mala conducta sexual arrasara las redes sociales de todo el mundo, las mujeres siguen temiendo pagar ellas el precio del acoso en lugar de sus agresores, afirmó Young Women's Trust, la organización que encargó la investigación.
"Ninguna mujer debería sentirse insegura en el trabajo ni tolerar el acoso sexual como si formara parte de su día a día", afirmó la directora ejecutiva de la organización benéfica, Sophie Walker, en un comunicado.
"Conmemoramos el aniversario de #MeToo con un nuevo llamamiento a la acción. ¿Cuándo entenderán los hombres que toman decisiones políticas, dirigen lugares de trabajo y encabezan empresas que el respeto y la igualdad para las mujeres son importantes?"
Young Women's Trust pidió al gobierno que actuara imponiendo a los empleadores la obligación legal de prevenir proactivamente el acoso sexual en el lugar de trabajo y haciéndolos responsables si no actúan ante las denuncias de tales incidentes.
Las revelaciones de abusos sexuales en Hollywood en octubre de 2017 dieron lugar al movimiento mundial #MeToo en las redes sociales, cuando las mujeres compartieron sus historias de abuso y discriminación sexual, lo que impulsó un debate más amplio sobre la remuneración, la representación y el sexismo.
Pese a algunos despidos de alto perfil de agresores, muchas mujeres temen que sus lugares de trabajo no estén dispuestos a combatir la mala conducta sexual, según la encuesta realizada a casi 2.000 mujeres de entre 18 y 30 años en Inglaterra y Gales.
Casi un tercio afirmó no saber cómo denunciar el acoso sexual en el trabajo, y un porcentaje similar dijo que desde el inicio del movimiento #MeToo ha habido "palabras, pero no acciones, para combatir el acoso sexual".
Alrededor del 15% conocía casos de acoso denunciados que no se gestionaron adecuadamente, y el 5% afirmó haberse visto obligada a cambiar de empleo a causa del acoso, la agresión o el abuso sexual.
En 2017, una encuesta reveló que más de la mitad de las mujeres británicas había sufrido acoso sexual en un lugar de trabajo o de estudio, desde comentarios inapropiados hasta agresiones sexuales.
"#MeToo ha contribuido a poner bajo el foco público lo extendido que está el acoso sexual en el lugar de trabajo", afirmó Alexandra Patsalides, abogada de derechos humanos del grupo por los derechos de las mujeres Equality Now.
"Los empleadores deben transmitir un mensaje claro: la mala conducta sexual nunca es aceptable, y es necesario aplicar políticas eficaces que aborden el comportamiento sexual depredador y exijan plena responsabilidad a los autores", afirmó.
