La representación importa, pero lo que realmente importa es el aporte de conocimiento

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  • La visión estándar de la buena gobernanza y la representación es que debe haber representación de voces y perspectivas diferentes dentro de la organización y que puedan influir en ella.

  • Los enfoques indígenas de la representación hacen más hincapié en dar voz al conocimiento que poseen comunidades concretas y en la escalabilidad mediante el intercambio de conocimiento.

  • Los enfoques indígenas de custodia del conocimiento y de la «escalabilidad fractal» pueden aplicarse a la buena gobernanza aprendiendo de quienes custodian el conocimiento, invirtiendo en ellos y amplificando sus voces para lograr cambios sistémicos.

Los gobiernos, las instituciones y las organizaciones profesionales han sido formados para pensar que las buenas decisiones se derivan de la buena gobernanza y que esta es producto de una buena representación.

La noción de que una buena representación abarca perspectivas e identidades diversas también ha ganado terreno en las últimas décadas, lo que ha llevado a una mayor participación en puestos de autoridad, incluidos consejos de administración y comités, de personas pertenecientes a poblaciones marginadas y minoritarias.

Pero estos esfuerzos no han tenido un éxito total, por varias razones:

  • Las organizaciones e instituciones han tenido dificultades para cubrir puestos.

  • Los titulares no se sienten cómodos para expresar libremente ni con seguridad sus opiniones.

  • Se acusa a las personas designadas de haber sido seleccionadas por sus características protegidas y no por sus conocimientos, lo que socava al individuo.

  • No es una representación simplista lo que se necesita, sino el aporte de conocimiento de los grupos infrarrepresentados.

  • Puede resultar agotador hablar continuamente en nombre de un grupo, sobre todo si alguien no está autorizado a hablar por el conocimiento o el grupo que representa.

Aunque es importante comprender y abordar los sesgos y discriminaciones que subyacen a algunos de los puntos anteriores, resolver estos desafíos no resolverá necesariamente las cuestiones de la toma de decisiones y la buena gobernanza.

El modelo actual de la política de representación se basa en la premisa de que la «representación» es la principal cuestión de las partes interesadas que hay que superar. Así, nos encerramos en la pregunta: «¿Quién está aquí?». Pero también debemos preguntarnos:

  • ¿Qué saben quienes están aquí?

  • ¿Qué conocimiento falta?

  • ¿Cómo podemos asegurarnos de que se escuche a las voces adecuadas, y no solo de que se las oiga?

Las formas indígenas de gobernanza y toma de decisiones, desarrolladas y perfeccionadas a lo largo de milenios, son distintas de los modelos occidentales de representación. Analizar dos conceptos indígenas interrelacionados —«custodia del conocimiento» y «escalabilidad fractal»— puede arrojar luz sobre las deficiencias de los enfoques convencionales y ofrecer un camino para repensar los problemas y las soluciones.

Conceptos indígenas de representación

Custodia del conocimiento

En las culturas indígenas y no indígenas, se considera importante la voz de todas las personas. Sin embargo, existen diferencias en la forma en que se autoriza, se respalda y se orienta la voz.

En las democracias occidentales existe el supuesto implícito de que la voz solo es eficaz a escala cuando amplifica las voces que representa. La autoridad de cualquier voz procede del número de personas a las que se ha delegado la representación y suele estar vinculada a quienes ocupan posiciones de poder.

La activista Hindou Oumarou Ibrahim habla sobre los pueblos indígenas y el cambio climático.
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En la cultura indígena, la voz empodera el conocimiento de un tema específico, de modo que los custodios del conocimiento (ancianos, jefes y líderes culturales) pueden no hablar en nombre de su comunidad, sino en nombre de su conocimiento. Naturalmente, en algunos casos, esta custodia del conocimiento tendrá que ver con la representación de la comunidad, incluida la gobernanza o la ley (o la tradición oral), pero se trata de una condición ganada mediante la custodia del conocimiento y no solo por la posición.

En lugar de limitarse a ejercer el poder posicional, el liderazgo cultural asume la responsabilidad y la autoridad que le otorga la comunidad. En lugar de ser solo una oportunidad para ejercer el poder jerárquico, el custodio del conocimiento ostenta una condición cuidadosamente forjada de aprendizaje, enseñanza y compromiso con el ámbito del saber en beneficio de otros.

