Las iniciativas filantrópicas dispersas son positivas, pero, para generar cambios duraderos, es mejor donar de forma enfocada y sostenida.
Inspirada en el discurso sobre el «moonshot» del presidente JFK de 1962, la filantropía moonshot concentra el capital, la experiencia y las redes de contactos de personas con un elevado patrimonio en retos específicos y acotados.
La filosofía de la filantropía moonshot —promover cambios ambiciosos y específicos y estar dispuesto a aprender del fracaso— puede aplicarla cualquiera.
En su histórico discurso sobre el «moonshot» de 1962, John F. Kennedy comprometió a su país con el audaz objetivo de enviar a un hombre a la Luna en el plazo de una década. JFK calculó que la oportunidad de generar cambios duraderos superaba con creces las probabilidades de fracasar.
Aplicar este tipo de mentalidad moonshot a la filantropía —la filantropía moonshot— puede generar cambios duraderos, pero exige que los donantes sean igual de audaces.
La filantropía moonshot invita a las personas con un elevado patrimonio a invertir capital, tiempo y experiencia en innovaciones de alto riesgo y en etapas iniciales que puedan generar un impacto disruptivo.
Este modelo filantrópico se basa en tres elementos fundamentales: la disposición a asumir riesgos, aceptar el fracaso y adoptar un enfoque centrado en una sola causa. De hecho, es probable que muchas personas ya apliquen esta mentalidad moonshot en su vida cotidiana sin saberlo, sobre todo quienes tienen un elevado patrimonio y ya han logrado grandes cosas.
Por qué funciona la filantropía moonshot
A diferencia de los inversores de capital riesgo del sector privado, los filántropos moonshot entienden que, aunque es poco probable obtener un rendimiento de la inversión a corto plazo, pueden usar su considerable patrimonio para avanzar a más largo plazo hacia objetivos ambiciosos y específicos.
Por ejemplo, la campaña de la Fundación de la Familia Chen Yet-Sen, Clearlyinstó a las instituciones internacionales a asumir el reto de proporcionar corrección de la visión a todas las personas que la necesitan. Proporcionar gafas u otra ayuda a los 2.500 millones de personas de todo el mundo con problemas de visión es una tarea enorme, pero también representa una oportunidad clara. En un ensayo con recolectores de té de la India, corregirles la visión aumentó su productividad en más de un 20 %, además de mejorar su calidad de vida.
La campaña de Clearly acabó impulsando a organismos internacionales como el Banco Mundial y la ONU a tomarse en serio la corrección de la visión y empezar a verla como una oportunidad. La campaña permitió lograr avances enormes frente al reto de la corrección de la visión, como demuestran tanto la histórica decisión de la Commonwealth de garantizar «atención oftalmológica de calidad para todos» en 2018 como la adopción por parte de la ONU de su primera resolución sobre la visión en 2021.
Esta campaña ejemplifica el potencial transformador de la filantropía moonshot. El problema —la falta de acceso a la corrección de la visión en todo el mundo— era enorme, pero existía la voluntad de abordarlo y ahora se están logrando avances. Este enfoque puede reproducirse en cualquier parte del mundo.
La filantropía moonshot no depende necesariamente de un único donante para generar cambios reales. Se basa en compartir conocimientos especializados y confiar en que los expertos sobre el terreno identifiquen los problemas y lideren las soluciones. Sin embargo, solo puede aplicarse con éxito para perseguir una única causa.
Para ampliar esta mentalidad innovadora y generar cambios reales, necesitamos una acción colectiva y coordinada de las personas con un patrimonio ultraalto (UHNW). Las donaciones puntuales, por cuantiosas que sean, no pueden sustituir lo que se lograría si todas las personas con un patrimonio UHNW se volcaran en una sola causa y buscaran transformar la sociedad.
Llevar el moonshot a la práctica
Las críticas habituales a la filantropía suelen centrarse en el elemento más evidente: el dinero. En efecto, la filantropía moonshot depende de un patrimonio personal que la mayoría de las personas nunca llegará a tener. No todo el mundo puede practicar la filantropía moonshot, pero quienes sí pueden hacerlo no encontrarán una forma más impactante de usar su dinero en beneficio de las generaciones actuales y futuras.
El riesgo de cualquier iniciativa moonshot es fracasar. Si no confiamos en la próxima generación de pensadores extraordinarios y no aceptamos la posibilidad real de fracasar, ¿cómo podríamos superar de verdad el cambio climático, la pobreza, las desigualdades en materia de salud o cualquiera de los otros retos históricos a los que nos enfrentamos?
Para respaldar el flujo de innovación disruptiva, debemos asumir las enseñanzas de la mentalidad moonshot del presidente JFK y hacerlas realidad en nuestro entorno. Debemos adoptar el modelo de filantropía moonshot como forma de pensar para impulsar una nueva era de iniciativas verdaderamente transformadoras.
Cualquiera puede adoptar el enfoque moonshot
Quienes no disponen del considerable capital necesario para emprender un proyecto moonshot también pueden aplicar esta mentalidad en su propia vida. Todos podemos practicar la fórmula de la innovación exitosa: aprender del fracaso.
Muchas personas consideran que el primer fracaso disuade de seguir desarrollando ideas extraordinarias. Ver un intento fallido como una oportunidad para volver a poner a prueba ideas nuevas y audaces, asumir las consecuencias de los contratiempos, aprender y volver a intentarlo es la forma de pensar que acelerará los cambios reales, tanto a nivel individual como social.
Todos podemos y debemos inspirarnos en el espíritu del discurso de JFK de 1962 y adoptar la mentalidad moonshot en nuestra propia vida. Solo mediante el esfuerzo colectivo, una visión compartida y nuestros conocimientos especializados podremos impulsar cambios reales, duraderos y equitativos en beneficio de todos.
