¿Cómo pueden recuperarse los países de la COVID-19? Lecciones de una nación africana

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  • La pandemia de COVID-19 ha afectado gravemente a la economía mauritana y ha revertido años de reducción de la pobreza. Alrededor de 48.000 personas han caído en la pobreza.

  • El Gobierno puede adoptar varias medidas para mantener la sostenibilidad fiscal en el futuro y, al mismo tiempo, mejorar la prestación de servicios en sectores sociales clave.

  • Reformar el sistema de gestión actual en todos los sectores sociales e intensificar los esfuerzos para recaudar más ingresos puede ayudar a generar ahorros.

Existe una vieja ortodoxia que sostiene que un país necesita una crisis para impulsar una reforma de la política macroeconómica. Dada la excesiva dependencia del país de los recursos extractivos, la crisis de los precios de las materias primas de 2015 fue esa crisis para Mauritania.

Desde entonces, el Gobierno emprendió reformas decisivas que ayudaron a convertir el déficit fiscal del 2,7 % del PIB en 2014-2015 en un superávit del 1 % del PIB en 2016-2019, una de las mejores posiciones fiscales del África subsahariana. Sin embargo, pese a restablecer la estabilidad macroeconómica, el crecimiento económico fue modesto. El PIB per cápita solo creció un 0,4 % durante el período 2016-2019, lo que pone de relieve la necesidad de adoptar una política fiscal favorable al crecimiento.

Convertir una crisis en una oportunidad

La crisis de la COVID-19 ha afectado gravemente a la economía mauritana y ha revertido años de reducción de la pobreza. Como resultado, la economía se contrajo un 1,5 % en 2020. Esto provocó pérdidas de empleo e ingresos y empujó a unas 48.000 personas a la pobreza extrema. Al igual que durante la crisis de las materias primas de 2015 , el impacto de la COVID-19 ofrece al Gobierno la oportunidad de emprender nuevas reformas de políticas y encauzar la economía en una nueva dirección, lo que podría situarla en una posición más sólida para afrontar futuras crisis.

Nuestro último examen del gasto público muestra que el Gobierno puede adoptar varias medidas para mantener la sostenibilidad fiscal en el futuro y, al mismo tiempo, mejorar la prestación de servicios en sectores sociales clave. Estas son las principales recomendaciones del informe:

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I. Mantener la sostenibilidad fiscal y de la deuda mediante el fortalecimiento de la movilización de ingresos: Además de mantener una estrategia prudente de endeudamiento que favorezca la financiación en condiciones favorables para garantizar la sostenibilidad de la deuda, Mauritania se beneficiaría considerablemente de intensificar sus esfuerzos para recaudar más ingresos, especialmente para atender las mayores necesidades sociales tras el impacto de la COVID-19. De hecho, Mauritania tiene un excelente potencial para aumentar sus ingresos tributarios hasta aproximadamente el 17-17,3 % del PIB, lo que supondría entre un 2 y un 3 % adicional del PIB con respecto a lo que recauda actualmente. Para lograrlo, se necesitan reformas esenciales de la política tributaria. Estas reformas deberían centrarse en racionalizar los gastos tributarios ineficientes y contraproducentes (el 3,4 % del PIB en 2019) y mejorar el rendimiento de los impuestos sobre los salarios, cuyo rendimiento es bajo: apenas el 1,6 % del PIB, frente al 2-3 % en el África subsahariana (ASS).


II. Reformar el sistema vigente de gestión de la inversión pública: Pese a los niveles elevados y sostenidos de inversión pública durante la última década —superiores al promedio del ASS—, Mauritania está rezagada respecto de la mayoría de los países de comparación en cuanto a la calidad y el volumen de sus infraestructuras. La discrepancia entre la cantidad de inversión pública y la calidad de las infraestructuras apunta a ineficiencias y a una gestión deficiente de la inversión pública (GIP). Por ello, las reformas de la GIP son esenciales para garantizar que estos gastos ofrezcan altos rendimientos tanto sociales como económicos. Entre ellas figuran el fortalecimiento de los sistemas de presupuestación de capital, la puesta en funcionamiento de herramientas de evaluación de la inversión pública, la resolución de las deficiencias existentes en el marco de gestión de la inversión pública, la mejora del mecanismo de auditoría vigente y el fortalecimiento del marco de las asociaciones público-privadas (APP).


III. Emprender reformas en todos los sectores sociales: Los sectores sociales absorben una parte significativa del gasto público y necesitan reformas. En materia de protección social, esto incluye aumentar las prestaciones asignadas al Programa de Transferencias Sociales Tekavoul vigente, dirigido a las personas en situación de pobreza extrema. También implica establecer un «Mecanismo Financiero Común» para coordinar las transferencias del Gobierno y de los donantes relacionadas con la seguridad alimentaria. Tanto los sistemas de pensiones privados como los públicos requieren reformas en torno a la indexación por inflación, la ampliación de la edad de jubilación, el aumento de las tasas de cotización y la reducción de las tasas de acumulación, a fin de encauzarlos hacia una trayectoria sostenible. También es necesario controlar los subsidios ineficientes a los combustibles y los alimentos, que podrían dirigirse mejor a quienes más necesitan apoyo. En el sector educativo, aunque será importante mantener la tendencia al alza del gasto en educación observada desde 2018, será fundamental mejorar la eficiencia de ese gasto. Algunas reformas para lograrlo incluyen mejorar la distribución del presupuesto por nivel educativo y reforzar la formación inicial del profesorado. Estas reformas ayudarán a reducir las elevadas tasas de abandono y repetición y a mejorar la calidad de la educación.

El conjunto de reformas señalado anteriormente generará ahorros estimados en el 3,1 % del PIB al año. Estos ahorros no solo mantendrán la sostenibilidad fiscal y de la deuda, sino que también ayudarán a respaldar una economía más inclusiva al liberar recursos para las tan necesarias inversiones en los sectores sociales y hacer que Mauritania sea más resiliente ante futuras crisis.

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