La lucha de Panamá por un derecho postergado: la independencia económica de las mujeres

Like is the rest of the world, the pandemic disproportionately impacted the Panama women
Like is the rest of the world, the pandemic disproportionately impacted the Panama womenImage: Dave Lonsdale
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• Las mujeres panameñas, al igual que las mujeres de todo el mundo, se han visto afectadas de manera desproporcionada por la pandemia de COVID-19.

• Panamá fue uno de los primeros países en asociarse a la Coalición Internacional para la Igualdad Salarial.

• Ahora, el Gobierno sigue introduciendo nuevas medidas para impulsar la participación de las mujeres panameñas en la fuerza laboral.

La lucha por la igualdad plena y el empoderamiento económico de las mujeres se ha prolongado durante muchas generaciones y se intensificó cuando los efectos de la pandemia de COVID-19 afectaron de manera desproporcionada a más mujeres que hombres en el lugar de trabajo. Panamá no fue la excepción: el 46,5 % de las mujeres empleadas trabajaba en los sectores más afectados por la crisis, frente al 29,6 % de los hombres empleados. Mientras las economías planean su reconstrucción en un escenario pospandémico, las políticas con perspectiva de género que sitúen en primer plano las necesidades de las mujeres y las niñas panameñas deben ser un elemento central de los esfuerzos de recuperación si queremos erradicar este problema de una vez por todas en todos nuestros países. Pedimos menos palabras y más acciones en favor de un futuro más equitativo.

Igualdad salarial para las mujeres panameñas: los desafíos

Lograr la igualdad salarial es una cuestión compleja. Muchas mujeres panameñas, aunque tienen las aptitudes necesarias para acceder a puestos de liderazgo, carecen de la formación o capacitación especializada que aceleraría su trayectoria porque no contaron con los recursos, incentivos o apoyo necesarios. En términos más generales, existen problemas estructurales profundos que inciden en el papel de las mujeres en la fuerza laboral. Algunos están relacionados con la percepción —e incluso la autopercepción— de las mujeres en el trabajo; otros, con cuestiones más concretas, como el cuidado infantil. A las mujeres de Panamá afectadas por estos y otros problemas se les niega un futuro y una remuneración acordes con sus capacidades.

Como parte de los esfuerzos de nuestro país para abordar esta cuestión, el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano de Panamá (INADEH), con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha elaborado una hoja de ruta para promover la participación de las mujeres panameñas en carreras y cursos no tradicionales. Incluye medidas a corto plazo, como cursos piloto en áreas técnicas y campañas para cuestionar los estereotipos de género sobre las ocupaciones técnicas. Entre las medidas a largo plazo de la hoja de ruta figuran aumentar el número de instructoras de educación y formación técnica y profesional (EFTP), así como poner a prueba servicios de cuidado infantil en determinados centros de formación.

La EPIC y las mujeres panameñas

Como uno de los primeros países en asociarse a la Coalición Internacional para la Igualdad Salarial (EPIC), Panamá avanza por el camino de la transformación social. Recientemente tuvimos el honor de incorporarnos a su Comité Directivo, como parte de los renovados esfuerzos y el compromiso de nuestro país para cerrar la brecha salarial de género. Como mujer con casi dos décadas de experiencia en el derecho, los negocios y el Gobierno, he vivido en primera persona cómo las mujeres en Panamá deben luchar el doble para recibir la mitad del reconocimiento. Y en nuestra sociedad mercantilista, la mayor forma de reconocimiento es el salario.

Situación de las mujeres panameñas: índice de brecha de género, donde 1 representa la paridad de género y 0, la desigualdadImage: Statista.org

Panamá también participa en la Iniciativa de Paridad de Género (IPG), una ambiciosa plataforma para promover la participación y el liderazgo de las mujeres panameñas en la fuerza laboral y cerrar las brechas económicas de género. A través de la IPG, los sectores público y privado de Panamá han trabajado juntos para impulsar diversas iniciativas que animan a cientos de jóvenes panameñas a estudiar y seguir carreras con mayor demanda futura. Entre ellas figuran el Programa Más Mujeres en Tecnología, una campaña de sensibilización digital para aumentar la participación de las mujeres panameñas en carreras de ingeniería y técnicas, y la campaña Soy Mujer, Soy Capaz, cuyo objetivo es alentar a las niñas de 12 a 18 años a elegir carreras STEM. La IPG también incluye iniciativas como becas, pasantías y programas de inserción laboral.

Panamá ha firmado el Convenio núm. 100 de la OIT sobre igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor, y nos sumamos a EPIC para pedir su ratificación universal antes de 2030. Como parte del compromiso de nuestro país, nos estamos preparando para aprobar una ley que establezca el 23 de mayo, fecha en que entró en vigor el Convenio núm. 100, como Día de la Igualdad de Remuneración. También estamos trabajando en cambios al Decreto Ejecutivo núm. 53, de 25 de junio de 2002, que reglamenta la Ley 4, de 29 de enero de 1999, por la que se establece la igualdad de oportunidades para las mujeres de Panamá en materia de igualdad salarial.

Al crear oportunidades para que las mujeres panameñas accedan a la educación y participen plenamente en la fuerza laboral, otro pilar para lograr la igualdad salarial es la representación equitativa en puestos de liderazgo. En consonancia con esta idea, nuestro Gobierno estableció una cuota para que las mujeres ocupen el 30 % de los puestos en las juntas directivas estatales. Reconocemos que esto es solo el comienzo y nos comprometemos a superar este porcentaje en el futuro.

Las mujeres panameñas deben ser parte integral de la solución para la recuperación de las economías en la era pospandémica, y los programas que diseñemos deben tener en cuenta las cuestiones de género y ser lo bastante prácticos para marcar una diferencia en nuestra participación en la fuerza laboral. Ya es hora de que los líderes de todo el mundo se comprometan a utilizar las herramientas a nuestro alcance y elaborar políticas concretas para aumentar la participación de las mujeres en la fuerza laboral, reducir la brecha salarial de género, promover a las mujeres panameñas en puestos de liderazgo e impulsar el emprendimiento femenino. Debemos exigir igual remuneración por un trabajo de igual valor: no como un eslogan combativo, sino como un llamamiento a la justicia.

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