El movimiento #MeToo en realidad retrata a los hombres como más poderosos

A protester raises a placard reading "#MeToo" during a rally against harassment at Shinjuku shopping and amusement district in Tokyo, Japan, April 28, 2018. Picture taken April 28, 2018. REUTERS/Issei Kato - RC19441C57D0
Is #MeToo having an adverse effect?Image: REUTERS/Issei Kato
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El movimiento #MeToo ha animado a las mujeres a compartir sus historias personales de acoso sexual. «El objetivo del movimiento es empoderar a las mujeres, pero, según nuestro análisis computacional, eso no es lo que ocurre en las noticias», afirma la coautora Yulia Tsvetkov, profesora adjunta del Instituto de Tecnologías del Lenguaje de la Escuela de Informática de la Universidad Carnegie Mellon.

El equipo de investigación de Tsvetkov utilizó técnicas de procesamiento del lenguaje natural (PLN) para analizar la cobertura mediática en línea de las narrativas de #MeToo, que incluyó 27.602 artículos en 1.576 medios. En su estudio, también analizaron cómo los distintos medios de comunicación retrataban a los agresores y consideraron el papel de los terceros actores en las noticias.

«El sesgo puede ser inconsciente, velado y oculto en una narrativa aparentemente positiva», afirma Tsvetkov. «Este tipo de lenguaje sesgado tan sutil puede ser mucho más difícil de detectar y, hasta la fecha, no disponemos de una forma sistemática de identificarlo automáticamente. El objetivo de nuestra investigación era proporcionar herramientas para analizar este tipo de encuadres sesgados».

#MeToo y los medios de comunicación

Su trabajo se basa en investigaciones de psicología social y analiza la dinámica del poder, la capacidad de acción y el sentimiento, que es una medida de la simpatía. Los investigadores analizaron los verbos para comprender su significado y los situaron en contexto para discernir su connotación. Tomemos, por ejemplo, el verbo «merecer». En la frase «El niño merece elogios», el verbo adquiere un significado muy distinto al que tiene en el contexto de «El niño merece ser castigado».

«Nos inspiramos en trabajos anteriores que analizaban el significado de los verbos en oraciones individuales», afirma Tsvetkov. «Nuestro análisis incorpora el contexto». Este método permitió a su equipo considerar fragmentos de texto mucho más largos y analizar la narrativa.

Los investigadores desarrollaron métodos para generar puntuaciones de las palabras en contexto y trazaron el poder, el sentimiento y la capacidad de acción de cada actor dentro de una noticia. Sus resultados muestran que los medios presentan de forma constante a los hombres como poderosos, incluso después de las denuncias de acoso sexual. Tsvetkov afirma que esto amenaza con socavar los objetivos del movimiento #MeToo, que a menudo se caracteriza como «empoderamiento a través de la empatía».

El análisis del equipo también muestra que las personas retratadas con el sentimiento más positivo en las historias de #MeToo eran aquellas que no estaban directamente implicadas en las denuncias, como activistas, periodistas o celebridades que comentan el movimiento, como Oprah Winfrey.

Los investigadores presentaron un artículo complementario que amplía el análisis el mes pasado en la conferencia de la Asociación de Lingüística Computacional. Este artículo propone métodos diferentes para medir el poder, la capacidad de acción y el sentimiento, y analiza la representación de los personajes en las tramas de películas, así como de miembros destacados de la sociedad en artículos de prensa generalista.

Una de las tendencias constantes detectadas en ambos artículos es que las mujeres se presentan como menos poderosas que los hombres. Esto quedó patente en un análisis de la lista de las personas más poderosas de 2016 de Forbes. En las noticias de numerosos medios sobre mujeres y hombres que ocupaban puestos similares en la lista, a los hombres se les describía de forma constante como más poderosos.

Dar forma a la narrativa

«Estas metodologías pueden aplicarse más allá de las personas», afirma Tsvetkov. «Se podrían analizar las narrativas sobre países, para ver si se describen como poderosos y dignos de simpatía, o como hostiles, y compararlas con las reacciones en las redes sociales, con el fin de comprender el lenguaje de la manipulación y cómo las personas expresan realmente sus opiniones personales como consecuencia de las distintas narrativas».

Tsvetkov afirma que espera que este trabajo sirva para concienciar sobre la importancia del encuadre mediático. «Los periodistas pueden elegir qué narrativas destacar para promover determinadas representaciones de las personas», señala.

«Pueden fomentar o socavar movimientos como #MeToo. También esperamos que las herramientas que desarrollamos resulten útiles a científicos sociales y políticos para analizar narrativas sobre personas y entidades abstractas, como los mercados y los países, y para mejorar nuestra comprensión del panorama mediático mediante el análisis de grandes volúmenes de textos».

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