Priorizar la salud de las empleadas es un imperativo estratégico. Aquí tienes 4 maneras de hacerlo

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  • El porcentaje de mujeres en la alta dirección aumentó del 17% en 2015 al 28% en 2023.

  • Una nueva investigación sobre la salud de los empleados muestra que las mujeres afirman estar más agotadas y tener peor salud mental y espiritual que los hombres.

  • Los empleadores pueden contribuir positivamente, por ejemplo, apoyando a quienes cuidan de otras personas, aumentando la flexibilidad, reduciendo las microagresiones y ofreciendo apoyo específico.

El lugar de trabajo es un crisol. Las exigencias profesionales se entrecruzan con el bienestar personal, incluida la salud mental. Las mujeres trabajadoras desempeñan muchas funciones simultáneas —líder, mentora, amiga, pareja, familiar, cuidadora, madre— que deben equilibrar. También afrontan desafíos particulares, como las expectativas sociales, los sesgos de género y las estructuras organizativas, que aumentan las exigencias sobre su bienestar general.

La experiencia laboral de las mujeres también puede repercutir considerablemente en su salud, dado que más de la mitad de la carga de problemas de salud que afecta a las mujeres incide en ellas durante sus años de vida laboral.

Aun así, las mujeres están logrando grandes avances en el trabajo. Un informe de 2023 sobre las mujeres en el lugar de trabajo destacó avances significativos en el número de mujeres que trabajan, especialmente en los puestos más altos: el porcentaje de mujeres en la alta dirección aumentó del 17% en 2015 al 28% en 2023.

Sin embargo, estos logros, obtenidos con mucho esfuerzo, son frágiles. Las mujeres —en especial las mujeres de color— siguen estando infrarrepresentadas en todos los niveles de las empresas, y el avance es particularmente lento entre las gerentes y directoras.

La buena noticia: los empleadores tienen la capacidad de influir positivamente en la salud de las mujeres que forman parte de sus plantillas.

En su lugar: mujeres, salud mental y trabajo

Entonces, ¿cómo influye el lugar de trabajo en la salud de las mujeres y qué pueden hacer los empleadores para mejorarla?

Un estudio reciente del Instituto de Salud McKinsey que encuestó a más de 30 000 empleados de 30 países reveló que las mujeres están más agotadas y tienen peor salud mental y espiritual que los hombres, lo que las expone a un mayor riesgo de agotamiento.

En todo el mundo, el 42% de los participantes declaró tener síntomas de agotamiento. Sin embargo, el agotamiento es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres: 46% frente a 38%, respectivamente. Las mayores diferencias en el agotamiento entre hombres y mujeres se observaron en Francia, India, Japón, Países Bajos, Nigeria, Arabia Saudita y Corea del Sur, con una diferencia superior al 10%.

Las mujeres obtuvieron puntuaciones mucho más bajas en salud mental (el 70% de los hombres y el 65% de las mujeres declararon tener buena salud mental) y salud espiritual (el 61% de los hombres y el 56% de las mujeres declararon tener buena salud espiritual). La relación entre el género y la salud mental está bien documentada. En todo el mundo, las mujeres presentan tasas de depresión a lo largo de la vida casi dos veces mayores y más trastornos de ansiedad que los hombres.

La Iniciativa para una Fuerza Laboral Saludable del Foro Económico Mundial reúne a más de 50 organizaciones líderes de todo el mundo para priorizar la salud mental de los empleados en el lugar de trabajo. Mediante esfuerzos colaborativos de múltiples partes interesadas, la iniciativa destaca las mejores prácticas, los indicadores clave y los sólidos argumentos empresariales para que las empresas inviertan en programas y políticas de salud mental eficaces. Esta plataforma de acción colectiva permite a las partes interesadas participantes lograr avances tangibles a gran escala en la atención al bienestar psicológico y la seguridad de la fuerza laboral actual.

En el lugar de trabajo, las mujeres declaran tener una salud integral más baja que los hombres en todos los aspectos.Image: Encuesta sobre empleo del Instituto de Salud McKinsey, 2023

Apoyar la salud integral de las mujeres

Apoyar la salud de las mujeres es complejo y depende de múltiples factores, pero hay pruebas claras de que tomar cuatro medidas clave puede marcar una diferencia significativa para todos los empleados, independientemente de su género, y, por tanto, repercutir positivamente en las mujeres en el lugar de trabajo.

1. Aumentar el apoyo a quienes cuidan de otras personas.

Aunque hay excelentes ejemplos de hombres que comparten cada vez más estas responsabilidades con las mujeres, persiste una división desigual, y las mujeres realizan más trabajo no remunerado, como cuidar de otras personas, que los hombres. Muchas más mujeres afirman cuidar de alguien que vive con una enfermedad mental o física (entre quienes cuidan, el 61% son mujeres y el 39%, hombres). Apoyar a quienes cuidan de otras personas, por ejemplo mediante asesoramiento especializado, reducirá el agotamiento, ayudará a retener a empleados con talento y probablemente mejorará el rendimiento empresarial.

