¿Qué ha cambiado realmente un año después del movimiento #MeToo?

Police watch over protesters as they demonstrate on first day with newly sworn in Associate Justice Brett Kavanaugh on the court at the Supreme Court in Washington, U.S., October 9, 2018. REUTERS/Joshua Roberts - RC1434407600
There are 4 things you can do to keep up the #MeToo momentum.Image: REUTERS/Joshua Roberts
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Ha pasado algo más de un año desde que la actriz Alyssa Milano publicó en Twitter: “Si alguna vez has sufrido acoso o agresión sexual, escribe ‘me too’ como respuesta a este tuit.” Esto ocurrió tras los reportajes de The New York Times y New Yorker sobre denuncias de agresión sexual contra el productor de Hollywood Harvey Weinstein.

Veinticuatro horas después de su tuit, Milano había recibido 500.000 respuestas. Los titulares sobre Weinstein y las denuncias contra otros hombres prominentes dominaron los medios no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Un año después, debemos preguntarnos: ¿han cambiado realmente las cosas?

Las olas gigantes como la que generó #MeToo son difíciles de cuantificar. Según lo que podemos medir, sabemos que la proporción de estadounidenses que afirman que el acoso sexual en el lugar de trabajo es un “problema grave” en Estados Unidos aumentó del 47 % en 2011 al 64 % en 2017.

En India, una encuesta de YouGov a 1.000 indios urbanos, realizada después de que salieran a la luz las historias de #MeToo, reveló que el 76 % de los encuestados consideraba que el acoso sexual es un problema muy grave. Sin embargo, la toma de conciencia de India sobre la violencia sexual lleva años gestándose, y la conciencia ha crecido desde la violación colectiva y el asesinato de una joven en un autobús de Nueva Delhi en 2012. Inmediatamente después, grupos de mujeres se organizaron para exigir reformas legales y culturales en torno a la violencia sexual.

En Irán, Egipto y en todo el mundo, las mujeres llevan décadas impulsando nuevos debates sobre los derechos de la mujer. En Irán, las mujeres iniciaron el movimiento “Mi libertad oculta” en 2014, fotografiándose en lugares públicos sin el hiyab para cuestionar al régimen. En Egipto, mujeres jóvenes pusieron en marcha el movimiento #NudePhotoRevolutionary en 2011, publicando fotografías de sí mismas para hacer una declaración política sobre la capacidad de decidir, la moral y la autonomía.

Pero seguimos profundamente divididos sobre cómo responder a la agresión sexual y a todas las formas de violencia de género. Muchos se preguntan ahora cómo, o si, deberíamos reintegrar a los acusados de acoso en nuestra vida cotidiana. Según Bloomberg, “al menos 425 personas prominentes de distintos sectores han sido acusadas públicamente de conducta sexual inapropiada, un amplio abanico de comportamientos que va desde la violación en serie hasta los comentarios obscenos y el abuso de poder”. Las celebridades están volviendo al trabajo y los políticos están planeando su regreso.

La designación del magistrado del Tribunal Supremo de Estados Unidos Brett Kavanaugh cristalizó el debate sobre cómo debemos abordar la conducta sexual inapropiada. Una reciente encuesta de NPR-Ipsos mostró que el 69 % de los encuestados cree que el movimiento #MeToo ha creado un clima en el que los agresores ahora rendirán cuentas, aunque más del 40 % considera que el movimiento ha ido demasiado lejos.

Y una encuesta de septiembre de 2018 realizada por YouGov en nombre de The Economist muestra un “pequeño pero claro giro en contra de las víctimas”. En menos de un año, el porcentaje de adultos en Estados Unidos que están de acuerdo en que los hombres que acosaron sexualmente a mujeres en el trabajo hace 20 años deberían conservar sus empleos aumentó del 28 % al 36 %. Estés o no de acuerdo con esa afirmación, es evidente que crece la preocupación y la sospecha de que #MeToo se está extralimitando.

Las acusaciones contra el magistrado Kavanaugh formuladas por Christine Blasey Ford sufrieron las consecuencias de este cambio en la percepción pública. La doctora Ford y otras mujeres que compartieron sus historias de agresión fueron elogiadas públicamente, solo para ser objeto de burla y, finalmente, ignoradas. Muchos se han preguntado si el movimiento #MeToo había encontrado la horma de su zapato.

La realidad es que no hay vuelta atrás. Apenas hemos arañado la superficie, y los cambios sistémicos y culturales requieren tiempo. Debemos tener la paciencia y la fortaleza para seguir luchando por esos cambios. En pocas palabras: depende de todos nosotros mantener el impulso de #MeToo, y podemos lograrlo si lo hacemos juntos.

Una de las cosas que #MeToo ha puesto de manifiesto es la diversidad de esta experiencia. Los acosadores sexuales no hacen distinciones. Mujeres y hombres de todas las complexiones, razas e identidades de género son vulnerables. De hecho, Alyssa Milano no creó #MeToo; el movimiento fue iniciado en 2006 por la activista Tarana Burke para generar un diálogo sobre la violencia sexual, especialmente entre las mujeres jóvenes de color. Debemos reconocer a quienes nos precedieron y a quienes vendrán después, al servicio de este movimiento. Debemos invitar a aliados, mujeres y hombres, a adoptar un mensaje de transparencia, rendición de cuentas e inclusión.

Estas son cuatro formas de formar parte de la solución

1. Comparte tu historia. Si #MeToo nos ha enseñado algo, es que las historias personales tienen poder y que todos podemos marcar la diferencia. The New York Times presentó el perfil de 20 mujeres y hombres sobre lo que ocurrió después de que compartieron sus historias. Muchos se sintieron animados al saber que sus historias y voces importaban. La tuya también importa.

2. Escucha. Crea espacio en tu vida, ya sea en casa, con amigos o en el trabajo, para comprender mejor la violencia sexual leyendo y escuchando las historias de quienes la han experimentado, especialmente de aquellos que quedan fuera de los medios convencionales, como las mujeres de color, los sobrevivientes LGBTQ, los sobrevivientes que se identifican como hombres y las personas con discapacidad.

3. Involucra a las empresas en todos los niveles. #MeToo no fue solo un momento decisivo para las empresas y celebridades de alto perfil. NAVEX Global registró un aumento de las denuncias de incidentes de ética y cumplimiento normativo en 2017 en miles de empresas de todos los tamaños, y comprobó que el 44 % de las denuncias recibidas fue confirmado, un 10 % más que el año anterior. Las empresas pueden tener dos empleados o dos millones, pero el cambio comienza en Recursos Humanos.

4. Comprométete a informarte más, a apoyar a los sobrevivientes y a hablar. Aproximadamente 24 personas por minuto son víctimas de violación, violencia física o acoso por parte de su pareja íntima en Estados Unidos. El silencio y la falta de conocimiento sobre estos problemas explican en gran medida por qué persisten la violencia doméstica y la violencia sexual. Comprender las señales de alerta de este tipo de abuso es un primer paso fundamental para abordar y prevenir estos delitos. Tu compromiso te permite marcar la diferencia: por ti mismo, por tu comunidad y por tu mundo.

Lo que venga dependerá de quienes en todo el mundo están decididos a lograr un cambio real. La magnitud del problema del acoso y la agresión sexual ya es clara, y no podemos darles la espalda.

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