Los jóvenes británicos son más propensos a denunciar comportamientos inapropiados tras el movimiento #MeToo, que aumentó la conciencia global sobre el acoso sexual, según una encuesta publicada el martes.
Más de una de cada tres personas en Gran Bretaña afirmó que ahora es más probable que se enfrenten a conductas inapropiadas, como comentarios obscenos o insinuaciones no deseadas, según una encuesta realizada por la Fawcett Society, una organización de derechos de la mujer, y el bufete de abogados Hogan Lovells.
La cifra fue aún más alta entre los hombres y mujeres jóvenes, con más de la mitad de los encuestados de entre 18 y 34 años que afirmó que la campaña había aumentado su disposición a hacer frente a los agresores.
«Hemos vivido un año de cambios disruptivos en las actitudes y los comportamientos, y eso era necesario desde hacía mucho tiempo», declaró Sam Smethers, directora de la Fawcett Society, en un comunicado sobre la encuesta en línea a más de 2000 personasrealizada entre agosto y septiembre.
«Los hombres mayores deben formar parte del cambio porque a menudo ocupan posiciones de poder. Pero sus actitudes están rezagadas. No parecen darse cuenta de que el movimiento #MeToo también les concierne», añadió Smethers.
Innumerables mujeres han compartido su experiencia de acoso desde que el hashtag #MeToo se viralizó por primera vez en octubre del año pasado, a raíz de las acusaciones de conducta sexual indebida contra el magnate de Hollywood Harvey Weinstein.
El acoso sexual es el riesgo para la seguridad más común que enfrentan las mujeres y las niñas en las grandes ciudades de todo el mundo, según una encuesta independiente realizada a unos 400 expertos mundiales en cuestiones de mujeres e infancia y publicada el martes.
Casi el 80 por ciento de los encuestados en la encuesta de percepción realizada por la organización benéfica Plan International afirmó que el acoso era habitual en las zonas públicas de sus ciudades, situándolo como el principal peligro para las mujeres urbanas, por delante de la violación, el hurto y el robo.
Más de la mitad de los entrevistados afirmó que no era seguro que las niñas salieran solas por la noche.
«El acoso sexual es tan frecuente en todas las ciudades (que) es algo a lo que las niñas se enfrentan todos los días, no importa si es Estocolmo o Bogotá», declaró a la Thomson Reuters Foundation Anja Stuckert, responsable del programa Safer Cities for Girls de la organización benéfica.
La capital colombiana ocupó el peor lugar en acoso sexual de las 22 ciudades del mundo analizadas en el estudio, desde Nairobi hasta Tokio. Le siguió Johannesburgo, en Sudáfrica, mientras que Estocolmo y Nueva York fueron consideradas las ciudades más seguras.