2. Reducir las microagresiones.

Las mujeres tienen el doble de probabilidades de que las interrumpan y de oír comentarios sobre su estado emocional. La situación es aún peor para las mujeres con identidades tradicionalmente marginadas, como las mujeres negras, las mujeres LGBTQ+ y las mujeres con discapacidad.

Las mujeres que sufren microagresiones tienen muchas menos probabilidades de sentirse psicológicamente seguras, lo que dificulta que asuman riesgos, propongan ideas nuevas o planteen inquietudes. También tienen tres veces más probabilidades de pensar en dejar su trabajo y cuatro veces más probabilidades de sufrir agotamiento casi constantemente. Si permiten que las microagresiones persistan sin intervenir, las organizaciones impiden que los empleados alcancen todo su potencial y corren el riesgo de perder a personas con talento.

3. Aumentar la flexibilidad laboral.

La gran mayoría de los empleados afirma que la posibilidad de trabajar a distancia y controlar sus horarios son algunos de los principales beneficios que ofrecen las empresas, solo por detrás de la atención médica. Aunque tanto hombres como mujeres desean flexibilidad laboral, su impacto es desproporcionado en las mujeres. El informe reveló que las mujeres que pueden trabajar desde el lugar que prefieren tienen una salud mental un 15% mejor, una salud espiritual un 19% mejor y un 19% menos de agotamiento.

4. Ofrecer apoyo adaptado a las mujeres.

Como se destaca en nuestro informe reciente, la salud de las mujeres abarca más que la salud reproductiva. Los empleadores deben invertir en la salud de las mujeres, ya que esto a menudo les permite trabajar con mayor eficacia. Podrían estudiar cómo lograr que las mujeres participen más en los procesos de toma de decisiones, ofrecer prestaciones de salud y bienestar que apoyen la salud de las mujeres y crear entornos laborales seguros donde ellas puedan hablar abiertamente de sus necesidades de salud. Por ejemplo, algunos empleadores han establecido permisos menstruales para que las mujeres que necesiten descansar durante los primeros 1-2 días de la menstruación puedan hacerlo. Además, los permisos prolongados de maternidad y cuidado infantil refuerzan la confianza de las mujeres y transmiten el apoyo del empleador a sus trayectorias personales.

También es fundamental no pasar por alto la menopausia. La Comisión para la Igualdad y los Derechos Humanos (EHRC) del Reino Unido publicó nuevas directrices que implican que, en el futuro, los empleadores podrían enfrentarse a acciones legales por discriminación por discapacidad si no realizan «ajustes razonables» para las mujeres con síntomas de menopausia.

¿Cómo promueve el Foro Económico Mundial la equidad en el lugar de trabajo?

El Informe sobre el futuro del empleo de 2023 reveló que el 75% de las empresas encuestadas prevé adoptar tecnologías de IA, macrodatos y computación en la nube en los próximos cinco años.

El Centro para la Nueva Economía y la Sociedad ofrece una plataforma para que los líderes compartan conocimientos sobre la adopción y eficacia de las nuevas tecnologías y la preparación de la fuerza laboral para utilizarlas. Nuestro trabajo incluye desarrollar conocimientos y fomentar el diálogo sobre crecimiento, empleo, competencias, equidad y riesgos.

Conoce más sobre nuestro impacto:

  • Paridad de género: Desde 2006, cada año hemos medido el estado y la evolución de la paridad de género en 101 economías, ayudando a quienes toman decisiones a identificar las políticas más eficaces para cerrar las brechas de género. En Chile, ayudamos a establecer aceleradores de paridad de género y beneficiamos a 728 000 mujeres, lo que redujo la brecha de género en un 37% en las empresas participantes.

  • Revolución de la recapacitación: Junto con nuestros socios, ayudamos a la fuerza laboral mundial a preparar sus carreras para el futuro. Colaboramos con más de 350 organizaciones para ofrecer a 1000 millones de personas una mejor educación, competencias y oportunidades económicas para 2030.

  • Inclusión de las personas con discapacidad: Junto con Valuable500, colaboramos con la mayor red mundial de directores ejecutivos comprometidos con cerrar la brecha en la inclusión de las personas con discapacidad. Sus miembros avanzan al adoptar más ampliamente las mejores prácticas de accesibilidad digital e incluir la discapacidad en sus estrategias de diversidad, equidad e inclusión.

  • Justicia racial: Colaboramos con una coalición mundial de 55 organizaciones de 13 industrias comprometidas con la creación de lugares de trabajo equitativos y justos para profesionales de grupos raciales y étnicos infrarrepresentados.

¿Quieres saber más sobre el impacto de nuestro centro o participar? Ponte en contacto con nosotros.

Atender las necesidades de salud de las mujeres en el lugar de trabajo no es solo una cuestión de compasión; es un imperativo estratégico para fomentar entornos inclusivos y productivos. Al aplicar políticas de apoyo, promover el diálogo abierto y cuestionar los sesgos arraigados, las organizaciones pueden ayudar a las mujeres a desarrollarse profesionalmente y, al mismo tiempo, cuidar de su salud mental y bienestar general.

Este artículo de Agenda se redactó con aportes de Barbara Jeffery, socia de McKinsey & Company, y Roxy Merkand, especialista en investigación científica del Instituto de Salud McKinsey.

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