La violencia doméstica se disparó durante el confinamiento, pero podemos detener esta pandemia oculta

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• Los confinamientos por la COVID dejaron a muchas víctimas de violencia doméstica atrapadas con sus agresores.

• Nueva York dio prioridad a la apertura de centros de justicia familiar donde las víctimas pudieran recibir ayuda.

• Intercambiar buenas prácticas es la mejor manera de acelerar el impacto de las políticas.

«Si hay un mensaje que resuene en esta conferencia, que sea que los derechos humanos son derechos de las mujeres y que los derechos de las mujeres son derechos humanos, de una vez por todas», declaró Hillary Clinton, primera dama de Estados Unidos, en septiembre de 1995. Hace veinticinco años, los líderes mundiales se comprometieron a tomar medidas significativas al adoptar la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing para abordar la igualdad de género y los derechos humanos de las niñas y las mujeres. El llamamiento a la acción buscaba afrontar cuestiones como la pobreza, la educación y la formación, la salud y la violencia, entre otras.

En los años transcurridos desde entonces, hemos logrado avances significativos, pero la COVID-19 volvió a dejar al descubierto las desigualdades presentes en todos los niveles de la sociedad. Las flagrantes disparidades en el acceso a la atención sanitaria y a los servicios digitales son difíciles de ignorar, mientras los titulares siguen revelando las diferencias en las tasas de mortalidad de las comunidades negras y de color de la ciudad de Nueva York.

Sin embargo, quizá una de las tendencias más preocupantes que ocuparon los titulares fue el notable aumento de la violencia doméstica. Cuando el coronavirus se propagó por Nueva York la primavera pasada, los confinamientos hicieron que las víctimas quedaran atrapadas en casa con sus agresores. En primavera y verano, el volumen de casos de la agencia de violencia doméstica de Nueva York se duplicó.

En Estados Unidos, una de cada cuatro mujeres sufre violencia sexual, maltrato físico o acoso por parte de su pareja íntima a lo largo de su vida. En Nueva York, nuestra línea telefónica de ayuda contra la violencia doméstica recibe un promedio de 251 llamadas al día. Pero todos sabemos que estas cifras no cuentan toda la historia. La realidad es que los incidentes de violencia contra las mujeres se denuncian muy poco.

Al acercarnos a los meses de invierno, se avecina otro confinamiento. Hoy, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hago un llamamiento a los gobiernos locales y nacionales de Estados Unidos y de todo el mundo para que aprendan de la experiencia de Nueva York cuando fue el epicentro de la pandemia y tomen medidas significativas, garantizando a las víctimas acceso inmediato a recursos y servicios.

En Nueva York, hemos actuado con estrategia e innovación para hacer frente a la violencia doméstica y de género. Desde el primer día, la administración de De Blasio dio máxima prioridad a abrir centros de justicia familiar en cada distrito. Estos centros ofrecen, en un solo lugar, una variedad de servicios sanitarios y sociales gratuitos y confidenciales a las personas supervivientes. Debido a la COVID-19, estos servicios se trasladaron con éxito a internet, mientras los refugios siguen abiertos con todas las medidas de seguridad para el personal y las víctimas.

Tasas de violencia de pareja íntima en Estados UnidosImage: NISVS

La COVID-19 ha causado daños indescriptibles, pero también la vemos como una oportunidad para reconstruirnos y recuperarnos mejor. Formo parte de una de las fuerzas de trabajo más importantes de la ciudad: la Fuerza de Trabajo para la Inclusión Racial y la Equidad. Desde su puesta en marcha a principios de este año, nos hemos centrado en políticas y programas que garanticen que las personas más vulnerables de nuestra ciudad sean una prioridad mientras reabrimos y reconstruimos. Por ejemplo, establecimos una alianza entre el Fondo del Alcalde, la Oficina del Alcalde para la Violencia Doméstica y de Género y la organización sin ánimo de lucro Sanctuary for Families para poner en marcha un programa piloto de microayudas a supervivientes de violencia doméstica.

Como sede del mayor cuerpo diplomático, sabemos que intercambiar buenas prácticas más allá de las fronteras es la forma de acelerar el impacto de las políticas en nuestras comunidades. A través de nuestro programa Visión Global-Acción Urbana, hemos organizado visitas sobre el terreno para la comunidad diplomática con el fin de mostrar nuestros logros locales en cuestiones globales como la equidad de género. El pasado febrero organizamos una de estas visitas al Centro de Justicia Familiar de Manhattan para compartir ideas con la comunidad internacional sobre cómo acabar con la violencia doméstica y de género. Cuando todos tuvimos que pasar a los encuentros virtuales, fue un honor que la comisionada de la Oficina del Alcalde de Nueva York para Acabar con la Violencia Doméstica y de Género y una superviviente informaran a la vicesecretaria general de la ONU y a su equipo de liderazgo mundial sobre lo que ha funcionado en la ciudad, especialmente cuando tuvimos que reducir los encuentros presenciales. Sabemos que estos intercambios de lo local a lo global tendrán un impacto inmediato.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para abordar la brecha de género?

Aunque las estadísticas sobre esta cuestión son abrumadoras, no nos detendremos. Por eso, en este Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, como afirma la Declaración de Beijing, dediquémonos a «seguir promoviendo el adelanto y el empoderamiento de las mujeres en todo el mundo, y acordemos que esto requiere medidas urgentes con espíritu de determinación, esperanza, cooperación y solidaridad». Aprovechemos todas las plataformas que tenemos para impulsar el cambio.

Este artículo apareció originalmente en The Female Quotient.

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