¿Cómo puede Indonesia erradicar su pobreza endémica?

A view of poor neighbourhoods where residents live in ramshackle homes crowded onto hillsides surrounding the capital Caracas, Venezuela November 15, 2005. REUTERS/Howard Yanes - RP2DSFICOYAB
In Indonesia 25 million people live below the poverty line.Image: REUTERS/Howard Yanes
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La pobreza sigue siendo un problema arraigado en Indonesia, a pesar del éxito del país al reducir su tasa de pobreza a un solo dígito por primera vez en 2018.

En septiembre de 2018, la tasa de pobreza de Indonesia se situaba en el 9.66% de la población total. Esto significa que alrededor de 25 millones de personas viven por debajo del umbral de pobreza. Statistics Indonesia afirmó que era la cifra más baja jamás registrada. En septiembre de 2017, la tasa de pobreza se situaba en el 10.12%, con alrededor de 26.58 millones de personas pobres.

El Gobierno ha distribuido ayudas monetarias y no monetarias, como tarjetas para prestaciones sanitarias y descuentos en alimentos, con el fin de erradicar la pobreza en zonas remotas y urbanas. Sin embargo, en algunas provincias de Indonesia la pobreza sigue siendo un desafío.

El antropólogo estadounidense Clifford Geertz explicó que la pobreza en Indonesia estaba relacionada con la tendencia social y cultural de las personas de bajos ingresos a compartir. Observó que las personas pobres de Java tienden a compartir sus escasos bienes con sus familiares, un hábito que las empobrece aún más a medida que sus familias crecen.

En consonancia con las conclusiones de Geertz, nuestras últimas investigaciones revelan que la cultura sigue desempeñando un papel importante entre la población pobre de Indonesia, especialmente en Java. Observamos que la aceptación de la pobreza por parte de la gente es el mayor obstáculo para erradicarla en Yogyakarta y Banten, ambas en la isla de Java, la más poblada de Indonesia.

Investigación y hallazgos

Yogyakarta, a unos 500 kilómetros de Yakarta, la capital de Indonesia, es la provincia más pobre de Java. Su tasa de pobreza se sitúa en el 11.81%, por encima de la cifra nacional.

Banten, la provincia más occidental de Java, es la sexta región más rica. Su tasa de pobreza se sitúa en el 5.26%. Sin embargo, muchas personas no encuentran trabajo allí después de la temporada de cosecha. El año pasado, la tasa de desempleo tras el período de cosecha se situó en el 15.4%, por encima del 13.7% registrado durante la temporada de cosecha. La falta de competencias y educación impide que la gente consiga otros empleos fuera de la agricultura.

Mis colegas y yo, del Instituto Indonesio de Ciencias, realizamos trabajo de campo entre 2015 y 2017 en las regencias de Serang y Pandeglang, en Banten, y en la regencia de Gunung Kidul, en Yogyakarta, para identificar los factores no económicos que causan la pobreza.

Elegimos estas dos provincias por sus altas tasas de pobreza y los sólidos valores culturales de sus habitantes.

Entregamos cuestionarios a 1,198 participantes seleccionados y realizamos entrevistas en profundidad a 20 hogares.

Nuestra investigación reveló que la actitud fatalista de la gente le había impedido salir de la pobreza. La mayoría de las personas encuestadas creía que ser pobre era el destino que Dios les había asignado y que no podían hacer nada al respecto. Se cree que esta actitud proviene de una filosofía javanesa de aceptación llamada «nrimo».

También descubrimos que esta actitud había llevado a la negación de la propia situación. Al creer que la pobreza era un designio de Dios, la mayoría de las personas encuestadas afirmaba que en realidad no era pobre, pues siempre encontraba la ayuda de Dios mediante las ayudas sociales y el apoyo familiar.

Esta negación de la propia situación dificulta los esfuerzos del Gobierno para reducir la pobreza en la región, ya que resulta complicado identificar a las personas pobres que no quieren admitir que lo son.

Un problema multidimensional

Nuestra investigación muestra que la pobreza es un problema multidimensional y que sus causas fundamentales varían de una región a otra.

Los hallazgos explican por qué los programas gubernamentales de reducción de la pobreza fracasan en algunas provincias. El enfoque uniforme del Gobierno, que consiste en distribuir dinero y arroz entre las personas pobres, no puede resolver los problemas de pobreza de algunas regiones.

Es importante comprender que cada provincia puede afrontar problemas de pobreza distintos, ya que cada zona tiene dificultades específicas. Entre ellas se cuentan la falta de acceso a los servicios públicos y la escasez de recursos naturales.

Nuestra investigación sugiere que el Gobierno adopte enfoques sociales y culturales para comprender en su conjunto el problema de la pobreza de una región. El análisis de la pobreza debería comenzar por identificar la relación entre las personas y su entorno social.

También sugerimos que el Gobierno ofrezca soluciones que aborden no solo los problemas económicos, sino también estas cuestiones sociales y culturales. La distribución de ayudas sociales quizá no baste para reducir la pobreza en provincias donde esta constituye un problema cultural. En su lugar, los gobiernos locales pueden crear programas para capacitar y empoderar a la población rural.

El Gobierno también debería reconocer los recursos locales como soluciones a la pobreza. Por ejemplo, las zonas rurales pueden centrarse en programas para cultivar sus tierras de forma más sostenible.

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