Activistas LGBT+ han afirmado que la aprobación de una ley que reserva el 1% de los puestos del sector público de Argentina para personas transgénero transformará la vida de la comunidad trans.
Los senadores votaron de forma abrumadora a favor de esta ley en Argentina, país que ya cuenta con algunas de las legislaciones más progresistas en derechos de las personas trans.
Aunque la cuota se aplica a organizaciones estatales, los incentivos económicos incluidos en la nueva ley buscan ayudar a las personas trans a encontrar trabajo en todos los sectores.
Si bien la nueva ley de Argentina supone un paso positivo para la comunidad trans, aún queda mucho por hacer en el camino hacia la igualdad.
Una ley que reserva el 1% de los puestos del sector público de Argentina para personas transgénero transformará la vida cotidiana de la comunidad trans del país, afirmaron activistas LGBT+ tras la aprobación definitiva de la medida por parte del Congreso.
Los senadores del país sudamericano, que ya cuenta con algunas de las legislaciones sobre derechos de las personas trans más progresistas del mundo, votaron de forma abrumadora a favor de la ley.
Además de la cuota en el sector público, la legislación ofrece incentivos fiscales y préstamos blandos a las empresas privadas que contraten a personas trans en la tercera economía más grande de América Latina.
"Esta ley cambiará nuestras vidas. Tener un empleo formal, o un recibo de sueldo y una tarjeta de crédito, son cosas naturales para una persona heterosexual, pero no para nosotras", dijo Claudia Vasquez Haro, de la Convocatoria Federal Transgénero Argentina (CFTTA).
"Para nosotras, tener un empleo formal implica poder estudiar y alquilar un lugar donde vivir", agregó.
La asignación de puestos en el sector público para personas trans se introdujo originalmente como decreto de emergencia por el presidente de centroizquierda el año pasado, lo que implicó que más adelante requiriera la aprobación del Congreso para convertirse en ley.
Si bien la cuota se aplica a bancos estatales, empresas públicas y hospitales, así como a departamentos de gobierno locales y federales, los incentivos económicos incluidos en la nueva ley buscan ayudar a las personas trans a encontrar trabajo en todos los sectores.
Hace casi una década, Argentina se convirtió en el primer país del mundo en permitir que las personas trans cambiaran su género legal sin necesidad de la autorización de un juez ni de intervenciones médicas.
Pero, a pesar de que esos derechos están consagrados en la ley, las personas trans argentinas suelen vivir en la pobreza y sufren discriminación. Un estudio del gobierno de Buenos Aires de 2017 reveló que su esperanza de vida era de apenas 32 años.
El vecino Uruguay introdujo una cuota del 1% de personal del sector público para personas trans en 2018, mientras que se han propuesto otras medidas para impulsar las perspectivas laborales de las personas trans en Brasil y Bangladés este año.
Existen escasos datos globales sobre el porcentaje de personas transgénero, pero según el Williams Institute, un centro de estudios de la Facultad de Derecho de la UCLA, alrededor del 0,6% de los estadounidenses se identifica como trans.
Alba Rueda, subsecretaria de Diversidad de Argentina y la primera persona trans en ocupar un cargo de alto nivel en el gobierno, celebró la aprobación de la ley, pero afirmó que aún queda mucho por hacer.
"El Estado enfrenta un enorme desafío para acabar con la desigualdad estructural", declaró a la Fundación Thomson Reuters.
Solo el 9% de las personas trans tiene un empleo formal, mientras que el 70% trabaja como trabajadora sexual, según la encuesta de Buenos Aires de 2017.
La mayoría no había terminado la escuela, pero el 92% de los encuestados afirmó que le gustaría completar sus estudios.
La nueva legislación establece que tener antecedentes penales menores o no haber terminado la escuela no puede ser un obstáculo para ser contratado ni para obtener un empleo permanente.
En cambio, se pedirá a los candidatos trans que completen sus estudios mientras trabajan.