Escalabilidad fractal

Los modelos occidentales de representación se basan en la escalabilidad de la voz, que tradicionalmente crece en vertical o en horizontal para representar a grupos más amplios.

Utilizando un concepto informático común, la escalabilidad vertical significa añadir más potencia a una sola máquina, mientras que la escalabilidad horizontal significa añadir más máquinas al conjunto de recursos. Ampliar las voces dentro de organizaciones e instituciones ha significado incorporar a más personas (más máquinas) y ampliar el alcance y la influencia de esas personas dentro de la organización (más potencia).

Los modelos indígenas de escalabilidad suelen adoptar un enfoque más complejo y matizado, «fractal».

Este concepto de escalabilidad fractal se explora en el reciente informe del Foro Económico Mundial, Embedding Indigenous Knowledge in the Conservation and Restoration of Landscapes. Tomando como ejemplo el vasto y biodiverso continente australiano, cientos de grupos nacionales distintos practican responsabilidades similares pero diferenciadas de cuidado de la tierra en sus respectivas regiones. El efecto colectivo se ha amplificado, aunque no haya estado coordinado directamente al margen de los ciclos compartidos de la naturaleza y del intercambio de conocimientos culturales.

Aplicación de los enfoques indígenas a la buena gobernanza

¿Cómo podría ser un modelo de custodia del conocimiento y de escalabilidad fractal si lo aplicáramos al reto de representar la voz en organizaciones e instituciones?

Extendiendo el ejemplo informático, consideremos una organización financiera que nombra un comité interno para evaluar el uso ético de sus sistemas de inteligencia artificial (IA). Los enfoques tradicionales podrían llevarles a designar a alguien de comunidades que sufren sesgos o discriminación por parte de la IA, como las mujeres y las personas de color. Podría enviarse a la plantilla un correo electrónico general en busca de voluntarios pertenecientes a estos grupos identitarios. El comité acabará reuniendo «identidades representativas», pero no necesariamente «custodios del conocimiento de la vulnerabilidad».

Aplicando un modelo de custodia del conocimiento, ¿qué ocurriría si, en lugar de que un comité interno evaluara la ética del producto, su cometido fuera establecer relaciones con las comunidades afectadas por el sesgo y la discriminación de la IA y que tienen conocimientos de IA y ética?

Este comité interno no solo podría aprender de estos expertos e invertir en ellos, sino también ayudar a amplificar sus voces para propiciar un cambio sistémico. Es decir, asegurar que sus voces se escuchen a nivel regulatorio y legislativo, y no queden confinadas en una sola organización, ayudando así a hacer avanzar a un sector, en lugar de limitar sus conocimientos a una fuente de ventaja competitiva.

La escalabilidad fractal demuestra que, cuando todos comparten una comprensión común del ecosistema —los principios de gobernanza colectiva que lo sostienen y los individuos que lo integran están facultados para mantenerlo—, puede garantizarse la salud del sistema en su conjunto. El principio de custodia del conocimiento garantiza que se anime a las personas a tener capacidad de decisión sobre un proceso, al tiempo que existe una obligación compartida.

En lugar de considerar la diversidad y el éxito en materia de representación como una medida de cuán grande o amplia puede llegar a ser una organización, estas instituciones podrían dedicar más tiempo e inversión a facilitar órganos dirigidos por la comunidad que ya son propiedad de poblaciones marginadas y minoritarias y que están integrados por ellas.

Siguiendo los modelos de escalabilidad fractal y de custodia del conocimiento, una comprensión común del ecosistema y los principios de gobernanza colectiva podrían aplicarse para crear una sociedad más equitativa, justa e igualitaria, en la que todos los gobiernos, organizaciones e instituciones acepten la responsabilidad individual de contribuir a una solución compartida, sin riesgo ni límite para su éxito.

En un mundo desigual, la política de representación que se basa en incorporar voces diferentes sigue siendo fundamental, pero tiene límites. Incluso puede tener consecuencias perjudiciales (aunque solo sean presiones asimilacionistas) para las voces genuinamente oprimidas y divergentes, para las que la mera presencia es insuficiente para superar el desequilibrio de poder.

En cambio, al dar un paso atrás y mirar fuera de su sistema hacia voces diferentes que custodian conocimiento y hacia organizaciones dirigidas por la comunidad, las organizaciones podrían subir el volumen de la diferencia.

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