Cómo las mujeres de Oriente Medio y el Norte de África desafían el statu quo y salen victoriosas

Iranian and Afghan girls gather at the Emam Hasan Mojtaba school in Kerman, Iran, October 23, 2016
The world these young women grow up in will be very different from that of preceding generationsImage: REUTERS/Gabriela Baczynska
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Las personas de toda la región MENA se enorgullecen de su cultura y de los valores heredados de las generaciones anteriores. Quizás la característica más definitoria de la sociedad árabe sean los estrechos lazos familiares que marcan todos los aspectos de la vida de las personas; estos han dado lugar a una sociedad muy orientada a la comunidad.

Pero para las mujeres de la región MENA, esta dinámica es mucho más compleja. Formar parte de una cultura conservadora y colectiva significa que, en muchos casos, se espera que las mujeres se ajusten al estereotipo anticuado de la mujer árabe tradicional, limitándose a adaptarse a los cambiantes roles que se supone que deben asumir a medida que crecen.

De niña, se espera que sea obediente y bien educada: aprende que debe hablar con suavidad en presencia de otras personas y que siempre debe vestir de forma conservadora. También aprende sobre tabúes, como mezclarse con hombres en el lugar de trabajo o en público. Estas restricciones la guían a lo largo de la vida, hasta la edad adulta, cuando alcanza la edad suficiente para cumplir su objetivo final en la vida: formar una familia.

Esto es especialmente cierto en el caso de las generaciones mayores, que crecieron en una época en la que era más difícil cuestionar el statu quo, situación que aún existe en las sociedades más rurales y conservadoras, donde las tradiciones son sumamente veneradas. Como resultado, muchas han adoptado este modo de vida con una determinación inquebrantable para ofrecer a sus familias la mejor vida posible. En última instancia, su hogar se convierte en su reino y su influencia en los asuntos domésticos es incomparable.

Image: Banco Mundial

Pero las mujeres de las generaciones más jóvenes quieren más. Se sienten frustradas por los dobles raseros que prevalecen. Ven cómo los hombres de su entorno viven de otra manera; toman sus propias decisiones vitales y disfrutan de las libertades que estas mujeres anhelan. Los hombres pueden viajar solos, salir hasta tarde y destacar profesionalmente, y las mujeres de hoy creen que ha llegado el momento de tener las mismas oportunidades.

Por ello, más que nunca, las jóvenes de la región están luchando contra las nociones tradicionales con la ayuda de una generación mayor que desea que sus hijas disfruten de libertades que a ellas no se les concedieron a esa edad.

Su influencia va más allá del hogar

Tal como están las cosas actualmente, a pesar de que las mujeres ya constituyen la mayoría del alumnado universitario en varios países de la región MENA, lo cierto es que esta región presenta una de las mayores brechas de género en el mercado laboral. Sin embargo, esta realidad está cambiando poco a poco.

De hecho, quizá el cambio más importante que se está produciendo actualmente en la región sea el aumento de la participación de las mujeres en la fuerza laboral. Mientras que antes sus vidas giraban exclusivamente en torno a sus deberes como hijas, esposas y madres, las generaciones más jóvenes están ahora decididas a añadir «empresaria» a la lista. Son conscientes de que viven en una época de cambio y progreso, y empiezan a ver a mujeres en lugares en los que nunca antes habían estado: en las cajas de los comercios cuando van de compras, atendiendo en restaurantes, vendiendo ropa y accesorios en Instagram. Ven cómo se habla de mujeres árabes poderosas en puestos de liderazgo, y quieren formar parte de este cambio.

Dicho esto, este cambio traerá sin duda transformaciones que afectarán al tejido social. Tal como están las cosas actualmente, casi el 70 % de las mujeres de la región MENA depende económicamente de los hombres de su entorno, lo que a menudo limita su independencia y compromete su libertad para tomar decisiones, sobre todo si van en contra de las normas sociales. Pero, a medida que más mujeres asuman el control de su situación financiera, la región MENA sin duda experimentará un aumento del papel y la influencia de las mujeres en distintos ámbitos.

No solo eso, sino que, con más mujeres incorporándose a la fuerza laboral y la consiguiente emancipación de las mujeres, la región MENA registrará sin duda una disminución de las tasas de fecundidad femeninas. En última instancia, a medida que más mujeres optan por casarse más tarde y centrarse en sus carreras, muchas tendrán menos hijos como consecuencia, y el crecimiento demográfico en la región MENA seguramente se ralentizará aún más.

Las redes sociales como catalizador del cambio

Todos estos cambios se producen en una era de conectividad sin precedentes, que desempeña un papel fundamental a la hora de amplificar aún más el alcance y la influencia de las mujeres en la región MENA. Actualmente, casi el 70 % de las mujeres de la región MENA tiene acceso a internet, y el 86 % utiliza las redes sociales, cifra que se acerca al 100 % en regiones más urbanizadas, como el Consejo de Cooperación del Golfo.

Con esto en mente, las mujeres de toda la región MENA han aprovechado con entusiasmo la proliferación de las plataformas de redes sociales para mostrar una faceta de sí mismas que antes permanecía oculta. Estas plataformas se han convertido en refugios seguros para muchas mujeres, que consideran sus cuentas en redes sociales como reflejos de quiénes son y de lo que quieren transmitir a quienes les rodean. De repente, quienes antes se sentían invisibles disponen ahora de las herramientas y, lo que es más importante, de la audiencia con la que compartir sus opiniones y perspectivas.

Las redes sociales también han expuesto a las mujeres a formas de vida que antes les eran desconocidas. Ven a otras mujeres cumpliendo sus sueños, y esto les da el valor para exigir aventuras nuevas y emocionantes que antes estaban fuera de su alcance.

El camino aún no ha terminado

Sin embargo, a pesar de todos los avances que se están logrando, quizá algunos de los cambios más urgentes aún deban producirse a nivel legislativo. Hasta ahora, los cambios se han materializado con lentitud, pero las mujeres de la región MENA ya han impulsado movimientos inspiradores y han luchado contra leyes anticuadas en Marruecos y Jordania, y han reclamado el derecho de las mujeres a votar en Kuwait y poder conducir en Arabia Saudí.

Aunque algunos de estos cambios llegan con mucho retraso, representan hitos significativos para las mujeres de la región. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para elevar el papel de las mujeres en la sociedad, y las generaciones más jóvenes están preparadas para el desafío, luchando sin descanso por lograr un cambio real.

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